"Debemos fortalecer el ingreso, la permanencia y el egreso en la UNRC"
Nora Bianconi es una de las tres candidatas a vicerrectora de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Acompaña en la fórmula de “Transformar UNRC” a Marisa Rovera, la única postulante mujer para el máximo cargo de la casa de altos estudios. Abogada y profesora, Bianconi se desempeña actualmente como subsecretaria académica de la Facultad de Ciencias Humanas y, en diálogo con Puntal, dijo que es necesario fortalecer el ingreso, la permanencia y el egreso.
-Se vienen las elecciones para definir nuevas autoridades en el Rectorado, ¿cuál es la propuesta central del espacio al que representa?
-Entendemos a la educación superior como un bien público y social, un derecho humano universal y una responsabilidad del Estado. En ese sentido, consideramos que las acciones de la gestión institucional en el contexto actual deben dar cuenta de prácticas basadas en el diálogo, el consenso y la planificación, a los fines de potenciar la inclusión e innovación educativa, la producción y transferencia de conocimientos y tecnologías, la vinculación y la transformación social. Y, asimismo, fortalecer el compromiso y la autonomía institucional. Nuestro espacio es el aporte de muchos actores institucionales de todos los claustros, y el mismo da cuenta de un trabajo sostenido en el tiempo en el Consejo Superior y en otros ámbitos de la vida institucional. Se denomina Transformar UNRC, porque entendemos que debemos orientar nuestros esfuerzos hacia la calidad académica, la generación de conocimiento, impulsando políticas que atiendan problemáticas educativas, dar respuestas a necesidades sociales actuales y emergentes, y orientar la gestión hacia una Universidad vinculada a la región, pero al mismo tiempo con prácticas que tiendan a la internacionalización. Transformar UNRC significa pensar, gestar y gestionar una sólida matriz institucional sustentada en la pluralidad, que nos permita crear condiciones para la enseñanza, habitar en el sentido de desarrollar sentido de pertenencia, innovar generando cambios reales, dialogar para planificar y concretar acciones en base a la confianza asumiendo un compromiso ético con la transformación y la construcción social, que acompañen a los procesos de formación profesional de calidad en la complejidad de los contextos sociales emergentes.
-¿Por qué cree que la comunidad universitaria debería darles una oportunidad para llegar a la gestión?
-La experiencia y la participación activa en distintos ámbitos de la vida institucional, a lo largo del tiempo, no solo en órganos de gobierno sino también en espacios de intercambio trasversal, espacios de formación institucionales, en proyectos de investigación interdisciplinarios, en actividades de extensión y, fundamentalmente, en el aula, en el ejercicio de prácticas docentes y pedagógicas, nos han permitido conocer distintas problemáticas que entendemos presentan diverso grado de premura en su atención. Frente a las mismas hemos elaborado una serie de líneas posibles de intervención, para someterlas al debate, al consenso y a la posterior implementación. Este espacio que surgió en un ámbito de construcción colectiva, se forjó con un profundo compromiso institucional y un fuerte sentido de pertenencia. Somos una fórmula en la cual hemos logrado complementar y ensamblar las potencialidades y las experiencias obtenidas en todos los ámbitos en los cuales nos hemos desempeñado. En mi caso particular, puedo señalar que la docencia en el nivel superior no universitario y la docencia y la gestión directiva en el nivel medio durante muchos años me han permitido ampliar la mirada y comprender algunas problemáticas en referencia al propio sistema educativo, en el cual cada vez resulta más difícil que los jóvenes puedan transitarlo, llegar a la Universidad y lograr una titulación. Considero que todos los niveles deben trabajar para superar esas dificultades, pues de lo contrario el fracaso es individual en el corto plazo, pero es de la sociedad toda en el largo plazo. La Universidad, como institución de educación pública, debe impulsar acciones en la búsqueda de soluciones, ya que es una responsabilidad asumida en su propio estatuto.
