Aulas sin violencia de género
En la escuela Líbero Pierini, 120 maestros empezaron a formarse para comenzar a transformar patrones que naturalizan las conductas machistas
“El desafío es despojarnos de los estereotipos culturales que definen lo que debe ser una mujer o un hombre, porque nos ponen unos lentes que condicionan las oportunidades de la igualdad”, fue la frase de una de las maestras que participó del taller de formación docente que se cumplió en el colegio Líbero Pierini.
Así, la docente resumió el espíritu de la capacitación, un camino que las escuelas cordobesas empiezan a transitar de la mano de una sociedad que busca dar vuelta la página a la cultura del patriarcado.
El Programa Provincial de Prevención de la Violencia de Género en el Ámbito Educativo “Escuelas libres de violencias de género”, organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el de Educación, abrió su ciclo 2018 el viernes pasado en Río Cuarto.
Entre los 120 participantes había docentes y directivos de nivel inicial y primario de colegios públicos provinciales de los departamentos Río Cuarto y Juárez Celman. Todos ellos iniciaron una formación anual continua que busca promover una trasformación de patrones socio-culturales que naturalizan la violencia machista.
Al inicio del encuentro la coordinadora del programa por parte del Ministerio de Justicia, Patricia Corvalán, expresó: “La escuela es el ámbito público prioritario para desestructurar pautas culturales patriarcales, de ahí la importancia de reflexionar sobre nuestros aportes para luchar contra la desigualdad”.
El público asistente debatió, reflexionó y planteó inquietudes en torno a los principales temas abordados: la escuela como espacio de educación en igualdad, estereotipos de género y círculo de la violencia.
La coordinación del espacio de formación estuvo a cargo de un equipo de especialistas de la Universidad Nacional de Córdoba. Además, el subinspector general de la Cuarta Región Escolar, Ricardo Madini, presenció la jornada en representación del Ministerio de Educación.
Monitoreo del Conicet
Uno de los elementos más novedosos del programa es la incorporación de un equipo de investigación que monitorea y evalúa acciones y estrategias a lo largo del programa.
El grupo del Ciecs-Conicet-UNC está formado por las doctoras Aizenberg y Saletti-Cuesta y por el doctor Torres e indagó acerca de las opiniones de los equipos docentes en relación con la problemática de la violencia de género en el ámbito educativo.
Al inicio del primer encuentro presencial del programa de capacitación se consultó a cada participante sobre los obstáculos para abordar la violencia, cómo valoraban diversas medidas para mejorar el abordaje de esta problemática y las ideas en torno al concepto de violencia de género y sus causas. El análisis de los datos reveló los siguientes resultados:
-En el 70% de las escuelas que respondieron a la encuesta se realizaron hasta 2 actividades de prevención de violencia dirigidas a estudiantes; el 55% tuvo aunque sea una actividad dirigida a las familias, el 48,7% tuvo alguna actividad para el equipo docente. Sólo un 5.3% contestó que no había realizado ninguna actividad dirigida a estudiantes y 4,6 ninguna dirigida a familias.
-El 75% de los cuestionarios contestados indicaron que en esas escuelas se pudieron identificar hasta 5 situaciones de violencia.
-En cuanto al conocimiento de familias en las que existe una orden de restricción de contacto, el 91% manifestó conocer hasta 5 situaciones entre las familias vinculadas con la escuela, en tanto que el 25% tuvo que intervenir al menos una vez en estos contextos.
-Un 57.7% de las respuestas manifiestan la necesidad de formarse sobre violencia de género; un 41,6 ha participado en alguna instancia de formación y un 49.5 ha participado en alguna actividad para prevenir o abordar la violencia de género.
-Quienes tienen más años de experiencia en el cargo directivo perciben menos obstáculos.
-Los obstáculos fueron particularmente relevantes en los centros donde había sido identificada una situación de violencia de género -sea entre las familias o entre el equipo educativo-, en los centros educativos de nivel medio y en las zonas urbanas.
-En cuanto a las medidas para mejorar el abordaje de la violencia de género, nuevamente los centros que tienen alguna experiencia vinculada a la violencia de género consideran que implementar alguna medida es muy importante para mejorar el abordaje.
-Las escuelas de nivel medio valoran más que las de otros niveles educativos la necesidad de contar con medidas, especialmente las vinculadas a la formación.
-En general se analiza que la violencia de género continúa siendo un tema complejo de comprender. Es por ello que la formación sobre estos temas resulta clave para modificar los patrones socio-culturales que naturalizan la violencia de género en las escuelas cordobesas.
