Cambio de abanderados en la Universidad
En el Aula Mayor de la Universidad, se produjo el traspaso de la bandera del ciclo 2017/2018. La insignia patria de la Universidad Nacional de Río Cuarto quedó ahora en manos de Clara Campero, quien estudia licenciatura en Historia en la Facultad de Ciencias Humanas.
La escoltan Martín Pérez, de la Licenciatura en Biología de la Facultad de Ciencias Exactas, y Matías Barberis, quien cursa la Licenciatura en Economía en la Facultad de Ciencias Económicas.
También tomaron posesión de la bandera de ceremonias de Agronomía y Veterinaria los siguientes estudiantes: Narella Rossi, Yanina Oddi y Francisco Tamargo.
Por su parte, Ciencias Económicas pasó a tener su bandera de ceremonias en manos de Martín Bonino, escoltado por Ana Moine y Agostina Ferreyra.
A continuación, Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales quedó con este cuadro de abanderada y escoltas: Ana Vílchez, Leandro Etcharren y Marina Placci Arditi.
Ciencias Humanas tiene hasta 2019 a Victoria Bianco como abanderada, secundada por Juan Álvarez y Valentina Maitana.
La ceremonia fue presidida por el rector de la Universidad, Roberto Rovere. Junto a él estuvieron el vicerrector, Jorge González, secretarios del rectorado y autoridades de cada una de las cinco facultades.
Los aplausos y las fotos tomadas con celulares y cámaras profesionales marcaron la jornada en la Universidad.
Otro de los aspectos destacados fue la gratitud de la casa de altos estudios a quienes durante un año la representaron en el campus y en otros ámbitos, manifestada en un libro de UniRío editorial y un diploma que a cada uno se le entregó en una bolsa celeste escrita con letras blancas.
El valor simbólico
Al final, la secretaria académica de la UNRC, Ana Vogliotti, se refirió al valor simbólico de la bandera. Dijo que, como todo símbolo, “está en lugar de otra cosa”. De forma didáctica, fue glosando que aquello que la bandera representa “es la Nación”, “la pertenencia colectiva a la República Argentina”.
La profesora Vogliotti indicó que el Aula Mayor es “lugar emblemático” del campus, testigo del cambio de abanderados, “uno de los acontecimientos más importantes” que marca el final de un ciclo para unos y el comienzo para otros, que habrán de “representarnos en todos los eventos importantes dentro y fuera de la Universidad”.
Recordó que estar en el cuadro de abanderados es fruto de la dedicación, el compromiso estudiantil con la educación de quienes “nos dan vida y futuro” al tiempo que “construyen el propio”.
Se trata de una construcción signada por la “educación pública”, “baluarte de derechos humanos que da posibilidades a todos los ciudadanos desde un pie de igualdad”. En este marco, recordó la III Conferencia Regional de Educación Superior que ratificó su rol al cumplirse 100 años de la Reforma Universitaria.
Compromiso y amor
Compromiso, amor, trabajo, pluralidad, solidaridad fueron algunos de los ejes que resaltó Vogliotti, aparte de apuntar la necesidad de edificar a diario el respeto a la diversidad. Lejos de tecnocracias, aunque reconociendo las ventajas que la tecnología puede entrañar para el mejoramiento de procesos educativos, puso de manifiesto el rol de “los vínculos afectivos”, a los que rotuló de “soportes vitales” tanto en una institución educativa de 47 años como en otros ámbitos sociales.
Para que los vínculos y otros aspectos centrales del quehacer universitario se desenvuelvan sin sobresaltos es clave el financiamiento, que “no es gasto sino inversión para el desarrollo”, como se encargó de plantear.
Ese financiamiento “hoy se encuentra en riesgo pese a que la educación debe ser una prioridad”. El contexto, con “la complicidad de algunos medios” de comunicación masiva, no debe resultar inmovilizador. Corresponde negarse a asumir que “no hay opciones y que éste es el único camino”. Es preciso perseverar en el cultivo del espíritu crítico y defender la “universidad pública” en tanto que lugar de “comunicación y debates” con la “participación de miembros de la comunidad local y regional”.
