“Hay que promover a la familia como lugar de educación para la paz”
El padre Jorge Basso analizó la situación que se vive en la ciudad. El sacerdote dijo que la deuda social genera violencia y que es necesario que los políticos estén dispuestos a buscar el bien común.
El párroco de San Martín de Porres y responsable de Cáritas Río Cuarto, Jorge Luis Basso, aseguró que en medio de la ola de violencia es necesario promocionar a la familia como lugar de educación para la paz. Además, dijo que la deuda social que existe en la Argentina genera situaciones críticas y les dedicó un mensaje a los políticos que están por arrancar la campaña electoral.
“La situación que vivimos hoy hay que enmarcarla en un clima social signado por la crispación y el maltrato que existe en muchos lugares de la ciudad, el país y el mundo. Cotidianamente hay bocinazos, insultos y peleas por cuestiones menores, lo que habla de un nerviosismo generalizado que a veces está causado por la falta de dinero, la pérdida de trabajo o las frustraciones propias de la vida. La cuestión de los robos y de las drogas también están conectadas”, sostuvo el sacerdote en diálogo con Puntal.
“Una cosa que deberíamos hacer todos es promocionar a la familia como lugar de educación para la paz y la no violencia. Leía una encuesta sobre Río Cuarto que hace referencia a la cantidad de casos de violencia familiar. Si hay muchos casos de violencia familiar quiere decir que también hay muchos casos de violencia ciudadana, porque si somos violentos en nuestras casas, también lo somos cuando salimos a la calle. Esto no tiene que ver con tener más o menos recursos económicos, es una situación que nos cruza a todos. Por eso, es necesario hacer un especial hincapié en volver a valorar a la familia como ámbito de vida sana y digna. Muchas veces, cuando hablamos de familias, hay personas que lo hacen con desprecio. Hay quienes boicotean a la familia”, lamentó el padre Basso.
-Muchos sectores reclaman una mayor presencia del Estado en todos sus niveles, ¿nota una genuina preocupación de los distintos gobernantes?
-Son muchos los generadores de violencia. El aumento de la pobreza y la incapacidad para resolver el desempleo y el hambre a lo largo de nuestra historia democrática es una deuda social que genera violencia. Hay un trasfondo de la pobreza misma que nos hace, de algún modo, violentos porque nos genera imposibilidad de acceder, cuando por otro lado se nos hacen propuestas de todo tipo vinculadas con el consumismo. Este es un problema en el que el Estado tiene que empezar a tomar cartas en el asunto.
Políticos
“Los partidos políticos tienen que dialogar más para encontrar un proceso común para la salida de la Argentina. Si vos asumís el manejo del Estado y creés que el Estado es tuyo y que podés hacer cualquier cosa, se da una situación generadora de violencia. En un año electoral, los candidatos potables deberían ser aquellos que, mínimamente, sean capaces de sentarse a dialogar con los que piensan distinto para ver cómo se encuentra una salida. Tener un policía en cada esquina tampoco alcanza si la familia y el Estado no pueden afrontar una solución a los problemas, si el Estado y los gobernantes no acuerdan una política común hacia el futuro, y si la droga sigue ocupando los lugares que ocupa”, concluyó el sacerdote.
“La situación que vivimos hoy hay que enmarcarla en un clima social signado por la crispación y el maltrato que existe en muchos lugares de la ciudad, el país y el mundo. Cotidianamente hay bocinazos, insultos y peleas por cuestiones menores, lo que habla de un nerviosismo generalizado que a veces está causado por la falta de dinero, la pérdida de trabajo o las frustraciones propias de la vida. La cuestión de los robos y de las drogas también están conectadas”, sostuvo el sacerdote en diálogo con Puntal.
“Una cosa que deberíamos hacer todos es promocionar a la familia como lugar de educación para la paz y la no violencia. Leía una encuesta sobre Río Cuarto que hace referencia a la cantidad de casos de violencia familiar. Si hay muchos casos de violencia familiar quiere decir que también hay muchos casos de violencia ciudadana, porque si somos violentos en nuestras casas, también lo somos cuando salimos a la calle. Esto no tiene que ver con tener más o menos recursos económicos, es una situación que nos cruza a todos. Por eso, es necesario hacer un especial hincapié en volver a valorar a la familia como ámbito de vida sana y digna. Muchas veces, cuando hablamos de familias, hay personas que lo hacen con desprecio. Hay quienes boicotean a la familia”, lamentó el padre Basso.
-Muchos sectores reclaman una mayor presencia del Estado en todos sus niveles, ¿nota una genuina preocupación de los distintos gobernantes?
-Son muchos los generadores de violencia. El aumento de la pobreza y la incapacidad para resolver el desempleo y el hambre a lo largo de nuestra historia democrática es una deuda social que genera violencia. Hay un trasfondo de la pobreza misma que nos hace, de algún modo, violentos porque nos genera imposibilidad de acceder, cuando por otro lado se nos hacen propuestas de todo tipo vinculadas con el consumismo. Este es un problema en el que el Estado tiene que empezar a tomar cartas en el asunto.
Políticos
“Los partidos políticos tienen que dialogar más para encontrar un proceso común para la salida de la Argentina. Si vos asumís el manejo del Estado y creés que el Estado es tuyo y que podés hacer cualquier cosa, se da una situación generadora de violencia. En un año electoral, los candidatos potables deberían ser aquellos que, mínimamente, sean capaces de sentarse a dialogar con los que piensan distinto para ver cómo se encuentra una salida. Tener un policía en cada esquina tampoco alcanza si la familia y el Estado no pueden afrontar una solución a los problemas, si el Estado y los gobernantes no acuerdan una política común hacia el futuro, y si la droga sigue ocupando los lugares que ocupa”, concluyó el sacerdote.