Río Cuarto |

El cura acusado de abuso coordina un colegio, pero dejó de ir a las aulas

Después de la denuncia que publicó Puntal, el sacerdote se abstuvo de ir al secundario que funciona junto a la parroquia San Pantaleón. Lo hizo por propia decisión “hasta que se expidan las autoridades correspondientes”

El cura que fue acusado de un presunto abuso sexual por el exempleado de una parroquia -el chico del campanario-, siempre conjugó sus tareas pastorales con las educativas.

Lo hizo en 2012, cuando estaba a cargo de la parroquia San Roque de Corral de Bustos y al mismo tiempo conducía el colegio José Manuel Estrada, y lo hace ahora. 

O al menos esa era su doble función hasta el 3 de noviembre, cuando Mauricio Ruybal lo señaló públicamente como la persona que había abusado sexualmente de él.

Desde ese día, desde que el testimonio de Mauricio Ruybal salió a la luz, el sacerdote continuó dando misas, pues el Obispado de la Villa de la Concepción no tomó ninguna medida en su contra. Pero no se lo volvió a ver en el Programa de Inclusión y Terminalidad educativa (PIT). 

El colegio secundario PIT funciona en las instalaciones que le cedió la parroquia San Pantaleón. Las aulas pintadas con colores vivos y de techos bajos se extienden a la largo de manera que no compiten con el porte del templo sostenido por vigorosas columnas. 

El colegio al que asisten jóvenes que repitieron varias veces de año o que habían abandonado sus estudios tiene al cuestionado sacerdote en la función de coordinador. El lazo entre el religioso y la Provincia es formal. Está en relación de dependencia con el Ministerio de Educación y cobra un salario todos los meses. 



Silencio en la escuela



Cuando el escándalo que estuvo silenciado durante seis años en la curia y en la Justicia finalmente se dio a conocer, el cura dejó de frecuentar las aulas del colegio.

La ausencia, que ya lleva más dos semanas, generó especulaciones dentro del colegio y hubo quienes pensaron que había sido separado del cargo.

En el tórrido mediodía del martes Puntal se presentó en el PIT para hablar con las autoridades del colegio. Las dos mujeres que atendieron al cronista confirmaron la ausencia del sacerdote, pero no pudieron dar ninguna otra información.

“Si quiere, vaya y pregúntele, el cura vive acá a la vuelta de la parroquia”, dijeron las docentes. 

Sin el hábito y con una gorra imprescindible a esa hora del día, el sacerdote recibió a los visitantes. 

En tono cordial, pero firme, de-sistió de la posibilidad de mantener una entrevista, aunque no descartó hacerlo más adelante, “cuando las cosas estén más claras”.

Eso sí, se preocupó por dejar en claro que había suspendido provisoriamente su tarea de coordinador por propia decisión. “Lo mejor es esperar hasta tanto se expidan las autoridades competentes”, manifestó. 

Desde el Ministerio de Educación de la Provincia no brindaron información sobre el caso puntual, sino que dejaron en claro que “para que un docente sea separado de su cargo debe existir una imputación concreta”. 

Lo que hay desde 2014 en los Tribunales de Corral de Bustos es la denuncia de Mauricio Ruybal, pero la Fiscalía no llegó a una imputación. Tampoco el obispado consideró oportuno tomar alguna medida sancionatoria. Allí, el testimonio del chico del campanario es conocido desde abril de 2013 y desde la curia sólo decidieron trasladar al sacerdote de Corral de Bustos a Río Cuarto.

“Lo que teníamos en ese momento es lo mismo que tenemos ahora: es la palabra del denunciante contra la palabra del cura”, precisaron ayer en la diócesis. 



Alejandro Fara.  Redacción Puntal