Pese a la habilitación de las peatonales y al movimiento de gente en el microcentro de la ciudad, las ventas no levantan, según dicen los comerciantes.
En el día de ayer comenzaron a funcionar las peatonales con el siguiente diagrama: de 9.30 a 21 por calle Rivadavia, desde Sobremonte a Alberdi, y por calle General Paz, desde Belgrano hasta Rivadavia.
Cabe aclarar que la cuadra de Rivadavia, entre Sobremonte y General Paz, será semipeatonal, para permitir que los vehículos puedan ir a las cocheras que están ubicadas por dicho sector.
Las peatonales continuarán hoy pero no el día domingo.
En la víspera, las peatonales se habilitaron a las 10.30, es decir una hora más tarde. El dato fue leído por los comerciantes como “falta de plata” en la calle.
En diálogo con Puntal, el prosecretario del Cecis, Gustavo Sacchetta, sostuvo ayer que “las ventas de Navidad vienen bastante por abajo en cuanto a la cantidad de artículos” en relación con el año anterior.
“Estamos hablando de un 15 por ciento menos, en términos cuantitativos, con respecto a la Navidad del 2022”, comparó.
Y añadió: “Vemos mucha gente en el centro, pero pocas ventas. Los clientes entran, miran, vuelven a mirar, y por ahí se van sin comprar”.
No obstante, Sacchetta manifestó que “lo que sí se observa es la ‘compra útil’. Por ejemplo, vienen familias y, en vez de comprar el tradicional juguete navideño, adquieren útiles escolares, como mochilas, cartucheras, cuadernos, lápices de colores o libros, para irse stockeando para el ciclo escolar 2024”.
Los regalos navideños no son la excepción a los aumentos de precios que vienen sufriendo por estos días los productos, como consecuencia de la escalada inflacionaria, la devaluación y la suba de los combustibles.
Por ejemplo, un camión de juguete, simple, sin pilas ni batería, sale 12 mil pesos.
En tanto, una remera cuesta alrededor de 7 mil pesos y las mallas superan los 10 mil pesos.
En los comercios, también lanzaron descuentos del 20 por ciento para poder vender un poco más.
Pero la recesión está calando hondo en la ya crítica situación que viven los comercios riocuartenses.

