En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el área de Género de la Defensoría del Pueblo organizó una intervención artística y solidaria en la gruta de Laura Mansilla, ubicada en las inmediaciones de la Capilla Cristo Obrero, en barrio Peirano.
La actividad comenzó pasadas las 15, con la presencia de vecinos, el padre de Laura, Amado Mansilla, el defensor del Pueblo, Ismael Rins, Mariana Giorgetti, titular del área de Género del mismo organismo, y la presidenta del Consejo Municipal de Género, Adriana González.
El trabajo artístico estuvo coordinado por Carmela Cignetti, profesora de un taller de mosaiquismo, quien comenzó a organizar los materiales y participantes para ejecutar la intervención.
Además, para coronar la actividad, y a medida que se colocaban los mosaicos, alrededor de las 17 se presentó el Coro del Colegio San Ignacio, constituido por mujeres, para realizar un homenaje a la joven asesinada 25 años atrás en ese sector de la ciudad.
“El objetivo de esta actividad es visibilizar que la violencia sigue existiendo y que faltan políticas públicas para erradicarla, a la vez que pedir que la Justicia avance”, dijo Giorgetti.
“El caso de Laura Mansilla es el primero que tomó dimensión como violencia de género. A partir de esta intervención en el barrio, queremos pedir que no haya más casos como el de Laura”, añadió la funcionaria del área de Género de la Defensoría del Pueblo.
En tanto, el defensor, Ismael Rins, señaló que “este lugar es un ámbito de significancia para los riocuartenses que permite visibilizar un hecho muy vergonzoso”. Además, opinó que “a todas las instituciones les falta perspectiva de género” y que es un proceso de construcción. “Parece que lo que hagamos siempre es poco”, concluyó.
La flamante presidenta del Consejo Municipal de Género, Adriana González, también se acercó al homenaje a las víctimas de la violencia de género. “Es importante esta iniciativa para recordar el caso de Laura Mansilla y acompañar a la familia. Es un dolor y una herida que no cierra. Además, nos permite volver a hablar y llamar la atención a la Justicia para que haya celeridad”.
El arte para concientizar
“Hace alrededor de dos meses que me invitaron de la Defensoría con la intención de armar una intervención urbana solidaria para que la gente participe. Nos reunimos dos veces para enseñar la técnica y empezar a hacer los diseños. Luego, elegimos intervenir una pared en esta placita donde se la vio con vida por última vez a Laura Mansilla. Hoy, que es el día de lucha por la no violencia contra la mujer, me pareció que era un buen aporte que podía hacer, un granito de arena”, contó Carmela Cignetti, la artista que participó con un fin solidario.
Las paredes que rodean la gruta de la joven asesinada el 3 octubre de 1993 ahora está revestida por una serie de círculos confeccionados con piezas de mosaicos de color naranja, amarillo y rojo. “La elección del color naranja se dio porque es la temática de este año, en la lucha por la no violencia contra las mujeres, pero para que la obra no quede homogénea utilizamos también los colores que vienen en la familia”, explicó Cignetti.
Además, eligieron como motivo los círculos para generar una obra con movimiento. Participaron las asistentes al taller de mosaiquismo realizado en la sede de la Defensoría, a la vez que alumnas de Cignetti y otras oriundas de Adelia María le hicieron llegar sus diseños listos para colocar en la pared. Quedó pendiente la colocación de una cruz también realizada con la técnica de mosaiquismo.
En carne propia
Amado Mansilla, padre de Laura, la joven atacada por un grupo de ocho hombres que terminó con su vida, fue testigo durante toda la jornada de la intervención artística que se efectuaba en el altar construido para su hija, años atrás.
“Me gusta la idea de que puedan embellecer la pared, además que puede ayudar a protegerla”, señaló. Mansilla contó que su hija era “una chica de 15, con toda la juventud, muy estudiosa, solidaria, guapa e inteligente”. La familia vivivía en barrio San Eduardo, y el hombre recordó que esa noche de octubre en que su hija fue asesinada, era la primera vez que salía a una fiesta de 15.
Por otra parte, dijo que se siente satisfecho con la Justicia porque “fue el único caso que se esclareció”. Y comparó con el asesinato de Nora Dalmasso -que cumple 12 años- y aún no fue resuelto. “Muchas cosas quedan en el aire”, dijo.
