“El 60% del trabajo en la zona rural es informal o está mal registrado”, señaló Silvio Díaz, secretario general de la seccional General Cabrera e integrante de Uatre Río Cuarto. El dato surge de las inspecciones que permanentemente lleva adelante el gremio, junto con el Ministerio de Trabajo de la Provincia y Renatre, y que a partir de ahora además contará con la intervención de la Afip.
Tras sumarse el organismo nacional, desde el gremio que representa a los trabajadores rurales aseguran que se intensificará la tarea para detectar y sancionar el trabajo en negro y trata de personas en campos de la zona.
Hace algunos días, una prueba inicial tuvo resultado positivo y las autoridades han asumido el compromiso de continuar inspeccionando la zona rural cercana a la ciudad de Río Cuarto.
Una inspección detectó irregularidades en el paraje rural de Río Seco, en donde los trabajadores provenientes de la provincia de Santiago del Estero trabajaban en negro y hasta se sospecha que hayan sido víctima de la trata de personas.
Silvio Díaz, secretario general de la seccional General Cabrera y parte integrante de Uatre Río Cuarto, precisó a Puntal: “En primera instancia, vamos a trabajar en conjunto como lo venimos haciendo Renatre, Uatre, Ministerio de Trabajo y la novedad es que se agrega Afip. En inspección de urgencia, hace unos 15 días, ya participó este organismo, con un muy buen resultado, ya que ellos tienen una base de datos muy precisos de casi todos los productores de la zona, que nosotros abarcamos, y los datos que nosotros tenemos a ellos les sirven. Vamos a intercambiar las actas y ellos van a trabajar de su lado y nosotros, del nuestro".
Díaz sostuvo que esto significa un gran avance, puesto que la Afip era la que faltaba para “cerrar el círculo ante las serias irregularidades que se ven”.
Primera inspección
En la primera inspección conjunta, en un campo de la zona de Río Seco, se detectó la presencia de trabajadores de la provincia de Santiago del Estero, que por estos días están siendo entrevistados por personal de la Afip para conocer las condiciones en que desarrollaban sus tareas.
“A nosotros nos van a entregar un informe en el que se determinará si es trata de personas o no”, explicó el gremialista.
Al tiempo que indicó que tras esta intervención se pidió que se regularice a los trabajadores.
Díaz manifestó que en cada inspección se da un amplio despliegue de vehículos que llegan con las identificaciones de los organismos participantes. “No queremos que al productor le genere una mala impresión o tenga miedo cuando vea la caravana de camionetas. Llegan cerca de 5 camionetas, con dos inspectores cada una. Pero eso será al principio. En el futuro iremos en dos camionetas, como íbamos siempre, y los días que los inspectores de Afip no puedan ir les enviamos todo por correo y ellos lo toman como válido”, detalló el referente de Uatre.
"Para encarar esta nueva etapa estamos esperando que el ministerio nos habilite. La cuarentena y esta pandemia también están complicando nuestra salida a los campos por el momento. Tenemos nuestro centro de datos en la ciudad de Buenos Aires y todo depende de los inconvenientes que se van presentando allá. Ni bien esté totalmente lista, el ministerio permitirá que con todas las medidas de prevención visitemos la zona de todas las localidades cercanas a Río Cuarto", adelantó.
Datos preocupantes
Según se estima, la informalidad mostraría porcentajes elevados en el trabajo rural. Silvio Díaz detalló: "Sumando varias irregularidades, el porcentaje es alarmante. Casi un 60% del trabajo en una amplia zona es informal o mal registrado. Por ejemplo, a los trabajadores que manejan tractores, manejan máquinas, los tienen como categoría peón rural. Bien general, con el pago mínimo”.
A su vez, resaltó que hay obreros que están mal registrados o no están inscriptos. “Hay casos de gente que trabaja todo el mes pero le aportan por siete días. Con todas estas irregularidades llegamos al 60%”, pero aclaró que no en todos los casos se trata de trabajo en negro.
Sobre los últimos procedimientos, especificó que, debido a la cuarentena, sólo se intervino cuando hubo sospechas de trata de personas.
En tanto, apuntó Díaz, el año pasado fueron diversas las irregularidades detectadas, desde trabajo infantil, trata de persona, malas condiciones de habitabilidad, abusos sexuales, maltrato, trabajo en negro y mucho trabajo mal registrado o categorizado. “Tuvimos un surtido de irregularidades que justifican que todos estemos trabajando en la regularización del trabajador en el campo”, finalizó el sindicalista.

