Pero esto no fue todo, los estudios confirmaron que se trata en realidad de una resistencia múltiple, ya que esta nueva resistencia a sulfentrazone es combinada con dos resistencias previas a glifosato y herbicidas ALS (imazetapir, diclosulam y metsulfuron).
Es importante destacar que esta situación está circunscrita actualmente a un lote específico de la localidad mencionada, ya que no se han evidenciado situaciones similares en áreas cercanas. Además, A. palmeri no es la especie más dominante de este género en la región, siendo A. hybridus la de mayor presencia. “Por ello, es crucial difundir esta información para que los productores de la región y de otras áreas presten atención a esta situación”, explicaron desde Aapresid.
“Estudios recientes en EEUU determinaron que una planta aislada de Amaranthus palmeri puede llegar a colonizar entre un 95% y 100% del lote en solo 3 años, por lo cual deberemos implementar un programa de manejo acorde a disminuirla capacidad de diseminación de esta maleza”, explicaron los técnicos.
Sobre el estudio
El estudio de laboratorio que confirmó la resistencia fue liderado por Ignacio Dellaferrera (ICIAgro- UNL-CONICET-FCA), Eduardo Cortés (Investigador FCA-UNL y consultor privado) y Federico Venier (consultor privado), quienes recolectaron semillas de la maleza en los lotes que evidenciaron fallas en el control y realizaron ensayos de dosis-respuesta en laboratorio, comparando su respuesta a dosis crecientes del herbicida en cuestión respecto de otra población de la misma maleza conocida como susceptible (denominada Ap60).
Asimismo, se realizaron pruebas similares en ambas poblaciones utilizando flumioxazin, un herbicida que comparte el mismo modo de acción que el sulfentrazone, donde el biotipo Ap62 resultó ser susceptible.