Con esta preceptiva de lazos con el resto de la sociedad, Vogliotti aseveró que “la situación económica más acuciante no puede faltar de nuestras agendas” y llamó la atención sobre una realidad nacional en la que “exclusión y pobreza” contrastan con “fuga de capitales”.
La escoltan Martín Pérez, de la Licenciatura en Biología de la Facultad de Ciencias Exactas, y Matías Barberis, quien cursa la Licenciatura en Economía en la Facultad de Ciencias Económicas.
También tomaron posesión de la bandera de ceremonias de Agronomía y Veterinaria los siguientes estudiantes: Narella Rossi, Yanina Oddi y Francisco Tamargo.
Por su parte, Ciencias Económicas pasó a tener su bandera de ceremonias en manos de Martín Bonino, escoltado por Ana Moine y Agostina Ferreyra.
A continuación, Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales quedó con este cuadro de abanderada y escoltas: Ana Vílchez, Leandro Etcharren y Marina Placci Arditi.
Ciencias Humanas tiene hasta 2019 a Victoria Bianco como abanderada, secundada por Juan Álvarez y Valentina Maitana.
La ceremonia fue presidida por el rector de la Universidad, Roberto Rovere. Junto a él estuvieron el vicerrector, Jorge González, secretarios del rectorado y autoridades de cada una de las cinco facultades.
Los aplausos y las fotos tomadas con celulares y cámaras profesionales marcaron la jornada en la Universidad.
Otro de los aspectos destacados fue la gratitud de la casa de altos estudios a quienes durante un año la representaron en el campus y en otros ámbitos, manifestada en un libro de UniRío editorial y un diploma que a cada uno se le entregó en una bolsa celeste escrita con letras blancas.
El valor simbólico
Al final, la secretaria académica de la UNRC, Ana Vogliotti, se refirió al valor simbólico de la bandera. Dijo que, como todo símbolo, “está en lugar de otra cosa”. De forma didáctica, fue glosando que aquello que la bandera representa “es la Nación”, “la pertenencia colectiva a la República Argentina”.
La profesora Vogliotti indicó que el Aula Mayor es “lugar emblemático” del campus, testigo del cambio de abanderados, “uno de los acontecimientos más importantes” que marca el final de un ciclo para unos y el comienzo para otros, que habrán de “representarnos en todos los eventos importantes dentro y fuera de la Universidad”.
Recordó que estar en el cuadro de abanderados es fruto de la dedicación, el compromiso estudiantil con la educación de quienes “nos dan vida y futuro” al tiempo que “construyen el propio”.
Se trata de una construcción signada por la “educación pública”, “baluarte de derechos humanos que da posibilidades a todos los ciudadanos desde un pie de igualdad”. En este marco, recordó la III Conferencia Regional de Educación Superior que ratificó su rol al cumplirse 100 años de la Reforma Universitaria.
Compromiso y amor
Compromiso, amor, trabajo, pluralidad, solidaridad fueron algunos de los ejes que resaltó Vogliotti, aparte de apuntar la necesidad de edificar a diario el respeto a la diversidad. Lejos de tecnocracias, aunque reconociendo las ventajas que la tecnología puede entrañar para el mejoramiento de procesos educativos, puso de manifiesto el rol de “los vínculos afectivos”, a los que rotuló de “soportes vitales” tanto en una institución educativa de 47 años como en otros ámbitos sociales.
Para que los vínculos y otros aspectos centrales del quehacer universitario se desenvuelvan sin sobresaltos es clave el financiamiento, que “no es gasto sino inversión para el desarrollo”, como se encargó de plantear.
Ese financiamiento “hoy se encuentra en riesgo pese a que la educación debe ser una prioridad”. El contexto, con “la complicidad de algunos medios” de comunicación masiva, no debe resultar inmovilizador. Corresponde negarse a asumir que “no hay opciones y que éste es el único camino”. Es preciso perseverar en el cultivo del espíritu crítico y defender la “universidad pública” en tanto que lugar de “comunicación y debates” con la “participación de miembros de la comunidad local y regional”.
Con esta preceptiva de lazos con el resto de la sociedad, Vogliotti aseveró que “la situación económica más acuciante no puede faltar de nuestras agendas” y llamó la atención sobre una realidad nacional en la que “exclusión y pobreza” contrastan con “fuga de capitales”.