Video: así descubría EMOS la conexión clandestina de Urú Curé
El Emos tomó la decisión después de que los directivos de La Lechuza fueran a buscar una “solución política” y discutieran con un director. Al aplicar la sanción, encontraron un caño clandestino para la pileta. Video
Una deuda de 692 mil pesos y una discusión desafortunada derivaron en una medida extrema y desacostumbrada en contra de uno de los clubes más importantes de la ciudad. El Emos decidió restringirle el agua a Urú Curé en el marco de los operativos que vienen realizándose desde noviembre del año pasado para tratar de que los grandes clientes con capacidad contributiva que acumulan importantes deudas se pongan al día.
La restricción a Urú Curé duró menos de 24 horas. Pero desató un conflicto con final todavía abierto. Si el lunes no hay un acuerdo por la deuda, el directorio del ente municipal ya advirtió que la sanción volverá a efectivizarse.
La semana pasada, en el marco de la política de restricciones que se inició contra incumplidores de alto poder adquisitivo, el Emos envió a algunos clubes de la ciudad la notificación de que se aprestaba a restringir el agua si los directivos no pagaban la deuda o consensuaban un plan de pagos.
En ese marco, la conducción de Urú Curé se contactó con funcionarios de la Fiscalía municipal, que los derivaron a hablar con Víctor Núñez, director técnico del Emos y encargado del cronograma de restricciones que vienen ejecutándose.
Cuando llegaron a la sede de Baigorria y Sobremonte, quien atendió a los representantes del club de rugby fue Gastón Álvarez, director obrero, quien rechazó cualquier posibilidad de encontrar una “solución política” y les notificó que, de alguna manera, deberían pagar la abultada deuda.
No con empleados
Quienes fueron a negociar prefirieron evadir la diplomacia. Le dijeron a Álvarez, tal vez ignorando que se trataba del director obrero, que ellos no tenían nada que discutir con un empleado y que querían hablar directamente con Núñez.
Esa desautorización y el ninguneo que recibió delante de los trabajadores motivaron una reacción de Álvarez. “Los del club llegaron con un nivel de prepotencia tremendo. Decían que tenía que haber una solución política. Lo que le pasó a Álvarez es lógico: todos los días estamos insistiendo ante los empleados que tenemos que ser inflexibles, que no debe haber excepciones; les restringimos el agua a usuarios que tienen mucha menos capacidad económica que Urú Curé; con qué autoridad después íbamos a sostener el discurso para adentro si aceptábamos el supuesto arreglo político”, relató un integrante del Emos.
El episodio fue confirmado por tres fuentes del Emos y por miembros de Urú Curé.
Aunque, en este punto, algunas versiones señalan que el director obrero definió ir junto con otros tres empleados de planta y un escribano a hacer efectiva la restricción del servicio.
Otra versión apunta que la decisión final fue consultada con Núñez y avalada por el director técnico ante la negativa a pagar de los directivos de Urú Curé y el destrato al que sometieron a uno de los integrantes del directorio.
Lo cierto es que Alvarez y un grupo de empleados, junto con un escribano, fueron hasta Urú Curé y procedieron a aplicar la restricción del agua.
Cuando llegaron detectaron además una conexión clandestina que, según informaron fuentes del Emos, constaba de un caño de dos pulgadas que se utilizaba para llenar la pileta del club. “Estaban usando agua potable para la pileta. Inadmisible”, indicaron.
Normalmente, las piscinas deben llenarse con agua comprada a un proveedor o a través de la instalación de una bomba.
Esa conexión ilegal motivó, además, que Álvarez hiciera constar específicamente esa irregularidad por un escribano. Una de las posibilidades que se analizan en el directorio del Emos es presentar incluso una denuncia judicial contra los directivos del club por ese caño clandestino.
Después de que se aplicara la sanción, comenzó una serie de conversaciones entre los directivos del Emos y los representantes del club de rugby. La resolución temporaria fue restablecer el agua con el condicionamiento de alcanzar un acuerdo en las próximas horas, más precisamente el lunes.
