"La violencia no frenó durante la pandemia, por eso marchamos"
En el marco del Día Internacional de Lucha Contra la Violencia de Género, el colectivo NiUnaMenos volvió a manifestarse en reclamo por más políticas que den respuestas a la problemática, campañas que concienticen y ayuden a la prevención, y acciones que brinden contención a las víctimas. “Las violencias nunca frenaron, nuestra organización tampoco”, indicaron las integrantes de este espacio que está conformado por numerosas agrupaciones de la ciudad y referentes particulares, en esta marcha que recorrió las calles de la ciudad desde el Centro Cívico y respetando las medidas de protocolo sanitario por la pandemia.
“En este año, tan particular, al colectivo nos implicó pensar nuevas formas de organizarnos y plantear nuevos debates, incluso se incorporaron nuevas luchas, nos dimos cuenta que en el 2020 nunca paramos a pesar de la pandemia”, sostuvo Florencia Porcel de Peralta, una de las integrantes del NiUnaMenos, que agregó: “Aunque estuviéramos en fase 1, seguimos realizando ollas populares en barrios como Alberdi o Las Delicias, siempre tratando de respetar todos los protocolos de cuidado sanitario, incluso acompañamos a algunas compañeras por situaciones de violencia de género o ante la solicitud de información sobre aborto, y así nos dimos cuenta de que tuvimos que reinventarnos en la organización, pasamos de asambleas presenciales todas las semanas a tener que reunirnos de manera virtual, sabiendo que no todas tienen acceso a Internet”.
En este sentido, la activista destacó que fue necesario ayudar a las integrantes de menores recursos; “fue una puesta de cuerpo más fuerte que otros años, más pensando que el colectivo empezó con movilizaciones 3 veces por año y a partir del año pasado decidimos hacer un cambio y resignificar el espacio como un movimiento popular”, sostuvo Porcel de Peralta sobre las otras actividades que desarrollan en territorio.
Respecto de la definición de realizar la marcha en la jornada de ayer, y no plantear una caravana como han propuesto otras movilizaciones, la integrante de NiUnaMenos comentó que “como las violencias nunca frenaron, y tampoco lo hizo nuestro acompañamiento, junto a las tareas comunitarias y el trabajo de cada una, convenimos que la pandemia no paró nada, lo duplicó todo, y por lo tanto cerraríamos el año en movimiento, y nada mejor que volver a las calles”, explicó la referente, que detalló: “Quisimos significar que esta pandemia nos hizo mantener siempre en movimiento, activando, por eso se hizo una concentración breve, y las actividades fueron en movimiento, también los espacios culturales que siempre están presentes en estas propuestas”.
Finalmente, Porcel de Peralta comentó que las acciones de este 2020 fueron complejas por la pandemia, como ocurrió en Las Delicias con muchos derechos sociales que no les eran garantizados a compañeras inmigrantes que no contaban con la documentación que requerían. “En las primeras fases, cuando nadie podía trabajar, habían familias que no contaban ni con asignación ni tarjeta alimentaria y, por lo tanto, les resultaba muy difícil todo, ni siquiera tenían respuesta de Anses, que estaba cerrado”, explicó sobre algunas de las actividades que desarrollaron este año y resultaron muy complicadas para asegurarles los derechos a mujeres de la ciudad. También hizo referencia a las mujeres internas de la cárcel, con muchas que vienen de la región y no cuentan con familiares que les brinden acompañamiento.
Marcha NiUnaMenos
En el marco de la marcha, las manifestantes del colectivo NiUnaMenos sostuvieron: “En este mundo hostil, que dirige todas sus fuerzas a individualizarnos y enajenarnos, la militancia aparece como modo de inaugurar otros mundos en donde existan espacios soberanos -o al menos la posibilidad de pensarlos- y la utopía nos abrace con fuerza emancipadora”. En tanto, consideraron que “la necesidad de pelear por un mundo habitable nos encuentra sin descanso, y es a través del deseo, esa apetencia incesante que carece de conformismo, que nos movilizamos”.
Cuestiones como la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, la aplicación de la ley de Educación Sexual Integral en las aulas, y la necesidad de “educación transfeminista y popular”, fueron algunos de los puntos planteados en la marcha por este 25 de noviembre. “Nos encontramos en todos los frentes, reivindicando la política como herramienta necesaria para transformar nuestras vidas, en pos de construir y consolidar un proyecto político emancipatorio y colectivo de justicia social y transfeminista”, indicaron desde el colectivo, y agregaron: “En este proyecto, las trabajadoras sexuales también importamos. Somos una población mayormente trans que sufre violencia por parte de las instituciones, porque nosotras, las travestis, todavía no podemos acceder a los derechos que nos corresponden, siendo violentadas al no reconocércenos como trabajadoras, padeciendo así la persecución policial de forma permanente”.
Por otra parte, desde espacios de mujeres inmigrantes consideraron que “nuestras culturas y tradiciones ancestrales que fueron pisoteadas y humilladas por el racismo y el colonialismo que puso en riesgo y peligro el futuro de muchas generaciones a través del golpe de Estado en Bolivia. Ante esto nos organizamos para garantizar el derecho político de nuestros hermanos bolivianos, partiendo de la necesidad y la convicción de reconstruir una Latinoamérica unida en donde el Buen Vivir sea nuestro horizonte colectivo”.
El reclamo por los derechos de las mujeres que se encuentran privadas de la libertad también se hizo presente, y sostuvieron: “Decimos basta a la justicia machista, exigimos medidas efectivas, sistemáticas y articuladas entre los tres niveles y poderes del Estado, en diálogo con las organizaciones que luchan por una vida libre de violencias”. Del mismo modo, exigieron la implementación de las medidas anunciadas desde el gobierno nacional para personas en situación de violencia de género y para el colectivo travesti trans: “Porque los femicidios y trans/travesticidios son los únicos delitos que no descendieron en cuarentena, ¡exigimos Emergencia Ni Una Menos, ya”, señalaron.
En este sentido, recordaron los 241 femicidios cometidos en Argentina desde el 1° de enero al 20 de noviembre. “La pandemia llegó para mostrar que este mundo en crisis ya no resiste más violencia ni opresión. Llegó para demostrarnos lo endeble que puede ser nuestra rutina y algunos vínculos cuando nos cambian el escenario, y a la vez lo fuerte que son nuestras redes transfeministas cuando las desigualdades se profundizan. Nos mostró que la única forma de vida posible es la vida en comunidad”, completaron.