Rubén Davicino, docente de Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto, tiene una opinión diametralmente opuesta a la mayoría de sus colegas. Ayer participó de la asamblea de estudiantes contra la toma porque cree que sus reclamos son legítimos.
“No puede existir la toma de la Universidad en una época democrática y menos con la violencia con la que la hicieron: cerrando las puertas e impidiendo la entrada de docentes y alumnos que quieren ejercer sus actividades. Les queremos pedir a los estudiantes que mantienen la toma que la levanten”, señaló.
¿Por qué piensa esto?
Creo que hay intereses políticos de fondo que no tienen que ver con la política universitaria, sino con la política partidaria. Y eso motoriza muchas de las actividades que se hacen hoy en la Universidad.
Pero el recorte en los fondos es un dato objetivo.
El recorte de fondos no es un dato objetivo, sino mentiroso. La Universidad no dejó de percibir fondos, sino que apenas hubo un retraso.
Hubo 3 mil millones de pesos menos para repartir entre las universidades nacionales.
El esfuerzo tiene que ser en función de lo que pasó en el país. No fue gratuito. Pero también creció la cantidad de docentes universitarios con las últimas designaciones que hubo y esto hace que el presupuesto se reparta entre más empleados que antes: de 120 mil docentes pasamos a 150 mil. Hagamos el esfuerzo de que los profesores asociados y titulares mantengamos los sueldos -que son dignos- y que se les aumente a los de menores categorías.
¿No está de acuerdo con el pedido de los docentes de un aumento por encima del 15 por ciento?
Lo de la paritaria se discute. Pero esto es política partidaria. Si el Gobierno les ofrece el 30 por ciento, no lo van a aceptar. Lo que quieren es el caos. La educación no está en riesgo; ellos la están poniendo en riesgo.
La disolución del Ministerio de Ciencia y Técnica habla de un ajuste en este sentido.
¿Por qué se debería achicar? No creo que implique disminuir el presupuesto por eso. Los docentes cobran en tiempo y forma. Esta situación es eterna: nunca hemos tenido fondos suficientes, pero tampoco nunca hemos reclamado de esta manera en los 12 años anteriores.
¿Por qué piensa esto?
Creo que hay intereses políticos de fondo que no tienen que ver con la política universitaria, sino con la política partidaria. Y eso motoriza muchas de las actividades que se hacen hoy en la Universidad.
Pero el recorte en los fondos es un dato objetivo.
El recorte de fondos no es un dato objetivo, sino mentiroso. La Universidad no dejó de percibir fondos, sino que apenas hubo un retraso.
Hubo 3 mil millones de pesos menos para repartir entre las universidades nacionales.
El esfuerzo tiene que ser en función de lo que pasó en el país. No fue gratuito. Pero también creció la cantidad de docentes universitarios con las últimas designaciones que hubo y esto hace que el presupuesto se reparta entre más empleados que antes: de 120 mil docentes pasamos a 150 mil. Hagamos el esfuerzo de que los profesores asociados y titulares mantengamos los sueldos -que son dignos- y que se les aumente a los de menores categorías.
¿No está de acuerdo con el pedido de los docentes de un aumento por encima del 15 por ciento?
Lo de la paritaria se discute. Pero esto es política partidaria. Si el Gobierno les ofrece el 30 por ciento, no lo van a aceptar. Lo que quieren es el caos. La educación no está en riesgo; ellos la están poniendo en riesgo.
La disolución del Ministerio de Ciencia y Técnica habla de un ajuste en este sentido.
¿Por qué se debería achicar? No creo que implique disminuir el presupuesto por eso. Los docentes cobran en tiempo y forma. Esta situación es eterna: nunca hemos tenido fondos suficientes, pero tampoco nunca hemos reclamado de esta manera en los 12 años anteriores.

