Antes de la llegada de la pandemia a la Argentina, y a Río Cuarto en particular, la situación del comercio no era auspiciosa. El último relevamiento realizado por el Cecis entre los negocios mostraba una retracción del 0,8% en unidades vendidas durante febrero. Se sumaba una larga lista de meses previos también con resultado negativo. Pero en ese momento el informe mostraba otra cara vinculada a las expectativas de los comerciantes. Y allí, un 28% de los consultados esperaba una mejora para los meses siguientes, mientras que un 40% creía que se mantendrían sin variación y 32% que disminuirían. Estos últimos claramente fueron los que mayoritariamente aceptaron qué pulso tendrían las ventas.
Ya en plena pandemia el pesimismo fue avanzando, y luego de que en marzo y abril no se realizaran relevamientos por cruzar el pico de la pandemia con locales cerrados en su gran mayoría, en mayo hubo un desplome de las ventas con una caída del 55% en unidades. Con ese contexto, las expectativas de los comerciantes respecto de las ventas de junio eran que un 21% de los consultados creía que aumentarían, 56% que se mantendrían sin variación y 24% que disminuirían.
Ya para agosto, con un retroceso en ventas del 30%, las expectativas siguieron deteriorándose: un 21% de los consultados consideró que aumentarían las ventas en septiembre, 24% que se mantendrían sin variación y 55% que disminuirían. Ese mes llegaría, para la ciudad, con el pico de contagios y un cierre de 15 días por vuelta a fase 1 que terminó cambiando todo el escenario imaginado por los comerciantes.
De hecho, el último relevamiento realizado por el Cecis, que dio otra caída fuerte en las ventas del 55% para el mes pasado por efecto de la Fase 1, mostró un estancamiento pesimista de las expectativas del rubro, con un 21% de los consultados que consideró que aumentarán las ventas en octubre, 24% que se mantendrán sin variación y 55% que disminuirán. Sigue más de la mitad a la espera de que el escenario se vuelva aún peor del que viene siendo hasta aquí.
Cambio de horario
En un intento por cambiar la tendencia negativa y ajustar los horarios de los comercios a los movimientos de los clientes y consumidores, desde el Centro Empresario se propuso modificar el horario de apertura de los locales, que comenzaron a tener corrido de 10 a 18 por la pandemia. Hasta marzo, las puertas estaban abiertas cuatro horas por la mañana y otras cuatro por la tarde. Pero la necesidad de garantizar menor movimiento de personas y evitar que los empleados de los comercios realicen cuatro viajes diarios sin contar con todas las líneas de colectivos circulando, se prefirió simplificar y avanzar con horario corrido.
Ahora, con el cambio de estación, los comerciantes alertaron que a la siesta ya casi no circulan clientes y esa tendencia podría acentuarse hacia adelante. Por eso volvieron a la carga con desdoblar los horarios. Como eso encontró una rotunda negativa del gremio y en el COE y el Municipio tampoco encontró eco, intentaron un camino intermedio: extender hasta las 19 el cierre. Lo que parecía acordado hasta el viernes, el fin de semana largo ingresó en una nebulosa. No hubo confirmación y hoy los comercios tendrán el mismo horario de 10 a 18. Pero los comerciantes volverán a la carga para estirar una hora y buscar que en noviembre el cierre sea a las 20.

