“Se debe avanzar en el desarrollo de una ciudad más accesible para la mujer”
En una jornada organizada por la Red de Psicólogos Feministas y la Universidad SXXI, la especialista Adriana González se refirió a la importancia de rediseñar un Río Cuarto que sea más seguro y al alcance de todos
La Red de Psicólogos Feministas y el Observatorio de Ética, Violencia de Género y Derechos Humanos de la Universidad Siglo XXI desarrollaron una serie de encuenros referidos a diferentes aspectos de género. En este marco, el derecho de la mujer a la ciudad planteó un nuevo debate de cómo se debe rediseñar Río Cuarto para que sea accesible para todos.
Adriana González, coordinadora del Observatorio y responsable de la jornada, comentó: “Realizamos un taller de sensibilización para poder pensar en una ciudad más accesible para las mujeres. Fue un encuentro productivo sobre una temática, como lo es el derecho a la ciudad, que se viene trabajando desde 1968; no es nuevo, pero se lo comenzó a discutir en los encuentros internacionales ‘Hábitat’ que genera ONU”.
La especialista, en diálogo con Puntal, destacó que en el tercero de los encuentros de Naciones Unidas, en 2016, se escribió una declaración llamada “Manifiesto por el derecho de las mujeres a una ciudad segura y libre de violencia” y explicó que se empezó el debate “porque se ha detectado que todas las urbanizaciones modernas están pensadas para el hombre blanco, heterosexual y de clase media. Si nos pensamos en nuestra propia ciudad, vemos que es fácil movernos si vamos en autos y protegidos y así acceder al microcentro con todas las comodidades posibles”.
- Con estos conceptos, ¿qué análisis hacen de la realidad de Río Cuarto?
- En este sentido, vemos que las mujeres somos las que más utilizamos el transporte público, la bicicleta y la moto, para trasladar a los niños a la escuela, para ir a trabajar, y la ciudad no está pensada para asegurar un libre uso. Vemos que el transporte público en Río Cuarto no está pensado para las mujeres, incluso hay algunos estudios en los que se detecta que la mayor cantidad de usuarios son mujeres o niños, trabajadoras, y en los peores horarios, los nocturnos. En muchas oportunidades se termina rápido el recorrido de las líneas y dejan en una situación de mucho peligro y vulnerabilidad a las mujeres trabajadoras o a las estudiantes.
González aclaró que cuando hablan de “feminismo” lo hacen también de la diversidad sexual, “porque muchas personas corren peligro y hasta han sido atacadas por su identidad de género”, dijo.
Poca accesibilidad
“Las mujeres que tienen trabajo más precario, que es el más disponible en las mujeres, como el de cuidadoras, enfermeras, limpiadoras de casa o instituciones, regresan a su casa muy tarde en la noche y a veces los colectivos no entran en los barrios periféricos”, sostuvo González, quien agregó: “Entonces, las dejan a 10 o 20 cuadras de sus casas, en sectores donde las calles están en mal estado y las luminarias son insuficientes. Todo esto implica que está desprotegida y se dan muchas situaciones que fueron denunciadas por estos riesgos”.
- Además de lo que es el transporte, ¿qué otros aspectos consideran que se deberían modificar?
- La estructura de las calles y las casas tampoco les brinda seguridad a las mujeres; por ejemplo, las viviendas en los barrios periféricos suelen no tener luces en la puerta. Se viene trabajando sobre un lema que plantea que las veredas y las casas deben ser diseñadas de modo tal que podamos ver y ser vistas. Si la mujer necesita ayuda, un vecino tiene que poder verla y asistirla; en cambio, estamos cada vez más encerrados, con rejas y sin luz.
González afirmó que esta “es una problemática que no es nueva, pero recién ahora se comienza a trabajar en profundidad” y reflexionó respecto de que “las primeras acciones políticas de los gobiernos municipales son las de mejorar la vista del centro de la ciudad. Por esto, nunca queda presupuesto para mejorar la periferia”.
- ¿Cómo perjudica esta planificación?
- Son planificaciones que excluyen, como pasa con el desarrollo en terrenos que eran baratos, espacios fiscales que antes los municipios entregaban en planes sociales, han sido aprovechados por emprendimientos inmobiliarios que hacen barrios cerrados.
- ¿Qué medidas se podrían tomar para revertir esta realidad?
- Debería haber más crédito para mujeres, porque se habla no sólo del derecho de acceder a una vivienda, sino también a poder sostenerla. Porque son trabajos frágiles y temporarios los que tienen, por lo que pueden perder sus viviendas en caso de conseguirlas. Del mismo modo, se plantea la necesidad de que sean viviendas dignas, con agua potable, red de gas, servicio de luz y ahora acceso a internet, por ejemplo. Cuando se sale a la periferia, incluso por momentos fuera del ejido municipal, se observa que esas mujeres están totalmente excluidas en estos derechos, con sectores donde no hay red de cloacas o muy malo en el de agua.
Por otra parte, la especialista resaltó que “se está trabajando sobre la dependencia de los municipios en la coparticipación, lo que les implica tener un presupuesto propio bastante bajo”.