Mirta, una sobrina política de Amado Mansilla, se llegó al lugar para presenciar la actividad. “Me gusta porque le da vida a la gruta, la vuelve más alegre”, comentó. “Ojalá que la cuiden”. Además, se mostró preocupada por el avance de la violencia contra las mujeres.
El trabajo artístico estuvo coordinado por Carmela Cignetti, profesora de un taller de mosaiquismo, quien comenzó a organizar los materiales y participantes para ejecutar la intervención.
Además, para coronar la actividad, y a medida que se colocaban los mosaicos, alrededor de las 17 se presentó el Coro del Colegio San Ignacio, constituido por mujeres, para realizar un homenaje a la joven asesinada 25 años atrás en ese sector de la ciudad.
“El objetivo de esta actividad es visibilizar que la violencia sigue existiendo y que faltan políticas públicas para erradicarla, a la vez que pedir que la Justicia avance”, dijo Giorgetti.
“El caso de Laura Mansilla es el primero que tomó dimensión como violencia de género. A partir de esta intervención en el barrio, queremos pedir que no haya más casos como el de Laura”, añadió la funcionaria del área de Género de la Defensoría del Pueblo.
En tanto, el defensor, Ismael Rins, señaló que “este lugar es un ámbito de significancia para los riocuartenses que permite visibilizar un hecho muy vergonzoso”. Además, opinó que “a todas las instituciones les falta perspectiva de género” y que es un proceso de construcción. “Parece que lo que hagamos siempre es poco”, concluyó.
La flamante presidenta del Consejo Municipal de Género, Adriana González, también se acercó al homenaje a las víctimas de la violencia de género. “Es importante esta iniciativa para recordar el caso de Laura Mansilla y acompañar a la familia. Es un dolor y una herida que no cierra. Además, nos permite volver a hablar y llamar la atención a la Justicia para que haya celeridad”.
El arte para concientizar
“Hace alrededor de dos meses que me invitaron de la Defensoría con la intención de armar una intervención urbana solidaria para que la gente participe. Nos reunimos dos veces para enseñar la técnica y empezar a hacer los diseños. Luego, elegimos intervenir una pared en esta placita donde se la vio con vida por última vez a Laura Mansilla. Hoy, que es el día de lucha por la no violencia contra la mujer, me pareció que era un buen aporte que podía hacer, un granito de arena”, contó Carmela Cignetti, la artista que participó con un fin solidario.
Las paredes que rodean la gruta de la joven asesinada el 3 octubre de 1993 ahora está revestida por una serie de círculos confeccionados con piezas de mosaicos de color naranja, amarillo y rojo. “La elección del color naranja se dio porque es la temática de este año, en la lucha por la no violencia contra las mujeres, pero para que la obra no quede homogénea utilizamos también los colores que vienen en la familia”, explicó Cignetti.
Además, eligieron como motivo los círculos para generar una obra con movimiento. Participaron las asistentes al taller de mosaiquismo realizado en la sede de la Defensoría, a la vez que alumnas de Cignetti y otras oriundas de Adelia María le hicieron llegar sus diseños listos para colocar en la pared. Quedó pendiente la colocación de una cruz también realizada con la técnica de mosaiquismo.
En carne propia
Amado Mansilla, padre de Laura, la joven atacada por un grupo de ocho hombres que terminó con su vida, fue testigo durante toda la jornada de la intervención artística que se efectuaba en el altar construido para su hija, años atrás.
“Me gusta la idea de que puedan embellecer la pared, además que puede ayudar a protegerla”, señaló. Mansilla contó que su hija era “una chica de 15, con toda la juventud, muy estudiosa, solidaria, guapa e inteligente”. La familia vivivía en barrio San Eduardo, y el hombre recordó que esa noche de octubre en que su hija fue asesinada, era la primera vez que salía a una fiesta de 15.
Por otra parte, dijo que se siente satisfecho con la Justicia porque “fue el único caso que se esclareció”. Y comparó con el asesinato de Nora Dalmasso -que cumple 12 años- y aún no fue resuelto. “Muchas cosas quedan en el aire”, dijo.
Mirta, una sobrina política de Amado Mansilla, se llegó al lugar para presenciar la actividad. “Me gusta porque le da vida a la gruta, la vuelve más alegre”, comentó. “Ojalá que la cuiden”. Además, se mostró preocupada por el avance de la violencia contra las mujeres.

