Demora en el giro de fondos: dicen que quieren asfixiar a la UNRC
Lo aseguraron los cuatro claustros en un documento. Es por la deuda que la institución reclama desde noviembre a la Nación por gastos de funcionamiento y programas. En total, supera los $ 54 millones
Los cuatro claustros de la Universidad Nacional de Río Cuarto firmaron ayer un duro comunicado sobre la demora de la Nación en el giro de fondos para gastos de funcionamiento titulado “Están asfixiando la UNRC”.
Este diario había reflejado la semana pasada la mirada de estudiantes y docentes que habían manifestado su preocupación por el riesgo de desfinanciamiento de la casa de altos estudios.
A aquella expresión se sumaron ahora también el sindicato de los no docentes y Graduados del Bicentenario, que en un documento que los cuatro sectores firmaron señalan el “total repudio a la situación que está viviendo la Universidad Nacional de Río Cuarto por el faltante presupuestario de 54 millones de pesos que el Ministerio de Educación de la Nación no gira a la institución”, indican.
Y continúan: “En dicha deuda se agrupan el faltante de $ 40 millones que van desde el mes de noviembre del 2017 (quedando a las claras que ni siquiera se terminó de ejecutar el presupuesto de dicho año) y se extiende hasta el mes de febrero del corriente año, correspondiendo al ítem de gastos de funcionamiento”.
“A esta suma hay que agregar otros $ 14 millones que corresponden a programas especiales que son partidas presupuestarias específicas para un fin preestablecido, en los cuales podemos encontrar convenios-marco que van desde programas de voluntariados universitarios, fortalecimientos de laboratorios, mejoras en el comedor”, marcan los claustros.
En otro párrafo, precisan su preocupación porque “este dinero está destinado no sólo al pago de servicios e insumos que toda la comunidad universitaria usa día a día, sino también al pago de las becas que se brindan desde la Universidad para que muchos estudiantes puedan realizar sus estudios (becas de ayuda económica, de discapacidad y Residencias Universitarias). Este último punto, que corresponde al Bienestar Estudiantil, se vuelve más complejo al conocer que el presupuesto de las nuevas Becas Progresar también tuvo recortes: entre 2016 y 2018 el presupuesto de Progresar pasó de 8,9 mil millones a 9,8 mil millones, con un aumento del 11% nominal que, si tenemos en cuenta la inflación del 65% hasta la fecha, dicho presupuesto debería rondar los $ 14,7 mil millones para amortizar este faltante. Estos $ 4,8 mil millones que hay de diferencia representan un aproximado de 400 mil Becas Progresar para nuevos estudiantes”, describen en el comunicado.
Los representantes de la comunidad universitaria recuerdan que “esta situación no es vivida sólo por la Universidad local, sino también por todo el sistema universitario en general, ya que el Estado nacional viene realizando recortes en Ciencia y Técnica (si bien aumentó el 4,7%, al ajustarse por la inflación la baja es del 10,5%), en la entrada a carrera de investigador de Conicet, etc.”.
Por otro lado, puntualizan que “se puso freno al proyecto de la construcción de 16 nuevas aulas que se presentó en el Consejo Superior de la Universidad por la Furc, el cual ya contaba con la aprobación de todos los planos y papeles necesarios exigidos por la Secretaría de Políticas Universitarias para comenzar a realizarse; a comienzo de febrero nos encontramos con la noticia de que no se contaban con estos fondos y dieron marcha atrás con el proyecto”.
Más tarde, el documento destaca que “también han sido congelados los programas de Capacitación Docente y No Docente, tan necesarios para fortalecer la enseñanza de calidad y el rol del trabajador de la educación”.
Por último, se agrega: “Ya abierto el proceso de negociación paritaria salarial docente, la Secretaría de Políticas Universitarias no hizo ninguna propuesta de aumento, lo que, en un contexto de fuerte inflación, augura la insistencia en un escenario de confrontación con los trabajadores docentes, a la vez que se estigmatiza a las organizaciones sindicales del sector. Renovamos el compromiso y seguimos bregando por una educación pública, libre, gratuita, inclusiva y de calidad, al servicio de las necesidades del pueblo”, finaliza el escrito.
