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20 años de Cosquín Rock: unidos por la felicidad

Con una puesta descomunal y ante unas 110 mil personas, el festival festejó dos décadas con una interesantísima diversidad musical y generacional. El 10 y 11 de octubre, aterriza por única vez en Capital Federal.

Tanto se habló antes que pareciera que todos callaron después. La impresionante imagen de casi 50 mil personas vibrando con Wos el domingo a la tarde, cerró cualquier grieta posible de si Cosquín Rock sigue siendo del palo o es puro trap. A nadie le importó eso y todo el mundo fue a ver al joven que explotó el escenario Norte al ritmo de brillantes hit como “Luz delito” y “Púrpura”. La conmovedora imagen de la nena que lloraba desconsolada de emoción sobre los hombros de su padre, y el público aplaudiéndola a rabiar al verla en la pantalla, sintetiza perfectamente lo que fueron estos 20 años de Cosquín. Unidos por la felicidad, clásicos y modernos, todos con emociones a flor de piel.

Show histórico

Con una banda tremenda y hasta improvisando cual freestyle destacadísimo, Wos marcó, no hay dudas, una bisagra en el festival más importante y federal del país.

Encima, como para coronar un domingo de gloria, se anunció que la fiesta por los 20 años y el festival desembarcará, por única vez, en Capital Federal el 10 y 11 de octubre.

Y si de trap hablamos, también fueron excelentes los shows de Ca7riel, Sara Hebe, Cazzu y Duki. Con muchísimo público en el escenario sur, dieron cuenta que la nueva generación llegó para trascender y que, el año que viene, ya no sorprenderá en absoluto verlos nuevamente en la grilla.

Otros sonidos nuevos

Pero no solo de trap viven estos “raros” sonidos nuevos. También sonó el pop elegante de Bándalos Chino, Indios y Conociendo Rusia y de la que quizás sea “la” banda de la década pasada: El Mató a un Policía Motorizado.

El escenario sur fue la mejor alternativa para quienes querían disfrutar de otros sonidos alejados de los clásicos.

También fue interesantísimo darse una vuelta por el escenario urbano y el pop art y, variado y sobresaliente, el Córdoba X con viejos conocidos cordobeses como Juan Terrenal o clásicos inoxidables como 2 Minutos (regresaron después de 11 años) y Mariano Martínez y Animales en Cautiverio para repasar lo mejor de Attaque 77.

Y claro, el norte (antes principal) sigue siendo el escenario más convocante y el sábado tembló con el regreso de Divididos, el siempre efectivo Skay y se emocionó con el sentido homenaje a Charly García (con León Gieco, Nito Mestre y muchos más). El domingo, además de Wos, brilló rolinga con Jóvenes Pordioseros y Gardelitos y se despidió a puro rocanrol con Ratones Paranoicos.

Para destacar, fue también buenísimo el desconecte de los mexicanos Molotov en una carpa que les quedó muy chica por lo que cientos lo escucharon desde afuera.

También, La Casita del Blues con su encanto constante y el escenario electrónico para moverse al ritmo de destacados djs.

Puesta descomunal

Lo había adelantado José Palazzo: “Este es el festival más grande Latinoamérica”. Exageración cero. La puesta es cada vez más descomunal, por primera vez todo es pantalla led, el sonido es impresionate y el aeródromo de San María de Punilla, cada vez más grande, hacen que no tenga nada que envidiar a cualquier festival enorme. Y el agregado natural: las montañas bellísimas tapadas apenas por las nubes, terminan haciendo que los sentidos exploten en cualquier cuerpo sensible.

Pasaron 20 años de Cosquín Rock, hemos sido felices y lo seguiremos siendo.

Andrés Natali

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