Río Cuarto | Violencia

"Vivimos en una sociedad en donde la violencia es una manera de comunicarse"

Dijo Victoria Cavagnaro, jueza de Niñez, Violencia Familiar, de Género y Penal Juvenil. Cavagnaro recalcó que en los procesos de penal juvenil es fundamental el rol de la familia y de los sistemas educativos. "Son espacios de contención para el menor que grita ayuda"

Victoria Cavagnaro,  jueza de Niñez, Violencia Familiar, de Género y Penal Juvenil de Tribunales de la cuidad.

Foto: Matías Tambone.

 

“Mi rol como jueza de Niñez, Violencia Familiar, de Género y Penal Juvenil lo vengo ejerciendo desde el 17 de noviembre del año pasado. Estoy cumpliendo una función con muchos desafíos ante una realidad constante, variable, difícil e intensa, que requiere mucho compromiso y vocación, no sólo de mi parte sino de los equipos de trabajo que conforma el Juzgado”, destacó Victoria Cavagnaro.

La jueza apuntó a que el Juzgado al cual pertenece tiene una competencia muy amplia ya que atiende distintas cuestiones: violencia, niñez y penal juvenil.

“Hay una variable común en estos asuntos que es la vulnerabilidad, las temáticas tienen sus aristas. Cuando hablamos de violencia familiar y de género este tribunal tiene la función de tomar medidas cautelares, de carácter urgente ante situaciones concretas de escenarios de violencia que involucra a la familia como así también a la mujer desde esta perspectiva de género”, dijo Cavagnaro.

Cuando hablamos de violencia familiar y de género este tribunal tiene la función de tomar medidas cautelares, de carácter urgente ante situaciones concretas de escenarios de violencia que involucra a la familia como así también a la mujer desde esta perspectiva de género Cuando hablamos de violencia familiar y de género este tribunal tiene la función de tomar medidas cautelares, de carácter urgente ante situaciones concretas de escenarios de violencia que involucra a la familia como así también a la mujer desde esta perspectiva de género

Por otro lado, otra de las cuestiones que atiende este Juzgado es la niñez: “Se trabaja con niños en situación de vulnerabilidad. El juzgado está inserto en un sistema mixto donde se encuentra la justicia y la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia que ante estas situaciones se toman medidas de tercer nivel y muchas veces al niño hay que separarlo de su ámbito y su centro de vida. El juzgado tiene la función de realizar un control de legalidad, es decir, controlar y advertir que las medidas tomadas sean correctas para estas situaciones” recalcó la jueza.

Otra de las aristas del Juzgado es el penal juvenil: “Este implica la existencia de niños y adolescentes en conflicto con la Ley penal. Estas disidencias son abordadas de manera diferente a la realidad compleja del menor. Tenemos menores de edad no punibles y menores de edad punibles” resaltó Cavagnaro.

Apuntando a los menores no punibles son aquellos que no están sometidos a un proceso penal, sin embargo la justicia interviene en la necesidad de generar algún contexto de la situación.

El juzgado investiga el hecho pero promoviendo otras instancias, recalcando la Justicia Restaurativa que procura la responsabilización del menor y la reparación del daño causado.

La jueza destacó en este punto: “Durante mucho tiempo en los menores no punibles aparecían procesos en los que se analizaba su situación contextual, pero hoy hay una mirada en búsqueda de una toma de conciencia. Es un espacio necesario cuando un menor de edad en su primera adolescencia comete hechos y tal vez no pueda internalizar el daño que ha ocasionado, suele generar una mirada de que los hechos son insignificantes” y agregó: “Pero no es así, se causa un daño. Esta normativa introduce este aspecto en el ámbito en el Centro Judicial de Mediación, tanto al menor de edad, sus progenitores y también a la víctima generando así la búsqueda de un proceso restaurativo”.

