Río Cuarto | Violencia | Femicidio | hombre

En plena ola de femicidios, el gabinete municipal retomará la Ley Micaela

Será en marzo, en el marco del Mes de la Mujer. Especialistas en perspectiva de género apuntan a trabajar en la prevención. El rol del hombre en la lucha de mujeres. ¿Qué hacer para combatir la violencia machista?

Una mujer asesinada cada 29 horas en la Argentina y un femicidio por semana en Córdoba en lo que va del año son cifras que alarman, al mismo tiempo que sorprende que no estén en el centro del debate social, al menos no con la potencia que representan las estadísticas en sí mismas.

Quienes están obligados a abordar el tema por ley son aquellas personas que se desempeñan en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. La Ley Micaela, promulgada el 10 de enero de 2019, establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género por parte de funcionarios y funcionarias del Estado.

Móvil con Ana Medina, secretaria de género del municipio

En el marco del mes de la mujer, desde el gobierno local adelantan que en las próximas semanas el gabinete completará dicha capacitación. “En marzo nos vamos a volver a capacitar en Ley Micaela, porque hay varios funcionarios que son nuevos”, dice la Secretaria de Género municipal, Ana Medina, a Puntal.

A esto agrega que crearán un protocolo interno con sanciones para eventuales situaciones de violencia internas en el Municipio. “Tenemos que desnaturalizar un montón de cuestiones que veníamos naturalizando. Las respuestas institucionales nos hacen repensar internamente como funcionarios y funcionarias. El Concejo Deliberante también va a realizar una nueva capacitación de Ley Micaela, y está discutiendo mecanismos internos que son fundamentales en cada uno de los poderes del Estado”, comenta.

A la hora de analizar las distintas aristas de la violencia de género, especialistas coinciden con militantes feministas: el Estado es responsable.

¿Pero cómo y por qué se llega a la situación de violencia extrema, es decir, a un femicidio?

Ana Casal, secretaria de Asuntos Institucionales del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires y Coordinadora del Plan Senda, explica que “el femicidio es el punto cúlmine de todo un proceso de violencia. Entiendo que los medios de comunicación se centren en el femicidio, pero ese es el punto más alto de un proceso de violencia que se viene gestando desde hace tiempo”.

En esa línea, indica que “hay un montón de señales de esta violencia de género que se van dando y son naturalizadas. Son asumidas como parte de lo que tiene que ser una relación de pareja, en la que la mujer ocupa un lugar dominado, subordinado, y el hombre es el que va ejerciendo, de a poco, conductas cada vez más abusivas”.

Considera que es importante marcar eso, porque “muchas veces se cree que el femicidio es lo único que pasó y en realidad es algo que viene sucediendo, a cuentagotas, y se va intercalando con momentos que no son de violencia. Cuando la mujer pone un freno, cuando decide dejar la relación y ante el no cumplimiento de la expectativa del hombre de ver a la mujer subordinada, es allí cuando se producen los femicidios”.

Como psicoanalista, concejala del bloque Juntos por Río Cuarto, y como exsubsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Yanina Moreno Zamanillo se pregunta: “¿Qué pasaría si nosotras matáramos todos los días a un hombre?”, y como respuesta aventura que “sería un caos social, estarían hablando de una epidemia de psicóticas. Con los femicidios parece que se cayera una mosquita, porque nadie habla de esto”.

“Hasta una pierde la percepción de la mujer asesinada, porque son tantas, en tantos lugares. Creo que hay algo más grave que tiene que ver con la deshumanización, hay una crisis de valores, no nos conmocionamos ya por nada. Lo naturalizamos, cada femicidio es una noticia que pasa, es aterrador”, opina con preocupación.

¿Qué podemos hacer?

Medina, incluso con una mirada desde el interior del sistema, no duda en aseverar que "el Estado es responsable, en todos sus estamentos".

"Debemos dedicarnos a que esto no siga pasando. Hay que trabajar para romper con estereotipos naturalizados hace décadas, con violencias naturalizadas en el marco familiar, de las amistades, para que esto no siga sucediendo", expresa.

A su vez cree que es fundamental la capacitación pero sobre todo la sensibilización. "Hay que romper con estructuras y estereotipos en organismos muy patriarcales, eso es fundamental. Puertas adentro, cada institución, tiene que reforzar esto para que a cada mujer que vaya a hacer la denuncia se le crea, no se la revictimice, se la acompañe y se la contenga", señala la secretaria.

Por su parte, Moreno Zamanillo observa el proceso de violencia y no cree que el problema se resuelva en la etapa del daño, porque "ahí ya es tarde, el tipo se excedió en el golpe y te mató".

La concejala ejemplifica que, si estuviéramos hablando en términos de medicina, atender el tema en la última instancia de la violencia es atacar "cuando ya hay enfermedad. Hay que prevenir, y para prevenir hay que empezar a los cinco años. Es una cuestión cultural. ¿Qué estamos haciendo con los hijos varones e hijas mujeres?", se cuestiona.

A todo esto, y en sintonía con el planteo de Medina respecto a terminar con los estereotipos, Casal apunta a lo cultural: "El femicidio está sostenido en toda una trama simbólica patriarcal. No es otra cosa. Los chistes machistas no van por un lado y los femicidios, por otro. Hay una continuidad entre una cosa y otra".

