En Río Cuarto existen espacios que buscan acompañar este proceso mediante propuestas culturales, educativas y recreativas. Uno de ellos es el espacio recreativo y cultural Illia, donde personas mayores participan de distintos talleres y actividades que favorecen el encuentro y la integración.
Para Liliana Tarditti, coordinadora de dicha institución, el crecimiento de la expectativa de vida plantea nuevos desafíos para las políticas públicas y para la sociedad en general.
“En una sociedad donde la expectativa de vida es cada vez mayor, es necesario generar, desde los espacios de las políticas públicas, momentos donde se comparta intergeneracionalmente”, sostiene en diálogo con Puntal.
El planteo apunta a generar ámbitos donde las personas mayores puedan mantener una participación activa y, al mismo tiempo, relacionarse con otras generaciones. Los espacios comunitarios adquieren así un rol importante para evitar el aislamiento y promover nuevos vínculos.
La importancia de mantenerse activo durante la vejez
La experiencia de quienes participan de estas propuestas permite dimensionar el impacto que pueden tener estos espacios en la vida cotidiana.
Ana Mamed, alumna de los talleres del Illia, cuenta que comenzar a participar de las actividades significó un cambio en su manera de vivir esta etapa.
“El hecho de venir al espacio Illia significó un gran cambio en el pensamiento. Me refiero a lo que es estar con gente de nuestra misma edad que tienen inquietudes, ansias de superarse y de conocer nuevas cosas”, expresa.
La posibilidad de encontrarse con pares que comparten intereses e inquietudes puede convertirse en un estímulo para continuar aprendiendo y desarrollando nuevos proyectos. En este sentido, el envejecimiento activo también está relacionado con la construcción de nuevos vínculos y con la oportunidad de descubrir intereses durante la vejez.
Desde una perspectiva profesional, la psicogerontóloga Carolina Garello explica que la participación social tiene una relación directa con distintos aspectos del bienestar de las personas mayores.
“La participación social es un factor muy importante como factor protector de la salud física y psíquica. Cuando estamos con otros, se reduce la soledad no deseada y también se protegen distintos aspectos cognitivos, emocionales y funcionales”, señala.
La especialista remarca que el acceso a actividades socioeducativas y recreativas puede ser una herramienta importante para favorecer un envejecimiento activo. Por eso, considera fundamental que las personas mayores conozcan las alternativas disponibles que existen en sus lugares de residencia.
“Lo importante es que cada una de las personas mayores y sus profesionales conozcan qué oferta socioeducativa y recreativa hay en la localidad de cada uno, para que puedan acercarse y disfrutar de todos los beneficios que esto tiene”, plantea Garello.
Autonomía y derecho a decidir
Otro de los aspectos centrales del envejecimiento activo es la autonomía. Mantener una vida participativa también supone conservar la posibilidad de expresar deseos, intereses y decisiones sobre la propia vida.
En este punto, Garello señala que el acompañamiento de las familias debe partir del respeto por las decisiones de las personas mayores.
“Para no limitar la autonomía, las familias principalmente siempre deben dar voz y voto en las decisiones de las personas mayores. Siempre pensando desde este paradigma de derechos, de entender que ellos pueden seguir necesitando comunicar sus deseos y sus intereses”, afirma.
La autonomía, de esta manera, aparece como un componente fundamental de una vejez activa. Acompañar no significa decidir por la otra persona, sino generar las condiciones necesarias para que pueda continuar participando y expresando sus preferencias.
Una vejez con participación y nuevos proyectos
Las experiencias del espacio Illia y las miradas de Tarditti, Mamed y Garello muestran que el envejecimiento activo puede abordarse desde diferentes dimensiones: las políticas públicas, los vínculos sociales, la educación, la recreación, el cuidado de la salud y el respeto por la autonomía.
El desafío para las comunidades es generar espacios accesibles donde las personas mayores puedan encontrarse, aprender y participar, pero también reconocer que la vejez no significa el final de los proyectos personales.
Seguir aprendiendo, compartir con otros, participar de actividades y tomar decisiones propias forman parte de una etapa de la vida que también puede estar atravesada por nuevos intereses, vínculos y oportunidades.
En ese sentido, envejecer activamente significa continuar formando parte de la comunidad y contar con las condiciones necesarias para vivir la vejez con participación, autonomía y bienestar.