Por la profundización de la crisis, cada vez más familias vulnerables levantan viviendas precarias, muchas de ellas en zonas cercanas al río, mientras se agravan el hacinamiento y las necesidades básicas insatisfechas.
La crisis social y económica golpea con fuerza en Río Cuarto y deja una postal cada vez más visible: el crecimiento sostenido de villas y asentamientos urbanos en distintos sectores de la ciudad.
Según datos oficiales, ya son 15 mil las personas que viven allí en condiciones de vulnerabilidad extrema.
La expansión de estos núcleos habitacionales se da principalmente en sectores periféricos y en áreas cercanas a la ribera del río Cuarto, donde numerosas familias construyen viviendas precarias ante la imposibilidad de acceder a un alquiler o a un lote formal.
Quienes llegan a esos lugares son familiares de vecinos que ya residen allí y que amplían sus terrenos para contener a sus hijos, hermanos o parientes afectados por la crisis económica.
También se detecta la llegada de personas provenientes de otras localidades en busca de oportunidades laborales o de un lugar donde vivir.
El panorama social se agrava por las condiciones de hacinamiento que se observan en distintos complejos habitacionales de la ciudad, donde varias familias comparten espacios reducidos y con servicios insuficientes.
Los informes sociales advierten además, que en varios de estos asentamientos la situación ya no se limita a la pobreza, sino que alcanza niveles de indigencia, con familias que padecen severas carencias alimentarias, sanitarias y habitacionales.
La demanda de asistencia y de soluciones habitacionales crece.