- ¿Está previsto continuar con estos espacios de debate sobre la temática?
- Como observatorio de la Universidad Siglo XXI estamos pensando en repetir este ciclo en 2020, incluso saliendo a otras instituciones, no sólo en un espacio académico, sino también poder llegar a otros espacios de la ciudad.
Luis Schlossberg
Redacción Puntal
Adriana González, coordinadora del Observatorio y responsable de la jornada, comentó: “Realizamos un taller de sensibilización para poder pensar en una ciudad más accesible para las mujeres. Fue un encuentro productivo sobre una temática, como lo es el derecho a la ciudad, que se viene trabajando desde 1968; no es nuevo, pero se lo comenzó a discutir en los encuentros internacionales ‘Hábitat’ que genera ONU”.
La especialista, en diálogo con Puntal, destacó que en el tercero de los encuentros de Naciones Unidas, en 2016, se escribió una declaración llamada “Manifiesto por el derecho de las mujeres a una ciudad segura y libre de violencia” y explicó que se empezó el debate “porque se ha detectado que todas las urbanizaciones modernas están pensadas para el hombre blanco, heterosexual y de clase media. Si nos pensamos en nuestra propia ciudad, vemos que es fácil movernos si vamos en autos y protegidos y así acceder al microcentro con todas las comodidades posibles”.
- Con estos conceptos, ¿qué análisis hacen de la realidad de Río Cuarto?
- En este sentido, vemos que las mujeres somos las que más utilizamos el transporte público, la bicicleta y la moto, para trasladar a los niños a la escuela, para ir a trabajar, y la ciudad no está pensada para asegurar un libre uso. Vemos que el transporte público en Río Cuarto no está pensado para las mujeres, incluso hay algunos estudios en los que se detecta que la mayor cantidad de usuarios son mujeres o niños, trabajadoras, y en los peores horarios, los nocturnos. En muchas oportunidades se termina rápido el recorrido de las líneas y dejan en una situación de mucho peligro y vulnerabilidad a las mujeres trabajadoras o a las estudiantes.
González aclaró que cuando hablan de “feminismo” lo hacen también de la diversidad sexual, “porque muchas personas corren peligro y hasta han sido atacadas por su identidad de género”, dijo.
Poca accesibilidad
“Las mujeres que tienen trabajo más precario, que es el más disponible en las mujeres, como el de cuidadoras, enfermeras, limpiadoras de casa o instituciones, regresan a su casa muy tarde en la noche y a veces los colectivos no entran en los barrios periféricos”, sostuvo González, quien agregó: “Entonces, las dejan a 10 o 20 cuadras de sus casas, en sectores donde las calles están en mal estado y las luminarias son insuficientes. Todo esto implica que está desprotegida y se dan muchas situaciones que fueron denunciadas por estos riesgos”.
- Además de lo que es el transporte, ¿qué otros aspectos consideran que se deberían modificar?
- La estructura de las calles y las casas tampoco les brinda seguridad a las mujeres; por ejemplo, las viviendas en los barrios periféricos suelen no tener luces en la puerta. Se viene trabajando sobre un lema que plantea que las veredas y las casas deben ser diseñadas de modo tal que podamos ver y ser vistas. Si la mujer necesita ayuda, un vecino tiene que poder verla y asistirla; en cambio, estamos cada vez más encerrados, con rejas y sin luz.
González afirmó que esta “es una problemática que no es nueva, pero recién ahora se comienza a trabajar en profundidad” y reflexionó respecto de que “las primeras acciones políticas de los gobiernos municipales son las de mejorar la vista del centro de la ciudad. Por esto, nunca queda presupuesto para mejorar la periferia”.
- ¿Cómo perjudica esta planificación?
- Son planificaciones que excluyen, como pasa con el desarrollo en terrenos que eran baratos, espacios fiscales que antes los municipios entregaban en planes sociales, han sido aprovechados por emprendimientos inmobiliarios que hacen barrios cerrados.
- ¿Qué medidas se podrían tomar para revertir esta realidad?
- Debería haber más crédito para mujeres, porque se habla no sólo del derecho de acceder a una vivienda, sino también a poder sostenerla. Porque son trabajos frágiles y temporarios los que tienen, por lo que pueden perder sus viviendas en caso de conseguirlas. Del mismo modo, se plantea la necesidad de que sean viviendas dignas, con agua potable, red de gas, servicio de luz y ahora acceso a internet, por ejemplo. Cuando se sale a la periferia, incluso por momentos fuera del ejido municipal, se observa que esas mujeres están totalmente excluidas en estos derechos, con sectores donde no hay red de cloacas o muy malo en el de agua.
Por otra parte, la especialista resaltó que “se está trabajando sobre la dependencia de los municipios en la coparticipación, lo que les implica tener un presupuesto propio bastante bajo”.
- ¿Está previsto continuar con estos espacios de debate sobre la temática?
- Como observatorio de la Universidad Siglo XXI estamos pensando en repetir este ciclo en 2020, incluso saliendo a otras instituciones, no sólo en un espacio académico, sino también poder llegar a otros espacios de la ciudad.
Luis Schlossberg
Redacción Puntal