“Urú Curé debería recibir una sanción ejemplar”
Álvarez, el director obrero que le restringió el agua al club por la deuda de $ 692 mil y que detectó
una conexión ilegal, indicó que la única manera de llegar a un acuerdo es que se cancele el pasivo.
una conexión ilegal, indicó que la única manera de llegar a un acuerdo es que se cancele el pasivo.
“Una locura. Cuando abrí y me encontré con ese caño de dos pulgadas, clandestino, alimentando el riego de la cancha de hockey y un tendido de álamos, no lo podía creer. A eso no lo había visto en toda mi vida en Obras Sanitarias”. Gastón Álvarez es director obrero del Emos y fue quien concurrió al club Urú Curé para aplicar una restricción al servicio de agua después de discutir con dos directivos que le dijeron que a la deuda de 692 mil pesos iban a arreglarla políticamente.
Cuando llegó a aplicar la sanción, Álvarez se encontró además con una conexión clandestina de dos pulgadas, que se usa para las redes distribuidoras de agua potable. Por dar un ejemplo, un caño de dos pulgadas es el que actualmente abastece a todo el barrio Cola de Pato.
Álvarez habló con PUNTAL después de la sanción aplicada a Urú Curé y contó el tenso momento que vivió con dos directivos de La Lechuza: Santiago Isern, quien fue presidente y hoy es tesorero, y Juan Marchisio, actual vicepresidente y que viene de conducir el club.
“La verdad es que estamos esperando y esperanzados en que esta situación pueda resolverse de la mejor manera. Y la forma de llegar a un acuerdo con el club es que liquide la deuda y poder acordar de alguna manera con los demás directores que haya una sanción y una medida ejemplar hacia el club”, indicó Álvarez.
- ¿Usted cree que lo más grave del episodio es que se haya descubierto una conexión clandestina de agua? ¿O es la deuda abultada?
- Los dos hechos son realmente muy graves. Que se haya acumulado una deuda de 692 mil pesos habla de una irresponsabilidad total de la dirigencia política que estuvo en Obras Sanitarias. Eso no se genera de un mes a otro. Por otro lado, los directivos actuaron con total impunidad y prepotencia hacia mi persona. Los recibí junto con mis compañeras del área comercial y ellas también se sintieron muy amargadas y apenadas porque los dirigentes nos decían que con nosotros no tenían nada que hablar, que éramos sólo empleados y que ellos iban a discutir con la planta política. Ahí me salió el enojo de adentro, me levanté y me fui derecho a Soles del Oeste. Ya se habían cumplido todos los pasos administrativos y sólo quedaba aplicar la restricción.
- ¿Cómo encontraron la conexión?
- Creo que me ayudó Dios. La conexión clandestina pasaba por la calle número 10. Tomaban el agua de la red distribuidora, con un caño de dos pulgadas, que es muy grande. Lo detecto porque la conexión estaba perdiendo y había un charco. Me detengo pensando que era una conexión nuestra que estaba rota. Cuando involucro a mis compañeros obreros me encuentro con el caño que cruzaba el alambrado e ingresaba en la propiedad privada de Urú Curé. Había una cámara de cemento con dos llaves. Se bifurcaba un caño de una pulgada que corría por el costado para el riego de los álamos y, por otro lado, seguía uno de dos pulgadas que entraba al sector de la pileta. Llamé a la Policía, generé un acta de constatación, y llamé al personal de mantenimiento de Soles. Hice absolutamente todo para que quede asentado como el precedente de una denuncia y para que los directivos de Obras Sanitarias tomen los elementos y se presenten en la Justicia. Si robás luz, te pintan los dedos. Esto es un robo a los servicios públicos. Y no estoy apuntando de manera carnal a una casta social ni a Urú Curé. Así como he hecho la restricción a este club, también la hice a cualquier vecino de barrio Fénix o de Alberdi. Acá la vara es la misma para todos.
Después de que Álvarez aplicara la restricción, los directivos de Urú consiguieron levantarla en 24 horas con el compromiso de que mañana buscarán llegar a un acuerdo por la deuda. La conexión clandestina es un tema aparte: hay testimonios en el club que aseguran que esa red tiene una antigüedad de 8 años.