Durante mucho tiempo en los menores no punibles aparecían procesos en los que se analizaba su situación contextual, pero hoy hay una mirada en búsqueda de una toma de conciencia. Es un espacio necesario cuando un menor de edad en su primera adolescencia comete hechos y tal vez no pueda internalizar el daño que ha ocasionado, suele generar una mirada de que los hechos son insignificantes Durante mucho tiempo en los menores no punibles aparecían procesos en los que se analizaba su situación contextual, pero hoy hay una mirada en búsqueda de una toma de conciencia. Es un espacio necesario cuando un menor de edad en su primera adolescencia comete hechos y tal vez no pueda internalizar el daño que ha ocasionado, suele generar una mirada de que los hechos son insignificantes

Frente a los procesos de menores de edad punibles, Cavagnaro explicó: “La Ley ha marcado una diferencia, ya que la investigación es llevada a cabo por el Fiscal del Penal Juvenil, él es quien indaga los hechos y mi rol como jueza es ser un juez de control, es decir, tomar medidas, ya sean cautelares, de coacción, de detención, de allanamientos como así también de resguardo cuando se advierte que el menor de edad se encuentra en una situación en la que no puede continuar en el seno de la familia y que por ende, se actualizan otros tipos de medidas para el menor”.

La jueza resaltó que los menores de edad que son privados de su libertad se trasladan al Complejo Esperanza, un complejo socioeducativo que busca generar espacios para estos menores.

“Actualmente solo está este establecimiento, el cual implica el desarraigo, ya que se encuentra en la ciudad de Córdoba”.

“Hoy, al plantear al niño y al adolescente, tenemos que tener en cuenta que son sujetos que tienen capacidad progresiva y tenemos que promover espacios de responsabilización en medio de una sociedad que está cada vez más compleja en sus vinculaciones, en sus relaciones y que muchas veces la violencia aparece como una forma de relacionarse y comunicarse entre los niños, adolescentes y entre los adultos” acentuó Cavagnaro y subrayó: “Yo creo que la violencia es como un emergente, yo siempre uso esta frase: La violencia suele ser la punta de un iceberg que asoma y es necesario que la realidad sea analizada en su profundidad. La violencia es emergente de la falta de comunicación, conflictos en la familia, los consumos problemáticos de sustancias y los problemas de salud mental”.

Yo creo que la violencia es como un emergente, yo siempre uso esta frase: La violencia suele ser la punta de un iceberg que asoma y es necesario que la realidad sea analizada en su profundidad. La violencia es emergente de la falta de comunicación, conflictos en la familia, los consumos problemáticos de sustancias y los problemas de salud mental Yo creo que la violencia es como un emergente, yo siempre uso esta frase: La violencia suele ser la punta de un iceberg que asoma y es necesario que la realidad sea analizada en su profundidad. La violencia es emergente de la falta de comunicación, conflictos en la familia, los consumos problemáticos de sustancias y los problemas de salud mental

La jueza remarcó que es fundamental saber dónde se inicia la violencia: “Si uno pudiera prevenirla sería el fin máximo y nos llevaría a reflexionar la necesidad de políticas públicas que permitan abordar conflictos como lo es la Ley de Salud Mental, como así también el estar atentos a una niñez y a una adolescencia que muchas veces a gritos está pidiendo ayuda”.

Cavagnaro manifestó que muchos de los chicos que ingresan a estos procesos de penal juvenil no están escolarizados: “Los años pandémicos crearon un escenario muy complejo y advertimos a diario que dejó fuera del sistema escolar a muchos chicos que se encontraban en una situación de mucha vulnerabilidad y ellos encontraban en la escuela alguna contención o espacios donde estaban contenidos” y resaltó: “Las políticas públicas tienen que tener una mirada en estos conflictos para no encontrarnos con estos escenarios que muchas veces son irreversibles y donde no hay la posibilidad de apretar un botón y volver atrás, sino que debemos trabajar de manera constante y sostenida con las vulnerabilidades y las personas que necesitan esta ayuda. Que haya un acompañamiento al menor para que no nos encontremos con situaciones que lastiman no sólo a la víctima sino también a la sociedad”.

