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Ángeles Rawson: a 13 años del femicidio, el dolor de su mamá

A 13 años del femicidio de Ángeles Rawson, Jimena Aduriz volvió a expresar en redes el dolor que sigue sintiendo por su asesinato

Trece años se cumplen del femicidio de Ángeles Rawson en manos del portero del edificio en el que vivía, Jorge Mangeri, y quien fue condenado a prisión perpetua. En un nuevo aniversario de su crimen, su mamá escribió una emotiva carta en sus redes sociales en la que expresó que todavía le sigue doliendo su asesinato.

Cómo fue el crimen de Ángeles Rawson

El 10 de junio de 2013 la adolescente salió de la clase de educación física y se dirigió hasta su casa ubicada en la calle Ravignani al 2360, en Palermo, como todos los días. Pese a que las cámaras de seguridad aledañas registraron que ingresó al edificio, nunca lo hizo a su departamento.

En las primeras horas de la causa se buscaba a una menor desaparecida, pero todo cambió cuando empleados del CEAMSE de José León Suárez hallaron un cuerpo, el cual había sido trasladado hasta ahí en el camión de residuos. Jimena Aduriz, madre de Ángeles, reconoció que se trataba de su hija.

La investigación y la condena a Jorge Mangeri

A partir de ese momento la investigación dio un giro sorpresivo, que llegó a una conclusión definitiva cuando todos los indicios recolectados apuntaban, ya no al padrastro Sergio Opatowski, sino a Mangeri.

Se determinó que la adolescente ingresó al edificio y allí fue abordada por el portero, a quien conocía hacía más de 10 años. Valiéndose de esa confianza, el encargado consiguió que lo acompañara, donde la atacó “con fines de sometimiento sexual”, acto al que ella opuso una “tenaz resistencia”.

La autopsia estableció que la agresión le produjo una serie de lesiones, que comprenden desde heridas propias de un acto defensivo hasta las más íntimamente relacionadas con un ataque de índole sexual. Como consecuencia de esto y para encubrir su intención, Mangeri sofocó a Ángeles, lo que finalmente le produjo la muerte.

“Para deshacerse del cuerpo, utilizó unas sogas, en las cuales dejó su material genético, los estudios concluyeron que luego se realizaron en la causa. Para completar la maniobra, la introdujo en una bolsa de residuos y la sacó junto con el resto de las bolsas que a diario debía sacar como parte de su trabajo”, destacó en su alegato el fiscal Fernando Fiszer.