-¿Qué destaca como positivo de la gestión que está terminando y qué cómo negativo?
-La Universidad es una institución dinámica, en constante crecimiento y productora de conocimiento. Es en ese sentido que puedo efectuar alguna valoración en respuesta a la pregunta formulada, y creo que en ese camino se pueden destacar como positivas todas y cada una de las acciones que, debatidas y analizadas en el Consejo Superior, se han venido implementando a lo largo de estos años. En cuanto a las debilidades, me permito señalar la necesidad de efectuar cambios en la concepción de una gestión para estos nuevos tiempos. La institución universitaria tradicionalmente ha constituido un tipo organizacional complejo por la interacción de tres ámbitos diferenciados de trabajo y en tensión: el académico, el administrativo y el político. Hoy asistimos a la emergencia de nuevos roles y nuevas demandas de gestión. Se trata de generar espacios en la vida institucional que sean facilitadores de los procesos de evaluación institucionales y de las carreras; una gestión más integral que permita superar la fragmentación hacia el interior de la vida institucional mejorando su comunicación, su plexo normativo y la integralidad de los procesos de docencia, investigación y extensión. Que impulse la revisión de los sistemas de administración; el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas y la capacitación de sus trabajadores. Que implemente un sistema de información pública transparente, para que toda la sociedad pueda visibilizar cómo y en qué se invierte el presupuesto universitario; el expediente electrónico y la digitalización de los procesos y procedimientos académico-administrativos, entre otras cuestiones, quizás las más relevantes, y finalmente revitalizar la vinculación con el afuera, recuperando presencia y acción en el territorio.
-¿Qué mirada tiene sobre los candidatos de las otras dos listas?
-Considero que los procesos electorales hacen al fortalecimiento de la vida democrática al interior de las instituciones universitarias y en el ámbito de las universidades nacionales esos procesos adquieren una significación mayor toda vez que se trata de instituciones formadoras de ciudadanía. En consecuencia, celebro que exista la pluralidad en cuanto a candidatos y candidatas. A su vez, anhelo que las propuestas en cada espacio reflejen genuinas preocupaciones y consecuentes soluciones, aunque algunas no se visualicen tan reales y efectivas. En relación con los candidatos y candidatas, veo un avance muy interesante en cuanto a la participación de la mujer. Y destaco además que existen diferencias que se advierten en las propuestas y que se profundizan en cuanto a los modos de concreción, las prácticas de la gestión hacia el interior y hacia el afuera de la institución. En particular, sobre el binomio oficialista, considero que son personas que forman parte de la conducción actual y protagonistas, por lo tanto, de un modelo de gestión conocido y en ejercicio desde hace varios años en la Universidad; en cuanto a la otra opción, entiendo que son colegas docentes con quienes no he tenido oportunidad de compartir espacios de gestión institucional, razón por la cual no puedo emitir opinión.
-Las tres listas que compiten tienen la particularidad de que llevan a una mujer como candidata al Vicerrectorado, ¿qué opina al respecto?
-Según datos oficiales, actualmente las mujeres pasaron a representar la mayoría de la matrícula en las universidades. Esta situación tiene un estrecho vínculo con lo que ocurre en los niveles educativos previos, debido a que un 53% de los egresados del nivel medio son mujeres. Sin embargo, se observa que esta integración social no está reflejada en las autoridades superiores, ya que en el caso de las decanas un 34% ocupa ese lugar, pero sólo un 12% son rectoras, persistiendo en esos espacios la histórica diferencia de género, datos que dan cuenta del camino que falta recorrer para la equiparación laboral. Me parece muy positivo, como ya expresé, que nuestra Universidad muestre un grado de madurez al respecto, que se condice con algunos avances logrados en relación a la participación de las mujeres en los espacios de conducción. En nuestro caso, la presencia está también en la persona de la candidata a rectora, mi compañera de fórmula Marisa Rovera. Sin perjuicio de ello, entiendo que lo que debe primar son las aptitudes para el cargo que se va a ejercer y, en ese caso, solo la idoneidad, la fortaleza y la capacidad de trabajo cobran relevancia más allá del género; no obstante, insisto en que, si bien el género no es un condicionante, en el contexto social actual no podemos desconocer que nuestra candidatura cobra mucha significancia.
