Ni Una Menos: el reclamo contra la violencia machista copó el centro
La convocatoria que viene desarrollándose desde 2015 a nivel nacional tuvo su correlato local. Mujeres de organizaciones sociales, políticas y autoconvocadas se hicieron escuchar. Videos con las opiniones de los riocuartenses.
Al grito de “ni una menos, vivas nos queremos”, una movilización compuesta en su mayoría por mujeres jóvenes recorrió las calles céntricas de la ciudad, en un nuevo aniversario de la convocatoria nacional para pedir el cese de la violencia machista.
A la tradicional consigna, este año se le agregó un pedido contra el desendeudamiento: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, decía el eslogan.
La concentración femenina comenzó alrededor de las 17, alrededor de la fuente de la Plaza Roca, y dos horas después la marcha inició su recorrido hacia la sede policial, el municipio, los tribunales, el Cecis, el Juzgado Federal y finalmente, concluyó en el Concejo Deliberante.
Los pañuelos verdes de la campaña nacional por el aborto legal, seguro y gratuito se hicieron visibles, así como pancartas y carteles en contra del patriarcado. Además, diferentes organizaciones sociales y políticas acompañaron la movilización.
¿Por qué vinieron?
Mujeres madres, mujeres jóvenes, mujeres artistas, trabajadoras, desempleadas, políticas, todas unidas en un mismo reclamo contra la violencia machista. Algunas por primera vez y otras con asistencia perfecta, hablaron con Puntal de por qué se hicieron presentes.
“La violencia que nos está atravesando es muy preocupante, la cantidad de femicidios que hay en el país, la violencia que se manifiesta de múltiples maneras: abusos sexuales, acosos, violaciones, agresión física, económica, psicológica, simbólica”, respondió Gabriela Campodónico, quien se sumó con su hija Joaquina.
“Todos los años vengo a la marcha porque creo que es importante tomar las calles y mostrar el descontento, para que los políticos tomen cartas en el asunto e implementen políticas con perspectiva de género”, añadió. “También la lucha es por el aborto legal, porque muchas mujeres mueren en la clandestinidad, por la implementación de la educación sexual integral, y porque la precarización de la pobreza recae sobre el cuerpo de las mujeres, porque nos cuesta más salir a trabajar, porque somos madres y no tenemos dónde dejar a nuestres niñes, porque existe una brecha salarial”, expresó.
“Venimos de dos recientes femicidios el fin de semana y consideramos que la consigna más fuerte, hoy, a cuatro años de seguir contando una de nosotras menos cada 24 horas, es la declaración de la emergencia en violencia de género de manera urgente, lo venimos diciendo hace cuatro años y no tenemos respuesta”, opinó Guadalupe Fantin, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)
“Respecto a la emergencia, significa asignar partida presupuestaria acorde para los refugios, para poder pagar salarios dignos a aquellos trabajadores y trabajadoras que hacen acompañamiento y asistencia, es poder brindar a las mujeres que necesitan salir del contexto de violencia en el que viven un incentivo económico que no sean migajas, y lo que estamos diciendo es que cada vez que los gobiernos privilegian pagar al FMI o a otros acreedores, significa negarle derechos a la población trabajadora”, afirmó.
Integrantes de la murga Mulato Mulé también participaron de la movilización. Florencia Ceballos dijo: “Venimos a reivindicar a las mujeres como artistas, y no como musas, como históricamente hemos sido representadas. Acá las compañeras tocan el bombo, bailan, cantan, venimos a representar eso y a reivindicar que la mujer murguera está presente en este reclamo”. Su compañera, Silvina Lucero, añadió: “Nos sentimos parte de esta lucha y del reclamo de basta de femicidios. Queremos que nos sigan respetando como mujeres, porque falta un montón para lograr la igualdad de género y en eso nos sentimos comprometidas y organizadas”.
“Vinimos para seguir luchando por nuestros derechos, porque creemos que tenemos que seguir movilizándonos, teniendo en cuenta que Córdoba es la tercera provincia con más femicidios; consideramos que es importante que nos vean y que nos movilicemos en las calles”, indicó Gabriela Galarza, de La Oleada Feminista, el frente feminista de Seamos Libres.
