Urú Curé se está preparando para lo que será el regreso del rugby. El plantel de la Lechuza realizó una convivencia en el cerro Champaquí, buscando trabajar en la comunión del grupo. Nicolás Achilli, uno de los referentes del plantel, dialogó con El Deportivo sobre lo que significó la experiencia.
-¿Cómo fue su regreso al club después del paso por Italia?
-La verdad es que volví en plena pandemia, a fines de mayo. No tuve contacto con el club hasta septiembre. Es mi segunda casa. Ahora estoy con todas las ganas de arrancar a jugar.
-El fin de semana pasado hicieron una convivencia en el Champaquí, ¿de qué se trató?
-Fuimos todos los integrantes del plantel. El año pasado no pudimos estar todos juntos. Este año subió otra camada a Primera y hay dos juntas. La verdad es que nos vino muy bien para conocer a los más chicos, para transmitir la manera en la que encaramos cada temporada. Nos conocimos bastante. Fue una experiencia muy linda.
-¿Cómo fue la adaptación de los más chicos?
-Estoy sorprendido con las camadas que subieron. Chicos muy respetuosos y con muchas ganas. Van siempre a entrenar y demuestran muchas ganas de aprender.
-¿El trabajo fue sólo físico?
-El trabajo físico fue la propia subida al Champaquí. El resto sirvió para conocernos y trabajar más en lo grupal.
-¿Cómo se preparan para el comienzo de esta temporada?
-Estamos entrenando lunes, martes y jueves y opcional los viernes. Estamos con unas ganas tremendas. Hace mucho que no jugamos. Estamos tratando de acondicionarnos. Uno tiene que volver a acostumbrar al cuerpo a los golpes.
-¿Es complicado volver a jugar después de tanto tiempo?
-No tanto, en el sentido de que es algo que hacemos hace mucho. Estamos acostumbrados. Hay cosas que no se pierden. Lo que sí va a costar un poco es la intensidad que tiene el deporte y volver a acostumbrarse a los golpes.
-¿Cómo fue la decisión de volver de Italia?
-Cuando se terminó mi contrato, analicé las opciones que tenía y preferí regresar. Todavía había mucha incertidumbre. Además, cuando me fui, lo hice por un tiempo determinado y no había acomodado las cosas para no volver.
-¿Qué diferencias notó con respecto al juego?
-A nivel de juego, es bastante equilibrado. Pero en lo que sí noté mucha diferencia es en lo físico. Allá el rugby es un laburo y acá tiene una cuestión más social. Me encontré con una pared afectiva allá. Es un rugby de mucha intensidad.
-¿Qué le pareció el rugby profesional?
-La verdad es que fue una experiencia espectacular. Primero, porque pude sentir lo que era trabajar de jugador de rugby. Segundo, porque me ayudó a enfocarlo como un trabajo. Me sirvió para darles más importancia a la alimentación y a la parte física.

