Villa Huidobro: el clamor de una madre que pide justicia por su hija
Patricia Chacón no desiste en su reclamo de justicia. Sola o acompañada, el 8 de cada mes sale de su casa embanderando un cartel con la leyenda “Prohibido olvidar” y camina por las calles de Villa Huidobro para visibilizar su pedido, que es que el excomisario Gustavo Álvarez, que atropelló a su hija y a una amiga, ambas fallecidas, cumpla la pena de prisión efectiva.
La tragedia que enlutó a dos familias ocurrió el 8 de febrero de 2014, sobre ruta provincial 26. Las víctimas, María Rosa Suárez y Katerina Hernández, viajaban en una moto y fueron embestidas desde atrás por el excomisario, quien conducía un VW Gol. En un juicio abreviado, realizado en 2019, el policía recibió una pena de dos años y seis meses en suspenso, y 7 años de inhabilitación para conducir.
Según se indicó al momento del accidente, Álvarez estaba alcoholizado y que, tras el siniestro, no asistió a las víctimas. Una de ellas (Katerina) estaba aún con vida, pero a los días falleció por los golpes recibidos.
Lejos está esta condena de calmar algo el profundo dolor de las dos familias. En el caso de Paty, mamá de María Rosa, dijo que no descansará hasta que se haga verdaderamente justicia. Es que la muerte de su hija dejó a 8 niños sin su madre.
Marchando sola
El año pasado, Patricia decidió comenzar con las marchas y, debido a la pandemia, lo hizo durante varios meses en total soledad. “Yo entendía que la gente no puede acompañar, por que hay que evitar amontonarse”, dice. “Cada 8 de cada mes, salgo y seguiré saliendo”, promete.
En diálogo con Puntal, la mamá de María Rosa Suárez dice: “Me la mató el comisario y él anda suelto. No hicieron el juicio que tenían que hacer”.
Y agrega que, tras la condena, pidió a su abogado apelar la sentencia: “Me dijo que no, que para qué íbamos a apelar, que seguro le daban unos años más, pero en suspenso. Yo no estoy de acuerdo con esto. Quiero que pague por lo que hizo, que esté en la cárcel”.
Fue en noviembre de 2019 que se realizó el juicio abreviado en Río Cuarto. El exjefe de Zona de la Departamental General Roca se declaró culpable y lo condenaron en un proceso abreviado. Alejado de la fuerza, Álvarez purga su pena en libertad y vive en una localidad vecina. “Dos años y seis meses no es nada, y le quitaron la licencia para manejar, pero yo sé que lo sigue haciendo. Yo me entero de todo. Él vive en Villa Valeria”, precisa.
En las últimas dos movilizaciones, algunos vecinos se sumaron y la acompañaron en su marcha. “Salgo de mi casa, tomo la avenida y a la altura del correo me paro y hago un aplauso; después sigo hasta la comisaría y también aplaudo. No hay disturbios ni nada”, aclara.
“No voy a bajar los brazos”
El dolor de esta madre es inconmensurable. Cuenta que cuando su hija fue chocada, iba junto con otra amiga a Ingeniero Luigi. “Y este policía que días antes había estado hablando en los medios que no se tenía que manejar borracho, él lo estaba cuando mató a mi hija”, remarca.
Y pide encontrarse frente a frente con el excomisario: “Quiero preguntarle si duerme tranquilo. Nunca se acercó ni nos pidió perdón, tampoco nadie de su familia”.
“Me quedan 2 años y 9 meses hasta que caduque la causa. Quiero que se haga un juicio como se debe y que (Álvarez) no ande suelto como si nada. A mí me taparon todo, porque soy humilde.. Pero no voy a bajar los brazos. Algún día Dios va a hacer justicia”.