Los años pandémicos crearon un escenario muy complejo y advertimos a diario que dejó fuera del sistema escolar a muchos chicos que se encontraban en una situación de mucha vulnerabilidad y ellos encontraban en la escuela alguna contención Los años pandémicos crearon un escenario muy complejo y advertimos a diario que dejó fuera del sistema escolar a muchos chicos que se encontraban en una situación de mucha vulnerabilidad y ellos encontraban en la escuela alguna contención

La jueza remarcó que el rol de la familia siempre es fundamental: “La familia y su presencia es muy importante. Hay casos de familias disgregadas o disfuncionales que no pueden poner límites a sus hijos y están en un contexto de vulnerabilidad. Y subrayó frente a los últimos números de Fonde de las Naciones Unidas para la Infancia: “ De dos niños, uno es pobre. Y esto no significa que cuando hablamos de pobreza es igual a delincuencia porque eso significaría estigmatizar y claramente esa no tiene que ser la mirada, pero sí debemos pensar en escenarios donde los niños crecen sin límites, sin educación y expuestos a la droga. Debemos poner la mirada en estas cuestiones para no lamentar consecuencias”.

Cavagnaro también marcó que estos procesos de penal juvenil en menores no punibles se realizan en mediación, la cual genera un escenario distinto y puede ser realizada a través de audiencias individuales con el adolescente, con sus progenitores y muchas veces con la víctima. Son procesos voluntarios, nadie está obligado a realizarlas.

“Lo llamativo de estas mediaciones es que los adolescentes van y las familias también acompañan y lo transitan juntos. Al igual que la víctima y se pueden llevar a cabo convenios o compromisos entre las partes. Son espacios de reflexión entre ellos” apuntó la jueza y nombró: “Algunos menores asumen el compromiso de volver a la escuela, no sólo por la educación formal sino también por el rol fundamental para estos adolescentes y niños, logrando así que el menor se sienta contenido en el establecimiento”.

Las mediaciones también pueden ser transitadas para menores de edad punibles en determinados casos, ya que se busca que el menor reflexione acerca del hecho cometido y tome conciencia y responsabilización y que advierta que muchas veces se causa un daño que no tiene vuelta atrás: “Muchas veces se pueden transitar procesos de mediación y otros procesos de juicio” apuntó Cavagnaro.

La jueza remarca que la violencia muchas veces se da bajo los efectos del alcohol y la droga.

“En las noches, el alcohol, una droga legal, es un gran detonante: hay jóvenes que tal vez no harían nunca lo hicieron, pero por estar bajo el efecto del alcohol sucede. En una realidad en la que tampoco hay contención o hay grandes dificultades de la familia para poder contenerlo, sucede esto”.

En las noches, el alcohol, una droga legal, es un gran detonante: hay jóvenes que tal vez no harían nunca lo hicieron, pero por estar bajo el efecto del alcohol sucede. En una realidad en la que tampoco hay contención o hay grandes dificultades de la familia para poder contenerlo, sucede esto En las noches, el alcohol, una droga legal, es un gran detonante: hay jóvenes que tal vez no harían nunca lo hicieron, pero por estar bajo el efecto del alcohol sucede. En una realidad en la que tampoco hay contención o hay grandes dificultades de la familia para poder contenerlo, sucede esto

La jueza remarcó que no sólo es la juventud quien es violenta sino también la sociedad en sí y que muchas veces la violencia es una forma de comunicarse en cualquier ámbito: “La pandemia ha dejado secuelas visibles y secuelas invisibles en la sociedad, se advierten diversos efectos. Cada vez que le pregunto a un menor cuánto hace que no va a la escuela, me responde desde la pandemia, y ahí se refleja que muchos niños y adolescentes se encuentran fuera del sistema educativo y todo lo que conlleva”.

Cavagnaro asienta con firmeza que lo fundamental para un menor es la escuela, ya que es el espacio donde se encuentra la contención que no se encuentra en otros espacios y es necesaria para el desarrollo del menor, de su capacidad, de su manera de comunicar y de poder establecer vínculos no sólo con sus pares sino también con adultos que estén en contacto con él, generando así una empatía y escucha atenta en la que el adolescente o el niño lo requiere a gritos y evitar de esta manera que el menor se exponga a ciertos riesgos.