Ahora, los directivos de Urú Curé tendrán que ir con una propuesta de pago o aceptar un plan de cancelación de los que están vigentes. Incluso, una parte de la deuda reclamada puede quedar desactivada por el paso del tiempo -el Emos tiene hasta cinco años para reclamarle el pago a un cliente-.
El nivel de mora que afecta al ente municipal llega al 40% y, según la conducción, impide concretar las obras que la ciudad necesita.
Marcos Jure
mjure@puntal.com.ar
La restricción a Urú Curé duró menos de 24 horas. Pero desató un conflicto con final todavía abierto. Si el lunes no hay un acuerdo por la deuda, el directorio del ente municipal ya advirtió que la sanción volverá a efectivizarse.
La semana pasada, en el marco de la política de restricciones que se inició contra incumplidores de alto poder adquisitivo, el Emos envió a algunos clubes de la ciudad la notificación de que se aprestaba a restringir el agua si los directivos no pagaban la deuda o consensuaban un plan de pagos.
Cuando llegaron a la sede de Baigorria y Sobremonte, quien atendió a los representantes del club de rugby fue Gastón Álvarez, director obrero, quien rechazó cualquier posibilidad de encontrar una “solución política” y les notificó que, de alguna manera, deberían pagar la abultada deuda.
No con empleados
Quienes fueron a negociar prefirieron evadir la diplomacia. Le dijeron a Álvarez, tal vez ignorando que se trataba del director obrero, que ellos no tenían nada que discutir con un empleado y que querían hablar directamente con Núñez.
Esa desautorización y el ninguneo que recibió delante de los trabajadores motivaron una reacción de Álvarez. “Los del club llegaron con un nivel de prepotencia tremendo. Decían que tenía que haber una solución política. Lo que le pasó a Álvarez es lógico: todos los días estamos insistiendo ante los empleados que tenemos que ser inflexibles, que no debe haber excepciones; les restringimos el agua a usuarios que tienen mucha menos capacidad económica que Urú Curé; con qué autoridad después íbamos a sostener el discurso para adentro si aceptábamos el supuesto arreglo político”, relató un integrante del Emos.
El episodio fue confirmado por tres fuentes del Emos y por miembros de Urú Curé.
Aunque, en este punto, algunas versiones señalan que el director obrero definió ir junto con otros tres empleados de planta y un escribano a hacer efectiva la restricción del servicio.
Otra versión apunta que la decisión final fue consultada con Núñez y avalada por el director técnico ante la negativa a pagar de los directivos de Urú Curé y el destrato al que sometieron a uno de los integrantes del directorio.
Lo cierto es que Alvarez y un grupo de empleados, junto con un escribano, fueron hasta Urú Curé y procedieron a aplicar la restricción del agua.
Cuando llegaron detectaron además una conexión clandestina que, según informaron fuentes del Emos, constaba de un caño de dos pulgadas que se utilizaba para llenar la pileta del club. “Estaban usando agua potable para la pileta. Inadmisible”, indicaron.
Normalmente, las piscinas deben llenarse con agua comprada a un proveedor o a través de la instalación de una bomba.
Esa conexión ilegal motivó, además, que Álvarez hiciera constar específicamente esa irregularidad por un escribano. Una de las posibilidades que se analizan en el directorio del Emos es presentar incluso una denuncia judicial contra los directivos del club por ese caño clandestino.
Después de que se aplicara la sanción, comenzó una serie de conversaciones entre los directivos del Emos y los representantes del club de rugby. La resolución temporaria fue restablecer el agua con el condicionamiento de alcanzar un acuerdo en las próximas horas, más precisamente el lunes.
Ahora, los directivos de Urú Curé tendrán que ir con una propuesta de pago o aceptar un plan de cancelación de los que están vigentes. Incluso, una parte de la deuda reclamada puede quedar desactivada por el paso del tiempo -el Emos tiene hasta cinco años para reclamarle el pago a un cliente-.
El nivel de mora que afecta al ente municipal llega al 40% y, según la conducción, impide concretar las obras que la ciudad necesita.
Marcos Jure
mjure@puntal.com.ar