El director obrero cree que, por la presión social, ya no hay margen de ningún acuerdo político por los 692 mil pesos. “Hace tiempo que venimos soportando una inequidad muy grande. Y la prepotencia con la que actuaron los dirigentes de Urú Curé muestra que se sienten impunes y eso no puede ser”.
Marcos Jure
mjure@puntal.com.ar
Cuando llegó a aplicar la sanción, Álvarez se encontró además con una conexión clandestina de dos pulgadas, que se usa para las redes distribuidoras de agua potable. Por dar un ejemplo, un caño de dos pulgadas es el que actualmente abastece a todo el barrio Cola de Pato.
Álvarez habló con PUNTAL después de la sanción aplicada a Urú Curé y contó el tenso momento que vivió con dos directivos de La Lechuza: Santiago Isern, quien fue presidente y hoy es tesorero, y Juan Marchisio, actual vicepresidente y que viene de conducir el club.
“La verdad es que estamos esperando y esperanzados en que esta situación pueda resolverse de la mejor manera. Y la forma de llegar a un acuerdo con el club es que liquide la deuda y poder acordar de alguna manera con los demás directores que haya una sanción y una medida ejemplar hacia el club”, indicó Álvarez.
- ¿Usted cree que lo más grave del episodio es que se haya descubierto una conexión clandestina de agua? ¿O es la deuda abultada?
- Los dos hechos son realmente muy graves. Que se haya acumulado una deuda de 692 mil pesos habla de una irresponsabilidad total de la dirigencia política que estuvo en Obras Sanitarias. Eso no se genera de un mes a otro. Por otro lado, los directivos actuaron con total impunidad y prepotencia hacia mi persona. Los recibí junto con mis compañeras del área comercial y ellas también se sintieron muy amargadas y apenadas porque los dirigentes nos decían que con nosotros no tenían nada que hablar, que éramos sólo empleados y que ellos iban a discutir con la planta política. Ahí me salió el enojo de adentro, me levanté y me fui derecho a Soles del Oeste. Ya se habían cumplido todos los pasos administrativos y sólo quedaba aplicar la restricción.
- ¿Cómo encontraron la conexión?
- Creo que me ayudó Dios. La conexión clandestina pasaba por la calle número 10. Tomaban el agua de la red distribuidora, con un caño de dos pulgadas, que es muy grande. Lo detecto porque la conexión estaba perdiendo y había un charco. Me detengo pensando que era una conexión nuestra que estaba rota. Cuando involucro a mis compañeros obreros me encuentro con el caño que cruzaba el alambrado e ingresaba en la propiedad privada de Urú Curé. Había una cámara de cemento con dos llaves. Se bifurcaba un caño de una pulgada que corría por el costado para el riego de los álamos y, por otro lado, seguía uno de dos pulgadas que entraba al sector de la pileta. Llamé a la Policía, generé un acta de constatación, y llamé al personal de mantenimiento de Soles. Hice absolutamente todo para que quede asentado como el precedente de una denuncia y para que los directivos de Obras Sanitarias tomen los elementos y se presenten en la Justicia. Si robás luz, te pintan los dedos. Esto es un robo a los servicios públicos. Y no estoy apuntando de manera carnal a una casta social ni a Urú Curé. Así como he hecho la restricción a este club, también la hice a cualquier vecino de barrio Fénix o de Alberdi. Acá la vara es la misma para todos.
Después de que Álvarez aplicara la restricción, los directivos de Urú consiguieron levantarla en 24 horas con el compromiso de que mañana buscarán llegar a un acuerdo por la deuda. La conexión clandestina es un tema aparte: hay testimonios en el club que aseguran que esa red tiene una antigüedad de 8 años.
El director obrero cree que, por la presión social, ya no hay margen de ningún acuerdo político por los 692 mil pesos. “Hace tiempo que venimos soportando una inequidad muy grande. Y la prepotencia con la que actuaron los dirigentes de Urú Curé muestra que se sienten impunes y eso no puede ser”.
Marcos Jure
mjure@puntal.com.ar