Intento de femicidio: "Al denunciarlo, sabía que firmaba una sentencia a muerte"
En la Cámara Segunda del Crimen comenzó a desarrollarse el juicio con jurado popular que tiene a Héctor Agüero como imputado por el intento de femicidio de su esposa, Sandra Benítez. La víctima se encontraba al momento de los hechos junto a sus hijas, quienes intervinieron para evitar el asesinato.
En la jornada de ayer, Benítez narró cómo fueron los hechos de la noche del 3 de septiembre de 2019, tras años de recibir malos tratos y amenazas de muerte por parte de Agüero. El acusado, en tanto, reconoció lo ocurrido, pero negó haber ingresado armado a la vivienda de la calle Pasteur con la intención de asesinar a su familia.
Ante el tribunal presidido por Emilio Andruet, el imputado dio inicio al juicio haciendo uso de la palabra y negando una actitud femicida contra su pareja. “Nunca le hice nada a mi familia, nunca la quise matar, pido perdón si los lastimé”, sostuvo el hombre de 61 años que declaró por videollamada desde la Unidad Penitenciaria.
Agüero ya estuvo detenido en otras oportunidades por la venta de narcóticos, y cumplió una condena de 18 años de prisión por un doble asesinato en 1992. “Son mentiras las que dicen, nunca quise hacerles daño a mis seres queridos”, dijo negando uno de los hechos que se le imputan, mientras que reconoció su responsabilidad en los otros cuatro: amenazas, posesión de armas, violación de domicilio y daños en el hogar luego del incidente, pues intentó prender fuego la vivienda y se roció con combustible para intentar quitarse la vida.
El juicio se lleva a cabo con jurado popular y antes de las testimoniales el fiscal Julio Rivero hizo referencia a lo complicado que será llegar a una definición sobre los hechos a raíz de lo sensibilizada que se encuentra la sociedad ante la gran cantidad de femicidios a nivel nacional desde comienzo de año: “Pido que se analice la prueba de la manera lo más objetiva posible, sin guiarse por las pasiones”, indicó.
Los testigos que pasaron ayer por el Palacio de Justicia cerraron en un único día la jornada de testimoniales y se pospuso para hoy la instancia de alegatos y sentencia, considerando el respeto por los protocolos por la pandemia de no permanecer durante largas horas en un recinto cerrado.
Sentencia de muerte
Con notable entereza, Sandra Benítez declaró ante el tribunal y con la presencia de su expareja, a quien denunció por intento de femicidio. Narró la historia de cómo llegó desde Paraguay, engañada en una red de trata de personas de la que logró salirse y cómo conoció a Agüero, quien prácticamente la doblaba en edad.
Sostuvo que se vino a vivir a Río Cuarto para juntarse con el acusado y luego tuvieron dos hijos. En medio, señaló que Agüero la llevó al ejercicio de la prostitución y la sometió constantemente a violencia física, psiocológica y económica. “Cuando me separé de él me amenazaba con que me mataría y cuando lo denuncié, aunque siempre le tuve miedo, supe que firmaba una sentencia a muerte”, indicó la mujer de 37 años.
La víctima sostuvo que Agüero, luego de ser detenido por la venta de drogas, la obligó a prostituirse; “si no tenía una buena noche de trabajo él me pegaba y me ordenaba salir de nuevo para conseguir más dinero”, dijo y aseguró: “Me obligaba a tener relaciones con él aunque yo no quisiera”.
“Muchas veces me despertaba a la mitad de la noche con un cuchillo en el cuello, y él diciéndome que me mataría si, por ejemplo, no me cambiaba el color del pelo”, declaró Benítez.
Ante la primera denuncia de la mujer, las autoridades le dieron un botón antipánico y ordenaron una perimetral que Agüero no respetó, pues se mudó a una vivienda a dos cuadras de Benítez, cuando la definición de la Justicia fue que no se acercara a menos de 500 metros de la mujer.
Cuando aquella noche el imputado ingresó a la vivienda de la calle Pasteur con dos revólveres cargados, Benítez estaba con sus dos hijas, quienes desde hacía años vivían en la ciudad junto a la pareja, y los dos pequeños hijos de ambos.
Según lo relatado por los testigos, Benítez y sus dos hijas, Marisol y Maricel, Agüero repetía constantemente que los mataría a todos y les apuntaba con las armas. Una de las jóvenes saltó sobre el hombre e intentó reducirlo, siendo acompañada por sus hermanos y su madre.
“Vi que intentaba gatillar, pero nos habíamos tirado sobre él para frenarlo”, dijo Benítez, que comentó: “No dejaba de susurrar que nos iba a matar”. En este sentido, la mujer sostuvo: “No puedo dejar de pensar en qué hubiera pasado si salía una bala y mataba a uno de mis hijos”.
De no haber sido por la intervención de sus hijas, quizás la resolución del hecho hubiese sido diferente. Cuando apuntó con una de las armas a la cabeza de Benítez, su hija Maricel le levantó el brazo y luego se lanzó sobre el atacante. “Siempre quise ser policía para cuidar a mi mamá porque hacía años que veía el maltrato del que era víctima”, dijo la joven al momento de declarar ante el tribunal.
De hecho, fue ella quien realizó la primera denuncia contra Agüero, años atrás, ante los repetidos hechos de violencia de los que era víctima junto a sus hermanos.
Finalmente, declaró Nicolás Marino, el policía que llegó al lugar del hecho ante el llamado de emergencia, y señaló que Agüero estaba muy nervioso, aunque no se negó a la detención. “Había mucho humo y la ropa del acusado tenía olor a combustible”, indicó.