Lo que ven los "profes"
Los docentes de la provincia coincidieron en que la escuela tiene un rol clave en la prevención de violencias de género.
-Miguel, director nivel medio de una escuela albergue. (Cintra).- “La violencia de género nos atraviesa como a toda institución. La podemos ver en los estereotipos, en ciertos estudios o en carreras que se asignan a determinados géneros. Cuando yo era maestro de grado tenía como director a un varón. Había que hacer una decoración para un acto. Yo quise dar mi opinión y el director me dijo: “No, vos no. Dejá que esas son cosas de mujeres. No te metás en lío. Dejá que lo hagan ellas”. Yo lo escuché. Como era un hombre grande, era el director, simplemente lo escuché y pensé: ‘Si él opina así, dejaremos esto en manos de las compañeras’”.
-María, maestra de secundario rural.- “En el contexto rural no siempre se percibe la violencia de género. La mujer ocupa un papel secundario, está relegada y obligada a las actividades que demanda el sexo masculino. En la localidad no hay actividades para mujeres, mientras que para los varones hay fútbol y otras. El papel secundario de la mujer y otros tipos de violencias no se denuncian o no están mal vistos por el rol cultural que tiene la mujer en la ruralidad”.
-Elena, directora de escuela primaria del interior.- “La violencia de género en nuestra localidad se ve, como sociedad patriarcal, en diferentes conductas y costumbres. Por ejemplo, en los dos clubes de la localidad, cada deporte está muy marcado qué género puede realizarlo, y ninguna práctica es mixta. Hay cuestiones muy rígidas en lo laboral. Hay trabajos que se considera que la mujer puede realizar y otros no. Este programa nos resulta un desafío. Nos ha ayudado a reflexionar y a lograr apertura de nuestros pensamientos que a veces, inmersos en la sociedad, no los cuestionamos”.
-Cecilia, docente (Traslasierra).- “En el jardín íbamos a cambiar el color del guardapolvo, de “bordó” a “azul francia”. Una mamá me planteaba que la nena no quería venir al jardín porque el color del guardapolvo era azul. Yo para intentar convencerla la invité a que se mirara la ropa que tenía puesta. Estaba de jean y campera negra. “No dejás de ser mujer por no venir vestida con colores rosa chicle”. Así fuimos debatiendo y logrando que pudiera ver desde otra perspectiva y que el color no podía definir un género. Creo que es muy importante este programa. Hay que naturalizar estos nuevos discursos, y no los que trae nuestra generación desde chicos”.
Así, la docente resumió el espíritu de la capacitación, un camino que las escuelas cordobesas empiezan a transitar de la mano de una sociedad que busca dar vuelta la página a la cultura del patriarcado.
El Programa Provincial de Prevención de la Violencia de Género en el Ámbito Educativo “Escuelas libres de violencias de género”, organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el de Educación, abrió su ciclo 2018 el viernes pasado en Río Cuarto.
Entre los 120 participantes había docentes y directivos de nivel inicial y primario de colegios públicos provinciales de los departamentos Río Cuarto y Juárez Celman. Todos ellos iniciaron una formación anual continua que busca promover una trasformación de patrones socio-culturales que naturalizan la violencia machista.
Al inicio del encuentro la coordinadora del programa por parte del Ministerio de Justicia, Patricia Corvalán, expresó: “La escuela es el ámbito público prioritario para desestructurar pautas culturales patriarcales, de ahí la importancia de reflexionar sobre nuestros aportes para luchar contra la desigualdad”.
El público asistente debatió, reflexionó y planteó inquietudes en torno a los principales temas abordados: la escuela como espacio de educación en igualdad, estereotipos de género y círculo de la violencia.
La coordinación del espacio de formación estuvo a cargo de un equipo de especialistas de la Universidad Nacional de Córdoba. Además, el subinspector general de la Cuarta Región Escolar, Ricardo Madini, presenció la jornada en representación del Ministerio de Educación.
Monitoreo del Conicet
Uno de los elementos más novedosos del programa es la incorporación de un equipo de investigación que monitorea y evalúa acciones y estrategias a lo largo del programa.
El grupo del Ciecs-Conicet-UNC está formado por las doctoras Aizenberg y Saletti-Cuesta y por el doctor Torres e indagó acerca de las opiniones de los equipos docentes en relación con la problemática de la violencia de género en el ámbito educativo.