¿Y el hombre qué?

Siguiendo con el razonamiento anterior, la coordinadora de Senda subraya que "hay que cambiar esa trama simbólica, porque de lo contrario no hay manera de acabar con los femicidios. Para cambiar eso los hombres tienen que sentirse implicados y convocados a luchar contra la violencia de género”.

“Ellos tienen que cambiar, tienen que revisarse, cada vez que haya un femicidio tienen que salir a declarar que están en contra de la violencia de género, tienen que dejar de ser cómplices con otros hombres frente a conductas de violencia que quizá no son tan graves como un femicidio, pero que ejercen violencia psicológica o simbólica de género. Eso sigue siendo algo permitido, incluso festejado, en muchos grupos de hombres”, enumera.

En este contexto, Moreno Zamanillo sigue planteando interrogantes y formula: “¿Por qué tenemos que hablar siempre con las mujeres en este tema? ¿No existen hombres para hablar de perspectiva de género?”.

Para la concejala hay un trabajo por hacer y se trata de “multiplicar y hacer debatir a los que nos están matando, porque nos están matando como si fuéramos moscas. Es desesperante”.

Casal, además, pone el ojo en el modo de decir, en la manera en que nos referimos a los agresores: “Ese hombre es un tipo como cualquiera. Esto es importante, porque muchas veces se habla de psicópata, de loco, y en realidad no se trata de ninguna psicopatía ni de ninguna locura. No es un animal, no es un monstruo. Es un hombre como cualquier otro que, además, puede ser buen vecino, buen tío, buen deportista, excelente músico, no tiene nada que ver una cosa con otra. Muchas veces estos hombres violentos tienen una cara en lo público, donde no muestran ningún signo de violencia, y aterrorizan detrás de las cuatro paredes”.

Y para concluir la tesis, menciona que “al ponerlo afuera, al pensar que no es un hombre como cualquier otro, facilita que no cuestionemos nuestros propios comportamientos, sobre todo en los hombres”.

Cuando el sistema no funciona

A la indignación del femicidio en sí mismo, en la mayoría de los casos se suma la bronca por la cantidad de señales que dan las víctimas y nunca son escuchadas.

“Lo que está ocurriendo me asusta, porque el sistema está fallando en todos los niveles. Por ejemplo, al botón antipánico tenés acceso a veces y otras veces no. En Río Cuarto tenés que cumplir con algunos criterios para que te lo den: que el violento porte armas de fuego, que haya tenido antecedentes de violencia, entre otros. Ahora bien, cuando se accede a eso, ¿funciona? No, no funciona”, cuenta Moreno Zamanillo. Y seguidamente, detalla: “Primero te tiene que agarrar en una situación en la que vos tengas el botón, porque no podés andar con eso todo el tiempo. Hasta que metés la mano en la cartera, el tipo te desfiguró. Si pudiste presionar, ¿quién hay detrás del botón? Tiene que haber un dispositivo de recursos humanos que esté en la situación de salir a abordarlo. Eso no existe. Imaginemos que vos denunciás que violaron la medida cautelar, ¿quién está para controlar eso? El juez, pero éste no puede poner un policía en cada puerta de cada víctima que denuncia. Necesitan de equipos técnicos que estén atentos en el seguimiento y para estos equipos también es incontrolable la situación”.

A modo de síntesis, Casal considera que las barreras institucionales constituyen otro obstáculo, lo cual se pudo apreciar con claridad en el caso de Úrsula Bahillo: “Que la mujer acceda realmente a la Justicia no es simplemente hacer una denuncia. Acceder a la Justicia es poder hacer la denuncia, que sea escuchada, que se valore el riesgo al cual está sometida la mujer en ese momento, que se implementen medidas adecuadas, que frente al incumplimiento de esas medidas la Justicia también tome cartas en el asunto y que se llegue a una sentencia. Si todas las instituciones del Estado, como la Justicia, la Policía, funcionaran como tendrían que funcionar para atender la emergencia, se reducirían los femicidios. Y eso se puede cambiar a mediano plazo. Para lo otro, hay que esperar mucho más”.

“Gestionar la emergencia salva vidas”, concluye.

Otra mujer asesinada y van...

Una mujer de 22 años fue asesinada a puñaladas en la localidad santiagueña de Los Díaz y por el femicidio buscan a su pareja que se fugó tras el ataque.

El hecho ocurrió ayer a la mañana, cuando Alejandro Roldán (26) atacó a cuchillazos a su pareja.

La víctima, identificada como Verónica Escobar (22), falleció como consecuencia de la gravedad de las heridas.

Durante la tarde del domingo, personal de la división de Homicidios y Delitos Complejos trabajaba en la recolección de pruebas, mientras que los efectivos policiales realizaban un rastrillaje por la zona para dar con el paradero del autor del crimen.

En la causa intervienen la fiscal Natalia Saavedra, a cargo de la Unidad Fiscal del departamento judicial Banda, y la fiscal Ximena Jerez, a cargo de la Unidad de Violencia de Género de la mencionada jurisdicción.