Verónica Llinás y Soledad Silveyra son Dos Locas De Remate
Esta noche, con dos funciones, a las 21 y 23hs., en el Teatro Municipal, sube a escena la exitosa comedia Dos locas de remate, protagonizada por las reconocidas actrices argentinas Soledad Silveyra y Verónica Llinás. Entradas $3080-2860-2530
La obra cuenta el reencuentro de dos hermanas que se vuelven a ver las caras en un duelo divertido y desopilante, donde tendrán que superar su pasado para poder tener un futuro, dando lugar a una disparatada tragicomedia que muestra el trasfondo social de las complejas relaciones familiares.
Aclamadas por la crítica y el público, ganadora como Mejor Comedia 2022 de los Premios Estrella De Mar.
En diálogo con Puntal, Llinás había anticipado: “La obra trata de dos hermanas que se reencuentran después de 20 años de no verse. Son muy diferentes, Julia (mi personaje) es una violinista exitosa con un muy buen pasar, que depende absolutamente (puesto que no hace nada doméstico) de una asistente alemana que, al comienzo de la obra, nos enteramos de que ha tenido un grave accidente. Es una persona fóbica, maníaca, xenófoba, germanófila, llena de Tocs y siente un desprecio por la su hermana mayor, especialmente en el plano intelectual.
Catalina, el personaje de Solita, es la hermana quedada, la que hizo muy poco con su vida. "Una pobre diabla" como le gusta decir a ella. Había hipotecado su casa y por inoperancia más tener que cuidar a una madre enferma, no pudo pagar las cuotas y se encuentra literalmente en la calle. Lo único que se le ocurre es pedirle asilo a su hermana fóbica. Así empieza la obra, que trata de la relación de estas dos hermanas en esta convivencia forzada y cómo empezarán a influirse mutuamente. La obra está en clave de humor, por momentos un poco negro, pero básicamente muy disparato”.
Sobre cómo ha sido hasta ahora la respuesta del público, aseguró la gran actriz argentina: “Magnífica. Estrenamos apenas se abrió el aislamiento de la segunda ola. La emoción nuestra y del público fue muy grande. La gente necesitaba reírse mucho porque había padecido mucho, y nosotras les dimos eso. Es increíble el agradecimiento que nos vuelve, el cariño, incluso ha habido gente que nos confesó que la obra había sido un puntapié para sanear relaciones con hermanas, que habían sido rotas. Eso se siente muy intensamente a final de la obra porque el público se emociona, creo que, porque de alguna manera se identifica con esos dolores familiares que todo el mundo tiene, a veces en el placard”.