Esta noche a las 21.30hs. en el Teatro Municipal el ascendente artista cordobés Juan Ingaramo viene a la ciudad en el marco de La batalla tour solo set. Entradas: $1980-1650-1320.
Luego de lanzar uno de los discos más esperados del año, Ingaramo se embarca en una nueva aventura por el interior del interior de nuestro país. La Batalla tour recorrerá más de once pueblos y ciudades, y será la oportunidad perfecta para verlo a Juan en su formato más íntimo.
Hablamos con Juan:
-¿Es un desafío para vos esta gira por el interior del interior en formato solo set?
-Sí sin duda es un desafío por muchas razones, la primera volver a tocar en vivo luego del párate largo y la incertidumbre, la segunda razón porque es un formato que me gusta mucho y que propone otra dinámica del show, diferente, otra forma de escuchar las canciones, otra perspectiva de las mismas, lo cual me genera mucho entusiasmo y me resulta un desafío porque es sostener el show solo yo y las canciones, sin todo el circo del show grande, las pantallas, las luces.
-¿“La batalla” significó para vos la búsqueda de un sonido nuevo en tu música?
-Sí, “La batalla” significó la búsqueda de un sonido nuevo como lo es cada disco que encaro. La verdad que lo que más disfruto de hacer música, entre otras cosas, es también buscar zonas que no haya transitado y eso me genera adrenalina y me da la posibilidad de la sorpresa también.
-¿La batalla contra qué o contra quién?
-Viste como es el dicho que cada uno elige qué batallas dar, bueno medio que la idea de esto es que el disco sea una especie de escudo y lanza para que cada uno pueda afrontar su propia batalla. En este caso estamos evidentemente ante un “enemigo” muy claro al cual tenemos que darle batalla, sea un virus, sea este sistema vil de consumo y desigualdad. Hay miles de batallas contra las cual luchar, las mías me las reservo.
-En la canción decís: “No puedo ser como otra gente, que parece inteligente y pasarme de la raya, cuando me vaya”. ¿Nunca te pasás de la raya?
-Sí por supuesto que me pasó de la raya, creo que como cualquier persona se pasa, aprende, vuelve, es como una línea de referencia sobre la cual uno construye su humanidad, no necesariamente a nivel moral o ético, eso es más personal, pero uno se pasa de la raya y vuelve y hay una relación constante con esos límites. Es interesante el análisis.
-El disco tiene un notable sonido internacional de exportación. ¿Eso fue buscado o se dio naturalmente?
-Te diría que se dio naturalmente porque el cien por ciento de mis decisiones creativas y estéticas son intuitivas, no deliberación mental, racional o estratégica para decidir tan o cual cosa, al contrario, te diría que sucede primero el hecho artístico y una vez realizado vemos qué hacer con él, cómo comunicarlo, cómo venderlo y demás, pero creo que lo lindo de todo esto es esa cuestión más bien intencional, queda de lado ante la intuición y el sentimiento. Ese es el motor principal de la búsqueda.
-“Casamiento” es un hitazo a la primera escucha. ¿Cómo surgió esa composición?
-“Casamiento” es muy loco, porque nació en pandemia. La música, a mí me había pedido de una gran compañía discográfica, canciones para una artista pop femenina muy conocida, porque a mí me gusta mucho componer para otros artistas también, porque me gusta mucho componer y hay canciones que no son para mi proyecto, porque no las siento como tales, entonces van para otros casos. Esta era la idea, empecé a componer y en un rato me di cuenta que me gustaba mucho, que tenía algo especial, así que dije ‘esta me la quedo para mí’ y al día siguiente le hice la letra, totalmente atravesado por situación de nido, hacía tres meses que estábamos encerrados, yo estaba con mi mujer y mi hija chiquitita, entonces era el casamiento eso que estábamos viviendo, esa canción.
-¿Cómo se dieron las colaboraciones de Ms Nina ("No me llama") e YSY A ("Se corre la bola")?
