Provinciales

Vino y sanó los corazones partíos

Alejandro Sanz se presentó ayer por primera vez en Villa María
 
“Hagan lo que se les de las ganas”, dijo así, suelto, feliz, dichoso de estar en el Festival de Peñas. Alejandro Sanz tuvo su gran revancha en Villa María con un Anfiteatro acalorado, ardiente, repleto. Sí, no cabía un alma y no entraba una gota de aire en el coloso.

Las fanáticas del español estallaron cuando a las 23.38 irrumpió en escena vestido de negro, lentes y guitarra al tono. Un solo de saxo fue el preámbulo del ingreso cansino, lento, pero seguro y aplomado propio de los años arriba de los escenarios del mundo. El griterío podría haber hecho escuchar al más sordo. Las gargantas estallaron. Luego de aquel concierto que no pudo ser en 2015, por problemas de salud, Sanz volvió para no dejar corazones “partíos”.

Abrió con “Hoy que no estas”, y un alarido “¡Dime Villa María!”. Luego agradeció, como lo hizo toda la noche ante una multitud que lo esperó tres años: “¡Qué alegría estar en Villa María! Muchas gracias. Lo vamos a dejar todo”.

Y allí nomas metió un clásico detrás de otro, primero “Quisiera ser”, y luego invitó a su amiga Malú (“la conozco de chiquita, cantábamos en mi casa”)  para cantar “Desde cuando” y a Soledad Pastorutti para hacer “Corazón partío”. También hizo otros hitazos como “Amiga mía”, “Mi Soledad y yo”, “El alma al aire”, entre tantísimos. Su show terminó pasadas la 1 de la mañana.



La apertura



La primera noche peñera del 2018 abrió a las 21.23 con una apertura emocionante del “gringo” Miguel Borsatto, esas palabras que te erizan la piel hasta sentir cosquillas en la panza y ganas de ‘piantar’ un lagrimón. ¡No te retires nunca Miguel! El escenario de Villa María es tu lugar en el mundo. Si hasta fuiste el ideólogo del título de tapa de este suplemento. Sanz tuvo su “desquite” y no hay palabra mejor que lo pudiera graficar.

Pero no solo habló de la “savia” del festival, sino también se acordó de los inundados del norte y de los atormentados por el fuego del sur. Y hasta afirmó que a las familias “las cosas se le han complicado” y no pueden venir al encuentro con la música. Un toque de realidad ante la imponencia del megaevento internacional villamariense.

También recordó que la ciudad transita los 150 años de vida y tuvo la generosidad de presentar al maestro “Kuky” Soria y a la Orquesta Estable (cada día tocan mejor). Al viento volaban cientos de abanicos que intentaban apagar el fuego ambiental y emocional que trajo el español Alejandro Sanz, que llegó temprano al Anfiteatro para probar sonido y fue el primero en abrir la rueda de prensa en la carpa ubicada al lado del proverbial Ctalamochita, frase remanida pero siempre efectiva.

Luego salieron a escena Rony Vargas y Soledad, los conductores de la primera noche para presentar al riojano Mariano Luque, artista folklórico que no estaba anunciado en la grilla. Y de ese momento, hasta la aparición de Malú, pasó una hora. 

Soledad estuvo vestida de blanco, elegante, estilizada, acompañada por la experiencia que le denotan las canas del inoxidable Rony Vargas.“Este es el festival más importante de la Argentina”, dijo el locutor de Cadena 3 y razones no le faltan. Si hasta Viña de Mar parece achicarse ante el avance de Villa María, y si no creen en esta crónica revisen en internet la programación 2018 del festival del vecino país.

Mientras tanto Nazareno Móttola entretuvo a la multitud yendo de un lado hacia el otro del Anfiteatro y hasta se animó a subir a las tribunas. La gente se divirtió, jugó rió. Sí hizo menos densa la espera, la participación del humorista sirvió y vale. 

Malú irrumpió a escena a las 22.23 con  “Cenizas”, fue el primer tema de un artista internacional en esta edición (son seis los foráneos que engalanan la fiesta a lo largo de cinco noches). Siguió con el clásico “De vez en cuando”.

“Muy buenas noches”, gritó, y hasta pareció quebrársele la voz cuando agradeció formar parte “del queridísimo festival por todos los artistas”. Claro, hablaba del Festival de Peñas y del majestuosos Anfiteatro.

Continúo su show con “Deshazte de mi”, “Y ahora tu”, “Te regalo de mi amor” y hasta se animó “Titanium” de David Guetta.

Para la trasnoche solo quedaba la presentación de Luciano Pereyra, que llegaría con un ambiente fogoso, propio de un encuentro amoroso, en este casi de ídolo y fanáticas.

Textos: Martín Alanis

Fotos: Martín Llampayas