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En la cuna del yoga, reconocen la trayectoria de Jorge Bidondo

Los “Yoga Ratna Awards” fueron instituidos en 2016 por el gobierno indio. Es la primera vez que destacan la labor de un formador de Occidente. “Fue una mezcla de sorpresa y alegría”, comentó.

Jorge Antonio Bidondo (54) hizo su primer viaje a la India a los 21 años. A los 16 ya era un Acharya (maestro de yoga) y desde entonces su meta fue  pasar por el proceso de examinación de tres meses en el país oriental para que los yoguis indios le dieran la venia y lo reconocieran como maestro.

Para comprar el pasaje recurrió a todos sus ahorros y, como no eran suficientes, vendió sus más preciadas pertenencias, entre ellas un coqueto Jeep que, a la vuelta de los años, Bidondo aún evoca con cariño.

Entre aquella épica de juventud y este nuevo viaje a la India que Bidondo emprenderá la semana que viene, transcurrieron tres décadas en las que Shri Dev Hansa Nat (tal el nombre espiritual de Bidondo) formó a decenas de instructores a través del método que desarrolló, el Ayur Yoga Vital.

Ahora, esa trayectoria acaba de tener un inesperado reconocimiento desde las tierras de Oriente: Bidondo recibirá el próximo 21 de junio -fecha en la que se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Yoga- el “Yoga Ratna Awards”, una distinción que en la India fue instituida en 2016 como una manera de destacar el aporte a esta práctica milenaria.

Bidondo recibió la noticia con una mezcla de sorpresa y alegría. “Si bien he estado toda mi vida dedicado a esto, para mí fue una gran sorpresa ver mi nombre porque estoy convencido de que en la India hay personajes mucho más destacados y con condiciones diferentes a las de uno”, confió durante el diálogo con mantuvo con PUNTAL.

El “Yoga Ratna Awards”, una especie de Grammy o de Oscar de la disciplina, ha recaído desde su creación en manos de yoguis autóctonos. La única excepción en la lista de premiados fue una yogui norteamericana que de pequeña se radicó en la India, de modo que Bidondo tendrá el privilegio de ser el primer maestro de Occidente que obtendrá la estatuilla.

La charla transcurrió en un living minimalista. En el rincón, entre los sillones se destacaban tres espadas samurais, recuerdo de un periplo por Japón, el resto era pared blanca y desnuda y la agradable sensación de la loza radiante que a Bidondo y a su familia les permiten moverse descalzos a toda hora.

Repuesto del asombro que le provocó la carta que lo invitaba a la ciudad de Bangaluru, donde se montará el evento, el yogui se planteó si debía viajar a retirar el premio.

“Es que no es usual que a los yoguis nos den un reconocimiento, más bien se trata de un trabajo anónimo. Pero luego, reflexionándolo un poco, decidí ir porque esto puede significar un empujón inmenso para las nuevas generaciones”.

Si alguna duda le quedaba, cuando la noticia llegó a sus alumnos acabó de convencerse: “Noté que todos se sentían involucrados, que todos se sentían parte, entonces creí necesario viajar a retirar este reconocimiento porque es también una manera de llevarlos a todos ellos”, recalcó.