-Se dieron de manera muy orgánica en principio porque soy muy fan de los dos, tanto de YSY A como de Nina, además Nina es cordobesa, teníamos links geográficos más allá de los musicales. Y con YSY A lo mismo, cuando apareció el fenómeno del trap siempre lo identifiqué como un jugador distinto, que no solo hablaba de otras cosas en sus temas si no que cuando hablaba de lo mismo que los demás lo decía de otra forma y eso siempre me llamó mucho la atención.
-¿Cuándo sentiste que era el momento de dejar de ser un artista del indie-pop para pasar a ser un artista urbano?
-Yo no deliberé a eso. La música es el timón, lo que va dictando la “carrera” son las canciones que me van saliendo, insisto, no las delibero, salen y salen. Tampoco me considero un artista urbano creo que justamente hoy en día lo que nos permite la música es olvidar un poco las etiquetas o los géneros y darle lugar a todos, a cuánto un artista puede moverse dentro de los parámetros de la belleza o de lo lindo o de lo que busque.
-¿Qué significó para vos la nominación a los Grammy Latinos?
-Los Grammy Latino fueron un gran evento, lo recuerdo con mucha felicidad. No dejan de ser premios, viste que son cosas raras los premios. Yo creo que el único premio que realmente vale es el cariño del público, de la gente que te va a ver, que escucha tu música, suena casetero pero es real, ese es premio más grande, ir a un show y que canten tus canciones, después lo que sucede con los premios y demás, son legitimaciones de la industria, de los colegas, que es muy enriquecedor y motivador sobre todo, así que lo viví con mucha felicidad.
-¿Qué significa el cuarteto para vos?
-El cuarteto para mí es parte del paisaje donde naciste, como la montaña si vivís cerca de una montaña. Con el cuarteto sucedía lo mismo, no lo veía pero lo escuchaba, se metía por la ventana de mi casa, en el barrio, en la plaza, en el club y en Córdoba es así, en la fiesta de 15, en la matiné, en el boliche, en el casamiento, donde estés, hay cuarteto.
-Con abuelo y padre músicos ¿era inevitable dedicarte al arte?
-No era inevitable porque nunca por suerte nunca tuve el mandato de ellos, al contrario, cuando terminé el secundario me acuerdo que mi viejo me preguntó qué iba a hacer y yo le dije música y me dijo ‘uh Juan es muy difícil’ y sí, ya lo creo, pero por suerte y los privilegios de haber sido hijo de una familia musical, lo he podido convertir en mi medio de vida y en mi motor creativo, entre tantas otras cosas.
-Imagino escuchás artistas nuevos. ¿Cuáles?
-Me gusta mucho escuchar música nueva. También hay un momento que uno deja de escuchar tanto de afuera para escuchar su propia música, digo la música interior, de dónde salen las canciones y demás. No obstante, escucho artistas nuevos, me gustan María Becerra, Nicki Nicole, estoy bastante abierto en ese sentido.
-¿Cómo te llevás con el streaming? ¿Solés ver arte en este formato?
-El streaming no lo he pensado pero lo consumo cada tanto, no de manera especial, no es que lo disfrute, prefiero la música en vivo.
-Como músico, ¿cómo imaginás el futuro pos pandemia?
-Si algo me enseñó esta pandemia es que no hay que pensar mucho en el futuro porque puede pasar cualquier cosa y ya sabemos cómo es, así que pienso en el día a día, en esta gira que tengo por estos próximos dos meses, este es mi principal objetivo ahora, mi entusiasmo está puesto en esto porque también es un gran plan, así que pos pandemia veremos.
-Dicen que, ante las crisis, mucha gente suele refugiarse en la cultura. ¿Crees que en esta oportunidad será así?
-¡Qué pregunta! Ojalá así sea, yo creo que el mundo está bastante loco y no sabemos qué deparará el destino o qué está tramando este sistema tan cruel que nos tiene oprimidos y sometió ante él y las dictaduras de los números, de los likes, entonces la cultura no sé dónde está, cada uno tiene que buscarla y nosotros los artistas saber que hoy más que nunca hace falta sinceridad y compromiso con la música, con la obra.

