Riesgos y desafíos del Último Primer Día de los chicos de sexto año
Los chicos que cierran su etapa del secundario organizan festejos previos a la primera jornada de clases
En los últimos cinco años se fue consolidando el “Último Primer Día” (UPD) entre los alumnos del sexto año del secundario de instituciones públicas y privadas. Consiste en una celebración que se realiza la noche previa al inicio escolar: una vigilia durante la cual los jóvenes celebran y comienzan a despedirse de ese trayecto educativo tan significativo en la vida de todos.
Este festejo se realiza también en países vecinos como Uruguay, Paraguay y Bolivia, y si bien en cada lugar tiene características particulares, hay algunos rituales comunes. Los participantes suelen llevar remeras alusivas o disfraces, gorros, banderas que identifican al curso. Utilizan bombos, elementos de percusión, espuma, cotillón, silbatos, bengalas de colores y pirotecnia. Pero, sobre todo, conlleva un desafío pasar toda la noche en vela, sin dormir y llegar a la mañana siguiente a la escuela todos juntos.
Hasta ahí nada fuera de lo común, salvo que en estas reuniones también suelen compartir bebidas alcohólicas y, en algunos casos, también sustancias ilegales.
“Es un fenómeno que nos involucra a todos”
Frente a este desafío, las instituciones educativas fueron adoptando diversas estrategias para hacerle frente, acompañar y marcar límites a adolescentes curiosos, dispuestos a correr límites y en plena rebeldía.
Cada experiencia ha sido diferente y difícilmente se repita año tras año, sin embargo son muchas las que decidieron involucrarse y tomar un rol activo. Con diferentes enfoques la mayoría supo valorar la importancia de la comunidad y así en conjunto dejar de resistir para intervenir.
Directivos de una institución de la zona este de la ciudad reflexionaron que se trata de “un fenómeno que nos atraviesa a todos, familia y escuela”. Si bien prefirieron resguardar el nombre de la escuela, se puede decir que se trata de una institución prestigiosa, con muchos años de funcionamiento y con un numeroso alumnado.
Un directivo reveló al diario Puntal vienen tomando cartas en el asunto desde el 2021 y hace dos años invitaron a las familias a participar. El resultado ha sido altamente positivo, porque “cuando los chicos saben que los esperan sus padres sí o sí genera un cambio”.
Consultados por cuál fue la necesidad específica que los llevó a actuar, comenta que “se buscó una solución porque los chicos caían en muy mal estado. Había que llamar a las familias y se generaba algo que no estaba bueno. Entonces sentimos la necesidad de acompañarlos porque son nuestros estudiantes”.
Este mismo directivo reconoce que la idea del UPD está buena, por lo que significa esta celebración pero que “el problema es qué entienden los chicos por festejos y cómo lo viven. Lamentablemente está atravesada por excesos, de drogas y alcohol”. También resalta la importancia de que las familias se sumen e involucren de manera activa, algo que, si bien va en crecimiento, todavía cuesta un tanto. “Tuvimos la reunión con padres la semana pasada, de un total de casi 90 alumnos, participó apenas un tercio de ellos”.
Campaña provincial para un UPD responsable
La Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones del Ministerio de Salud, junto con el Ministerio de Educación de la provincia, lanzó una campaña digital dirigida a padres y responsables de la crianza. El objetivo es promover un modelo de rol sano, en el que el diálogo y la comunicación con los adolescentes sean fundamentales. Florencia Maiocco, subsecretaria de la cartera de Salud, destacó la importancia de que los adultos den el ejemplo y no invaliden las emociones de los jóvenes, sino que busquen acuerdos claros sobre el consumo de alcohol y las consecuencias de no respetar esos límites.
Se promueve el diálogo recíproco y que se establezcan acuerdos “tanto con los adolescentes como con los adultos, acuerdos entre los padres, acuerdos incluso con las instituciones educativas para que este proceso no sea algo que quede en manos de los jóvenes”.
Maioco también destaca que se encontraron con casos de éxito en los que el festejo del UPD ha podido resignificarse a partir del diálogo. “Nos hemos encontrado, con alternativas muy interesantes, como transformar eventos en los que se recolectaba alcohol para ir a festejar a pasar a recolectar alimentos no perecederos para una causa solidaria”.
Otra de las recomendaciones tiene que ver con los tiempos, con la posibilidad de anticiparse, de acompañar desde el inicio e ir validando sus emociones y no invalidando. “Está bien poder decir bueno, vos tenés ganas de divertirte, pero yo tengo miedo, no comparto que consumas alcohol porque estamos hablando de un menor de edad, entonces también poder poner sobre la mesa, construir acuerdos con esos jóvenes, y también ser muy claros con cuáles son las consecuencias de transgredir esos acuerdos preestablecidos”, concluye.
Protocolo preventivo y acompañamiento institucional
Por su parte, la Municipalidad de Córdoba, a través del Ente de Fiscalización y Control, la Guardia Urbana y la Policía, implementará controles preventivos durante el UPD para garantizar que las celebraciones se realicen de manera segura. Los festejos que involucren menores de edad en domicilios privados sin los cuidados adecuados serán considerados clandestinos y sujetos a sanciones.
Además, se recordó que la venta de alcohol está prohibida en la ciudad entre las 00.00 y las 09.00 horas, especialmente a menores de edad. Los locales que infrinjan esta normativa serán sancionados y clausurados.
El municipio también ha dispuesto un acompañamiento durante el horario de ingreso en más de 100 escuelas de la ciudad. Además, se monitorearán puntos clave de la ciudad, como espacios públicos y boliches, con el apoyo de patrullas de inspectores y efectivos policiales.