Los inclasificables: reseña 2018

Son hechos, algunos expresados en el escenario y otros como realizaciones que aportan al desarrollo artístico de la ciudad, que no pueden encerrarse en las variantes genéricas en las que habitualmente se parcializan las reseñas de fin de año. Pero dada su calidad artística o su importancia para el desarrollo de ese aspecto de la cultura ciudadana, merecen figurar también en esta mirada retrospectiva.
 
-¿Qué es “La venganza será terrible”: un programa de radio con público, un espectáculo de teatro, la amplificación de una charla de café, entre amigos?.

Se diría que un poco de todo eso, mezclado por, (y con la base de sustentación de) el talento de un hombre de aguda inteligencia.

De alguien, como Alejandro Dolina, que despliega su audacia por lo bajo, sin obedecer a cartabones de época, ampliando la mirada.

La escenificación que produjo en una presentación especial que abrió formalmente la programación de la temporada, fue apabullante.

Sostenida por la empatía poderosa que genera la sencillez con la que Dolina despliega hondos asuntos, fue uno de los momentos inolvidables del año.

Desde luego cuentan los aportes de Patricio Barton, Gilespie, Manuel Moreira, Ale y Martín Dolina, pero sin el  “jefe” ese asombro no sería posible.

 -No puede incluirse en la reseña de Artes Plásticas y Visuales, aunque haya sucedido en el marco de Espacio Cultural Franklin Arregui Cano pero dada la repercusión que tuvo y el buen manejo que se hizo de la vertiente educativa que tenía en perspectiva, vale señalar aquí como un hecho destacado del año a la muestra Las Máquinas de Da Vinci-Máquinas e Inventos, réplicas de sus máquinas construidas en forma artesanal por Juan Carlos Zampieri que además de contar con una destacada asistencia, de muchos niños inclusive, sirvió para dimensionar en esas miradas, la magnitud de un genio y la importancia de ponerlo al servicio de la creación.

-¨No son espectáculos (aunque los incluyeron) pero merecen una mención aquí por la significación que tienen como hechos de recuperación de espacios donde se desenvuelve la actividad artística o puede hacerlo.

-Por un lado la obra de recuperación del Anfiteatro del Parque Sarmiento, que incluyó una serie de trabajos de infraestructura y que, a la vez deja abierta la responsabilidad, comunitaria y no sólo del ámbito oficial, de llenar ese espacio de contenido.

El otro asunto, que ese aspecto lo tiene saldado esencialmente, es la inauguración de las nuevas instalaciones de la Biblioteca Mariano Moreno, realizadas a través del programa Presupuesto Participativo de la Municipalidad local pero impulsada por un grupo de gente comprometida con ese espacio,  a la que es necesario aplaudir fervorosamente.

Y finalmente la inauguración de la biblioteca vagón Mundo del revés, una nueva biblioteca pública ubicada en los viejos vagones que se ubican en las vías muertas del C.C. El Andino y que también espera la vigencia de una actividad que haga honor a esa iniciativa.

-La iniciativa que cerró con el Encuentro de Orquesta realizado hace diez días pero que tiene un propósito más abarcador, que no se queda en ese momento de confluencia entre la  Orquesta de Cámara Municipal, la Orquesta Barrial y la Orquesta Infantil Mediterránea Córdoba sino que propone una integración, un trabajo en colaboración para optimizar los valores propios. Y en ese sentido las visitas del prestigioso director colombiano radicado en Córdoba, Hadrián Avila Arzuza, busca afirmar el desarrollo de los elencos locales hacia una excelencia que estaba en la idea inicial del proyecto que puso en marcha Eduardo Lhez.

 -La reafirmación del trabajo del Instituto Vitillo Ábalos a través de la realización de la X Semana de la Cultura, muchas de cuyas realización es aparecerán por separado y con nombre propio cuando se haga la reseña musical de este año. Pero más allá de esos valores puntuales, vale subrayar la persistencia de un trabajo que no siempre se valora en el sentido multiplicador que tiene, revelador de un criterio elogiable de traer a primer plano las notable expresiones de nuestra cultura que la trivialidad dominante mantiene sumergidas.

 -“Banca al Arte” culminó su 12° temporada consecutiva, ahondando su propósito inicial de servir como vehículo de integración de las expresiones artísticas de la ciudad y la región (que se realiza combinando el encuentro en un espacio común, en este caso el Teatro Municipal de Río Cuarto, con todo lo que significa como gran escenario del centro del país), con la utilización del espacio televisivo como elemento exponencialmente multiplicador. Eso y con la constatación de que ha fidelizado, con el correr del tiempo, la relación y el reconocimiento del público local y regional, hacia el valor de sus propios artistas. La imágen de la presentación de “Pateando Sapos” sirve para destacar lo nuevo que “Banca al Arte” abraza con lo de siempre. Es un testimonio al que bien podrían sumarse una cantidad imponente de elencos, muchos de ellos de las poblaciones cercanas, que desfilaron por la progrmaacion curante tod el año. 

 -En este apartado en el que se abraza los espectáculos difícilmente identificables dentro de un rubro con proyectos que no pueden definirse por un trabajo específico, debe incluirse el proyecto surgido del Departamento de Arte de la UNRC, que produjo durante el año una serie diversa de acontecimientos, que van desde una serie de exposiciones de artes visuales que tuvieron como epicentro la Biblioteca Juan Filloy del campus universitario, conciertos como el involucrado en el proyecto internacional de música titulado “MasMenos”, y talleres de diversa índole con derivación en exposiciones de grabados surgidos del taller de Jimena Mateo como conciertos de música como el que presentaron alumnos de las clases taller de Matías Taghetta, por citar algunos. Un proyecto de extensión digno de ser mencionado.