Al inicio del primer encuentro presencial del programa de capacitación se consultó a cada participante sobre los obstáculos para abordar la violencia, cómo valoraban diversas medidas para mejorar el abordaje de esta problemática y las ideas en torno al concepto de violencia de género y sus causas. El análisis de los datos reveló los siguientes resultados:
-En el 70% de las escuelas que respondieron a la encuesta se realizaron hasta 2 actividades de prevención de violencia dirigidas a estudiantes; el 55% tuvo aunque sea una actividad dirigida a las familias, el 48,7% tuvo alguna actividad para el equipo docente. Sólo un 5.3% contestó que no había realizado ninguna actividad dirigida a estudiantes y 4,6 ninguna dirigida a familias.
-El 75% de los cuestionarios contestados indicaron que en esas escuelas se pudieron identificar hasta 5 situaciones de violencia.
-En cuanto al conocimiento de familias en las que existe una orden de restricción de contacto, el 91% manifestó conocer hasta 5 situaciones entre las familias vinculadas con la escuela, en tanto que el 25% tuvo que intervenir al menos una vez en estos contextos.
-Un 57.7% de las respuestas manifiestan la necesidad de formarse sobre violencia de género; un 41,6 ha participado en alguna instancia de formación y un 49.5 ha participado en alguna actividad para prevenir o abordar la violencia de género.
-Quienes tienen más años de experiencia en el cargo directivo perciben menos obstáculos.
-Los obstáculos fueron particularmente relevantes en los centros donde había sido identificada una situación de violencia de género -sea entre las familias o entre el equipo educativo-, en los centros educativos de nivel medio y en las zonas urbanas.
-En cuanto a las medidas para mejorar el abordaje de la violencia de género, nuevamente los centros que tienen alguna experiencia vinculada a la violencia de género consideran que implementar alguna medida es muy importante para mejorar el abordaje.
-Las escuelas de nivel medio valoran más que las de otros niveles educativos la necesidad de contar con medidas, especialmente las vinculadas a la formación.
-En general se analiza que la violencia de género continúa siendo un tema complejo de comprender. Es por ello que la formación sobre estos temas resulta clave para modificar los patrones socio-culturales que naturalizan la violencia de género en las escuelas cordobesas.
Lo que ven los "profes"
Los docentes de la provincia coincidieron en que la escuela tiene un rol clave en la prevención de violencias de género.
-Miguel, director nivel medio de una escuela albergue. (Cintra).- “La violencia de género nos atraviesa como a toda institución. La podemos ver en los estereotipos, en ciertos estudios o en carreras que se asignan a determinados géneros. Cuando yo era maestro de grado tenía como director a un varón. Había que hacer una decoración para un acto. Yo quise dar mi opinión y el director me dijo: “No, vos no. Dejá que esas son cosas de mujeres. No te metás en lío. Dejá que lo hagan ellas”. Yo lo escuché. Como era un hombre grande, era el director, simplemente lo escuché y pensé: ‘Si él opina así, dejaremos esto en manos de las compañeras’”.
-María, maestra de secundario rural.- “En el contexto rural no siempre se percibe la violencia de género. La mujer ocupa un papel secundario, está relegada y obligada a las actividades que demanda el sexo masculino. En la localidad no hay actividades para mujeres, mientras que para los varones hay fútbol y otras. El papel secundario de la mujer y otros tipos de violencias no se denuncian o no están mal vistos por el rol cultural que tiene la mujer en la ruralidad”.
-Elena, directora de escuela primaria del interior.- “La violencia de género en nuestra localidad se ve, como sociedad patriarcal, en diferentes conductas y costumbres. Por ejemplo, en los dos clubes de la localidad, cada deporte está muy marcado qué género puede realizarlo, y ninguna práctica es mixta. Hay cuestiones muy rígidas en lo laboral. Hay trabajos que se considera que la mujer puede realizar y otros no. Este programa nos resulta un desafío. Nos ha ayudado a reflexionar y a lograr apertura de nuestros pensamientos que a veces, inmersos en la sociedad, no los cuestionamos”.
-Cecilia, docente (Traslasierra).- “En el jardín íbamos a cambiar el color del guardapolvo, de “bordó” a “azul francia”. Una mamá me planteaba que la nena no quería venir al jardín porque el color del guardapolvo era azul. Yo para intentar convencerla la invité a que se mirara la ropa que tenía puesta. Estaba de jean y campera negra. “No dejás de ser mujer por no venir vestida con colores rosa chicle”. Así fuimos debatiendo y logrando que pudiera ver desde otra perspectiva y que el color no podía definir un género. Creo que es muy importante este programa. Hay que naturalizar estos nuevos discursos, y no los que trae nuestra generación desde chicos”.