“El hecho de que el presupuesto sea de $ 11 por mujer es un chiste y consideramos que debe haber un cambio cultural, en el sentido de que los varones deben poder cuestionarse sus privilegios y poder cambiar su forma de ser, también atravesados por este sistema patriarcal”, manifestó. “La lucha sigue y se nos tiene que dar el espacio para tener cargos públicos, poder estar gobernando nosotras y que se escuche nuestra voz”, consideró.
Los pedidos
“Queda demostrado, una vez más, que la Justicia no está a la altura del reclamo por una perspectiva que problematice y entienda las desigualdades de género sufridas por todas las mujeres y disidencias. Ante esta situación de ausencia por parte del Estado, como colectivo Ni una Menos Río Cuarto, nos estamos organizando para desarrollar guardias de acompañamiento para personas que se encuentren en situación de violencia de género. Espacio que está comenzando a conformarse con la decisión política de acompañar dichas instancias. Invitamos a quien desee conformar parte del mismo a acercarse y construir juntes nuevas instancias de resistencia y creatividad conjunta”, decía el documento que leyeron las organizadoras de la marcha Ni Una Menos al final de la movilización.
“La violencia crece y se agudiza al calor de los planes de ajuste del gobierno nacional de Mauricio Macri y les gobernadores. En Argentina, las mujeres percibimos ingresos un 27% más bajos que los varones en trabajos formales y casi un 40% más bajos en trabajos informales. El 36% de las mujeres tenemos trabajos no registrados. La tasa de actividad laboral de las mujeres es del 48% mientras que la de los varones es del 70%, porque somos nosotras quienes dedicamos más tiempo a las tareas de cuidado y sostenimiento del hogar y menos tiempo al trabajo remunerado. Aun cuando accedemos a empleos formales, 9 de cada 10 mujeres realizamos tareas del hogar y de cuidados, trabajando en promedio 15 horas semanales más que los varones porque eso que llaman amor es trabajo no pago”, continuó.
“No hay feminismo sin justicia social. Necesitamos políticas públicas con perspectiva de género, que resuelvan las causas de las desigualdades de género y garanticen un sistema previsional inclusivo, la protección en la vejez y el reconocimiento del trabajo de las mujeres en tanto derechos adquiridos”.
También se refirieron a la legalización del aborto y el pedido de separación de la Iglesia del Estado. “Hoy volvemos a encontrarnos en las calles tal como lo hemos hecho a lo largo de todo el año pasado, luchando por el aborto libre, legal, seguro y gratuito. La Iglesia debe dejar de recibir los más de 36 mil millones que recibe en subsidios, exenciones y privilegios por parte del Estado”, expresaron.
Magdalena Bagliardelli
Redacción Puntal
A la tradicional consigna, este año se le agregó un pedido contra el desendeudamiento: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, decía el eslogan.
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Los pañuelos verdes de la campaña nacional por el aborto legal, seguro y gratuito se hicieron visibles, así como pancartas y carteles en contra del patriarcado. Además, diferentes organizaciones sociales y políticas acompañaron la movilización.
¿Por qué vinieron?
Mujeres madres, mujeres jóvenes, mujeres artistas, trabajadoras, desempleadas, políticas, todas unidas en un mismo reclamo contra la violencia machista. Algunas por primera vez y otras con asistencia perfecta, hablaron con Puntal de por qué se hicieron presentes.
“La violencia que nos está atravesando es muy preocupante, la cantidad de femicidios que hay en el país, la violencia que se manifiesta de múltiples maneras: abusos sexuales, acosos, violaciones, agresión física, económica, psicológica, simbólica”, respondió Gabriela Campodónico, quien se sumó con su hija Joaquina.
“Todos los años vengo a la marcha porque creo que es importante tomar las calles y mostrar el descontento, para que los políticos tomen cartas en el asunto e implementen políticas con perspectiva de género”, añadió. “También la lucha es por el aborto legal, porque muchas mujeres mueren en la clandestinidad, por la implementación de la educación sexual integral, y porque la precarización de la pobreza recae sobre el cuerpo de las mujeres, porque nos cuesta más salir a trabajar, porque somos madres y no tenemos dónde dejar a nuestres niñes, porque existe una brecha salarial”, expresó.