Este diario había reflejado la semana pasada la mirada de estudiantes y docentes que habían manifestado su preocupación por el riesgo de desfinanciamiento de la casa de altos estudios.
A aquella expresión se sumaron ahora también el sindicato de los no docentes y Graduados del Bicentenario, que en un documento que los cuatro sectores firmaron señalan el “total repudio a la situación que está viviendo la Universidad Nacional de Río Cuarto por el faltante presupuestario de 54 millones de pesos que el Ministerio de Educación de la Nación no gira a la institución”, indican.
Y continúan: “En dicha deuda se agrupan el faltante de $ 40 millones que van desde el mes de noviembre del 2017 (quedando a las claras que ni siquiera se terminó de ejecutar el presupuesto de dicho año) y se extiende hasta el mes de febrero del corriente año, correspondiendo al ítem de gastos de funcionamiento”.
“A esta suma hay que agregar otros $ 14 millones que corresponden a programas especiales que son partidas presupuestarias específicas para un fin preestablecido, en los cuales podemos encontrar convenios-marco que van desde programas de voluntariados universitarios, fortalecimientos de laboratorios, mejoras en el comedor”, marcan los claustros.
En otro párrafo, precisan su preocupación porque “este dinero está destinado no sólo al pago de servicios e insumos que toda la comunidad universitaria usa día a día, sino también al pago de las becas que se brindan desde la Universidad para que muchos estudiantes puedan realizar sus estudios (becas de ayuda económica, de discapacidad y Residencias Universitarias). Este último punto, que corresponde al Bienestar Estudiantil, se vuelve más complejo al conocer que el presupuesto de las nuevas Becas Progresar también tuvo recortes: entre 2016 y 2018 el presupuesto de Progresar pasó de 8,9 mil millones a 9,8 mil millones, con un aumento del 11% nominal que, si tenemos en cuenta la inflación del 65% hasta la fecha, dicho presupuesto debería rondar los $ 14,7 mil millones para amortizar este faltante. Estos $ 4,8 mil millones que hay de diferencia representan un aproximado de 400 mil Becas Progresar para nuevos estudiantes”, describen en el comunicado.
Los representantes de la comunidad universitaria recuerdan que “esta situación no es vivida sólo por la Universidad local, sino también por todo el sistema universitario en general, ya que el Estado nacional viene realizando recortes en Ciencia y Técnica (si bien aumentó el 4,7%, al ajustarse por la inflación la baja es del 10,5%), en la entrada a carrera de investigador de Conicet, etc.”.
Por otro lado, puntualizan que “se puso freno al proyecto de la construcción de 16 nuevas aulas que se presentó en el Consejo Superior de la Universidad por la Furc, el cual ya contaba con la aprobación de todos los planos y papeles necesarios exigidos por la Secretaría de Políticas Universitarias para comenzar a realizarse; a comienzo de febrero nos encontramos con la noticia de que no se contaban con estos fondos y dieron marcha atrás con el proyecto”.
Más tarde, el documento destaca que “también han sido congelados los programas de Capacitación Docente y No Docente, tan necesarios para fortalecer la enseñanza de calidad y el rol del trabajador de la educación”.
Por último, se agrega: “Ya abierto el proceso de negociación paritaria salarial docente, la Secretaría de Políticas Universitarias no hizo ninguna propuesta de aumento, lo que, en un contexto de fuerte inflación, augura la insistencia en un escenario de confrontación con los trabajadores docentes, a la vez que se estigmatiza a las organizaciones sindicales del sector. Renovamos el compromiso y seguimos bregando por una educación pública, libre, gratuita, inclusiva y de calidad, al servicio de las necesidades del pueblo”, finaliza el escrito.