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La recuperación de las ventas se está desacelerando en la provincia

Efraín Molina, economista y director del Departamento de Estadísticas de la Federación de Comercio, indicó que las mediciones marcan una mejora cada vez más tenue con respecto a 2021. El impacto de la suba de precios

Junto con la aceleración en el ritmo inflacionario, la recuperación de las ventas comenzó a resentirse en la provincia. Mientras los precios llegaron a un pico de crecimiento del 6,7 por ciento en marzo, los comercios percibieron una desaceleración en el volumen de ventas.

Efraín Molina, economista y director del Departamento de Estadísticas de la Federación de Comercio de Córdoba (Fedecom), señaló que las mediciones de este año vienen mostrando ese comportamiento descendente. “Si miramos los principales valores, en enero hubo una mejora de las ventas del 5,2 por ciento comparadas con el mismo mes del año pasado. En febrero, ese número se desaceleró al 3,1 por ciento y el dato de marzo nos marcó un crecimiento de apenas el 1,2 por ciento”, indicó el economista.

Molina además señaló que ese dato hace que a los comerciantes les resulte complicado cumplir con el incremento salarial que acaban de cerrar los empleados de comercio por casi el 60 por ciento de aumento y un básico que llegará a 139.000 pesos

Si miramos los principales valores, en enero hubo una mejora de las ventas del 5,2 por ciento comparadas con el mismo mes del año pasado. En febrero, ese número se desaceleró al 3,1 por ciento y el dato de marzo nos marcó un crecimiento de apenas el 1,2 por ciento Si miramos los principales valores, en enero hubo una mejora de las ventas del 5,2 por ciento comparadas con el mismo mes del año pasado. En febrero, ese número se desaceleró al 3,1 por ciento y el dato de marzo nos marcó un crecimiento de apenas el 1,2 por ciento

- Se conoció esta semana un dato muy complicado como es el aumento del 7 por ciento en la canasta básica total: hacen falta 90 mil pesos para no caer en la pobreza.

- Esos 90 mil pesos de ingresos mensuales que se requieren para no caer en la pobreza y los 40 mil pesos que se necesitan para no ser indigente vienen explicados por las elevadas tasas de inflación que registramos durante los últimos meses, sobre todo por el salto del 4,7 por ciento en febrero al 6,7 por ciento en marzo. Ni siquiera el relevamiento de las expectativas de mercado ni las principales consultoras privadas avizoraban una tasa de inflación tan elevada. Las perspectivas decían que iba a ser alta pero el 6,7 termina siendo un cimbronazo para las familias pero, además, porque ya estás encima del 55 por ciento interanual de inflación y los alimentos crecen todavía más. La inflación en alimentos y bebidas fue del 7,2 por ciento el mes pasado. Como consecuencia, la suba de la canasta alimentaria fue del 6,5 por ciento pero si lo mirás en términos interanuales la canasta aumentó el 55,2. Son cifras exorbitantes para la realidad que hoy nos toca vivir como país. Y esto está en concordancia con otros indicadores como la negociaciones de las paritarias. Por ejemplo, los mercantiles han cerrado prácticamente en un 60 por ciento y los otros sectores van siguiendo pautas de carácter similar. Esto es así porque todos ven que la inflación no se detiene y mes a mes golpea con mayor furia el poder adquisitivo.

- ¿Desde la Fedecom ven que a los comerciantes se les puede complicar pagar esos 139 mil pesos de sueldo básico?

- Sí, porque lamentablemente las ventas no alcanzan a tomar velocidad y producir una recuperación más allá de algunos indicadores que la economía mostró como positivos en 2021. Los valores que tenemos en las mediciones que vamos desarrollando sobre la evolución de las ventas en la Federación Comercial nos hablan de una desaceleración en las ventas o de tasas de crecimiento en términos de cantidades interanuales muy bajas. Si miramos los principales valores vemos que arrancamos en enero con un incremento del 5,2 por ciento respecto a igual mes del año anterior.En febrero se desaceleró al 3,1 por ciento y el último dato de marzo nos dio un crecimiento del 1,2 por ciento. La presión impositiva que sufre el sector comercial desde hace tiempo genera un combo complicado al que hay que sumarle el costo salarial. Uno no puede estar en contra de que el trabajador recupere su poder adquisitivo pero en términos del empresario que tiene una pequeña o mediana empresa, afrontar lo que significa el costo laboral afecta su ecuación de rentabilidad.

- Ya pasó la primera quincena del mes, ¿Cómo puede desarrollarse abril en términos inflacionarios?¿Va a ser muy distinto que marzo?

- Ya el piso que te deja el mes de marzo fue muy elevado, entonces abril te hace suponer que por más que haya una baja no va a estar abajo del 5 por ciento. Por lo menos, la inflación incluso bajando más de un punto y medio va a estar en el orden del 5 por ciento porque no dan resultado los acuerdos para retrotraer determinados productos, tampoco la renovación de acuerdos en algunos casos y en el interior esas canastas siguen teniendo un alcance muy limitado. En el interior del interior, cuando vas a un negocio de cercanía o incluso a un súper, no encontrás esos productos o están en cantidades muy limitadas. Esos acuerdos de precios resultan muy difíciles de alcanzar para la población. Si se logra aminorar esta inflación vamos a estar hablando de un índice no menor al 5 o 5,5 por ciento, lo que proyecto un número anual más cerca del 60 que del 50.

- El Gobierno anunció primero el inicio de la guerra contra la inflación pero después, más allá del anuncio de los bonos que se pagarán por única vez, no avanzó en otras medidas. ¿Habría resultados sólo si se avanza en un programa integral que ataque varios frentes a la vez?

- Pero es que incluso comienzan a surgir diferencias en el seno del Gobierno. Incluso Roberto Feletti (secretario de Comercio Interior) dijo que los mecanismos de acuerdos de precios no estaban generando impacto porque dependen de variables macro. La responsabilidad de las variables macro las tiene el ministro. La inflación no es solamente por la emisión monetaria, no es sólo por el conflicto en Rusia, por el aumento del precio de los combustibles, no es por el poder de las estructuras concentradas. Es por todos esos factores, no por uno solo. Si querés atacar todo eso, anclar las expectativas y tener un horizonte más de previsibilidad tenés que dar pautas certeras de cómo vas a trabajar para disminuir la inflación. Uno siempre se basa en evidencia empírica y lo que hicieron países en situaciones similares: lo que hizo Israel en los 80, lo que hicieron en los 90 Chile y Colombia, lo que hizo Brasil. Todas fueron medidas secuenciales que deben tener largo aliento porque no podés bajar del 55 por ciento de inflación en un año o dos. Lamentablemente estamos acostumbrados a convivir con altas tasas de inflación y va a tener que transcurrir un tiempo para bajarlas. Porque las medidas que se tienen que tomar como reducir los subsidios, disminuir la emisión monetaria, reducir la brecha del tipo de cambio, solidificar las reservas del Banco Central, son todos cambios que no se pueden implementar de un momento a otro y eso no va a dar resultados automáticamente. En la medida en que no se vea un horizonte que marque una brújula vamos a tener que convivir con estas tasas de inflación elevadas, lamentablemente.