“Venimos de dos recientes femicidios el fin de semana y consideramos que la consigna más fuerte, hoy, a cuatro años de seguir contando una de nosotras menos cada 24 horas, es la declaración de la emergencia en violencia de género de manera urgente, lo venimos diciendo hace cuatro años y no tenemos respuesta”, opinó Guadalupe Fantin, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)
“Respecto a la emergencia, significa asignar partida presupuestaria acorde para los refugios, para poder pagar salarios dignos a aquellos trabajadores y trabajadoras que hacen acompañamiento y asistencia, es poder brindar a las mujeres que necesitan salir del contexto de violencia en el que viven un incentivo económico que no sean migajas, y lo que estamos diciendo es que cada vez que los gobiernos privilegian pagar al FMI o a otros acreedores, significa negarle derechos a la población trabajadora”, afirmó.
Integrantes de la murga Mulato Mulé también participaron de la movilización. Florencia Ceballos dijo: “Venimos a reivindicar a las mujeres como artistas, y no como musas, como históricamente hemos sido representadas. Acá las compañeras tocan el bombo, bailan, cantan, venimos a representar eso y a reivindicar que la mujer murguera está presente en este reclamo”. Su compañera, Silvina Lucero, añadió: “Nos sentimos parte de esta lucha y del reclamo de basta de femicidios. Queremos que nos sigan respetando como mujeres, porque falta un montón para lograr la igualdad de género y en eso nos sentimos comprometidas y organizadas”.
“Vinimos para seguir luchando por nuestros derechos, porque creemos que tenemos que seguir movilizándonos, teniendo en cuenta que Córdoba es la tercera provincia con más femicidios; consideramos que es importante que nos vean y que nos movilicemos en las calles”, indicó Gabriela Galarza, de La Oleada Feminista, el frente feminista de Seamos Libres.
“El hecho de que el presupuesto sea de $ 11 por mujer es un chiste y consideramos que debe haber un cambio cultural, en el sentido de que los varones deben poder cuestionarse sus privilegios y poder cambiar su forma de ser, también atravesados por este sistema patriarcal”, manifestó. “La lucha sigue y se nos tiene que dar el espacio para tener cargos públicos, poder estar gobernando nosotras y que se escuche nuestra voz”, consideró.
“Queda demostrado, una vez más, que la Justicia no está a la altura del reclamo por una perspectiva que problematice y entienda las desigualdades de género sufridas por todas las mujeres y disidencias. Ante esta situación de ausencia por parte del Estado, como colectivo Ni una Menos Río Cuarto, nos estamos organizando para desarrollar guardias de acompañamiento para personas que se encuentren en situación de violencia de género. Espacio que está comenzando a conformarse con la decisión política de acompañar dichas instancias. Invitamos a quien desee conformar parte del mismo a acercarse y construir juntes nuevas instancias de resistencia y creatividad conjunta”, decía el documento que leyeron las organizadoras de la marcha Ni Una Menos al final de la movilización.
“La violencia crece y se agudiza al calor de los planes de ajuste del gobierno nacional de Mauricio Macri y les gobernadores. En Argentina, las mujeres percibimos ingresos un 27% más bajos que los varones en trabajos formales y casi un 40% más bajos en trabajos informales. El 36% de las mujeres tenemos trabajos no registrados. La tasa de actividad laboral de las mujeres es del 48% mientras que la de los varones es del 70%, porque somos nosotras quienes dedicamos más tiempo a las tareas de cuidado y sostenimiento del hogar y menos tiempo al trabajo remunerado. Aun cuando accedemos a empleos formales, 9 de cada 10 mujeres realizamos tareas del hogar y de cuidados, trabajando en promedio 15 horas semanales más que los varones porque eso que llaman amor es trabajo no pago”, continuó.
“No hay feminismo sin justicia social. Necesitamos políticas públicas con perspectiva de género, que resuelvan las causas de las desigualdades de género y garanticen un sistema previsional inclusivo, la protección en la vejez y el reconocimiento del trabajo de las mujeres en tanto derechos adquiridos”.
También se refirieron a la legalización del aborto y el pedido de separación de la Iglesia del Estado. “Hoy volvemos a encontrarnos en las calles tal como lo hemos hecho a lo largo de todo el año pasado, luchando por el aborto libre, legal, seguro y gratuito. La Iglesia debe dejar de recibir los más de 36 mil millones que recibe en subsidios, exenciones y privilegios por parte del Estado”, expresaron.
Magdalena Bagliardelli
Redacción Puntal