-En caso de llegar a ser la próxima vicerrectora de la UNRC, ¿cuál sería su prioridad en la gestión?
-Las prioridades en la gestión deben estar elaboradas en base a un relevamiento del estado de situación, a un posterior diagnóstico, para luego avanzar hacia la planificación estratégica en función de las necesidades y prioridades. Pero no se trata de una tarea individual ni de concreción verticalista, sino más bien de una tarea conjunta de conducción para poder efectivamente desarrollar una gestión integral de acciones armónicas y basadas en acuerdos que optimicen los resultados. Si tuviera que mencionar prioridades en términos anticipatorios, seguramente señalo que las urgencias están en el grado, en las trayectorias académicas de estudiantes y en la urgente preocupación en contribuir en defensa de la educación pública a disminuir la brecha que separa el nivel medio del nivel superior, a los fines de efectivamente acercarnos a una real inclusión. Muchos estudiantes del nivel medio no incluyen en su proyecto de vida ingresar a la Universidad, por múltiples razones, resignando así una posibilidad de mejora. Allí hay que trabajar fuertemente. Sumado a ello, un fortalecimiento del ingreso, la permanencia y el egreso. Revisar planes de estudio, oferta académica, titulaciones intermedias, prácticas docentes, becas y condiciones de cursado, alfabetización digital, formación en prácticas profesionales y la promoción de la inserción laboral de estudiantes avanzados, entre otras cuestiones que aparecen como prioritarias.
-¿Qué se puede decir de la asignación presupuestaria de parte de la Nación?
-Históricamente la necesidad en cuanto a lograr mayor presupuesto para las universidades ha sido una preocupación. Sin embargo, podemos también decir que existen numerosas oportunidades impulsadas desde organismos públicos que se materializan en la gestión de proyectos con financiamiento que permitan ingresos. Si miramos datos de la Oficina Nacional de Presupuesto, de la Secretaría de Políticas Universitarias, de documentos del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) y del Indec y a ello le agregamos un análisis de la información disponible de manera pública que algunas universidades nacionales exhiben, podemos precisar brevemente que la asignación del presupuesto universitario entre las distintas universidades sigue tres criterios básicos como son los montos percibidos en el pasado, principalmente debido a la estabilidad de derecho en relación con salarios, que en nuestro caso asciende a un 90%, al modelo de pautas presupuestarias del CIN y a un componente discrecional que provee a rectores y rectoras de un mayor margen de maniobra para llevar a cabo nuevas iniciativas fundamentales para reducir o eliminar las distintas asimetrías en el ámbito universitario. A ese componente es al que hago referencia. Por otra parte, encontramos un elemento central de las políticas públicas educativas que es el entramado legal que las rige. La Ley de Educación Superior, solo parcialmente modificada por la Ley de Implementación Efectiva de la Responsabilidad del Estado en el Nivel de Educación Superior, hago referencia a la Ley 27204, deja en evidencia la necesidad de la sanción de una nueva ley de educación superior, tal como fuera objeto de pronunciamientos en varias oportunidades por parte del CIN.
-¿Cree que la UNRC tiene que tomar una postura de cara a las elecciones presidenciales de octubre?
-La Universidad forma parte de la sociedad toda, no puede estar ajena a los procesos electorales que se producen en la vida democrática del país, eso no puede desconocerse. Sin perjuicio de ello, no estoy de acuerdo en que se deba adoptar una postura determinada, ya que si algo nos debe caracterizar como institución formadora es el aceptar y sostener el debate de ideas, el respeto por las diferencias y la necesidad de ejercer nuestros derechos como ciudadanos de la manera más amplia y democrática posible.
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal