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A diferencia de la Pampa Húmeda, en el sur cordobés y San Luis los cultivos aún resisten

Si bien las condiciones son extremas por la seguidilla de días de mucho calor y falta de lluvias que redujeron las reservas de agua, el estadio de las plantas no está en momentos críticos. Igual son días cruciales

Las condiciones del ambiente y del suelo en el sur cordobés dan señales de alarma. Fueron muchos días de altas temperaturas, con máximas que tocaron los 40° y un alto consumo de agua. Esto provocó que el stock de humedad almacenado en el suelo se fuera perdiendo y aparecieron las imágenes satelitales con los territorios pintados de rojo cuando se escanearon esas reservas.

La situación no es exclusiva del sur cordobés ni del vecino San Luis, sino que se reportan situaciones aún más críticas en zonas de la Pampa Húmeda, debido a lluvias algo más esquivas. Pero la principal diferencia en materia productiva está arriba de la tierra, en los cultivos y es alli donde la región tiene un saldo más positivo que otras zonas productivas del país.

Jorge Mercau es ingeniero agrónomo y magister scientiae en recursos naturales (Fauba). Trabaja en el INTA de San Luis y es parte del equipo de coordinación del programa de EcoFisiología y AgroEcosistemas. Además, es director de los cursos de posgrado sobre uso de Modelos de Simulación de la Escuela Soriano Fauba y miembro honorario del Instituto de Matemática Aplicada San Luis (UNSL-CONICET). Y muchos productores lo siguen en sus publicaciones en redes sociales porque va informando sobre la variación del agua disponible en el suelo hasta dos metros de profundidad. A fines de 2024 advirtió que había un balance mayormente en naranja con algunos focos en rojo. Después del último monitoreo correspondiente al 10 de enero, el mayoritario es ahora el rojo con algunos puntos naranjas dentro del área agrícola nacional.

En diálogo con Tranquera Abierta, Mercau remarcó que después de un comienzo de campaña con poca recarga de agua en los perfiles, hacia fines de octubre y noviembre eso se fue revirtiendo en toda la región, pero en diciembre ya comenzó a darse otra vez un saldo negativo que se acentuó en el arranque de 2025.

Parado en el inicio de la campaña, a la hora de tomar decisiones, Mercau recordó que “en septiembre las grandes preguntas venían por el lado del maíz y si habría otro golpe de chicharrita, y eso hacía pensar en siembras tempranas. Pero la realidad es que en gran parte de la región había muy poco ambiente para temprano. O sea, la posibilidad de plantear siembras tempranas para eventualmente escapar de un ataque de chicharrita tenía como contracara un ambiente de pocas condiciones para eso. La realidad es que no había mucha recarga temprana, con lo cual esa posibilidad fue muy acotada. Entonces, más allá de lo que quizás hubiera parecido como una estrategia razonable, está claro que si uno se va a ir a temprano con mal agua, el riesgo es muy alto.

El ambiente marcaba tardío...

Claro, la estrategia pasó a ser la de hacer tardío. Probablemente muchos decidieron hacer menos maíz. Después, desde el punto de vista de la chicharrita, la evolución de la campaña ha sido más que positiva por el frío del invierno, y el impacto fue mucho más de lo que se esperaba. Desde ese punto de vista tuvimos finalmente una campaña más normal. Y en el sentido de la recarga, que era relativamente mala al inicio, en noviembre llovió y entonces la soja se sembró en casi todas las zonas relativamente en fecha; y a partir de ahí se habrá sembrado lo que se sembró de maíz, que habrá subido en superficie respecto a algunas decisiones que se habían tomado allá por septiembre. Hoy en la zona tenemos, en términos generales, una soja de noviembre y un maíz de fin de noviembre, primera quincena de diciembre.

Y esos cultivos hoy como están en este contexto extremo de clima...

Nos encontramos con cultivos que, en general, porque puede haber algunos maíces tempranos que están atravesando etapas críticas, pero si no, en general, hay maíces todavía en implantación, que van a llegar a floración hacia fin de mes, o principio de febrero, o hasta mediados de febrero, con lo cual, en realidad, hoy por hoy, no están muy expuestos. Y en lo que es soja, puede estar empezando etapas críticas, sobre todo la soja de principios de noviembre. En ese esquema, el nivel de exposición de la zona en cuanto a sus cultivos, a lo que está pasando en los últimos días, no es tan grande.

¿Qué es lo que está pasando en los últimos días?

Como dijimos, al comienzo de la campaña hubo recarga y después, en algún momento de diciembre, se empezó a cortar. Y eso en algunas zonas fue un poco más temprano. Algunas incluso no tuvieron lluvia a fines de noviembre, ya corriéndose más hacia el norte de Buenos Aires, por ejemplo. Entonces, en general, lo que tenemos hoy es una situación de creciente consumo de agua en los cultivos. En los casos de cultivos tempranos, como mayormente se ve en el norte de Buenos Aires, en el oeste de Buenos Aires, quizás en el extremo sudeste de Córdoba, hay algunas situaciones de maíz complicadas.

¿Qué es complicado?

Cuando se empieza a acabar la reserva de agua en el suelo y hay una demanda atmosférica muy grande y temperaturas claramente por sobre los 35 grados, que es una temperatura que genera daños. Entonces, hay temperaturas con daño y un cultivo que no puede transpirar del todo al mediodía. Entonces, lo que hace es cerrar los estomas y levanta más temperaturas y las temperaturas generan más daño. Esa situación que se da en algunos maízes tempranos, en algunas zonas, es la situación más compleja que tenemos hoy en el panorama agrícola. Ahora, si uno se acerca a nuestra zona, en general, eso es relativamente poca área.

¿No es la general de la ley en esta zona?

No, no. En esta zona, efectivamente se está dando un proceso de descarga de perfil, porque no viene lloviendo. Y esperemos que este fin de semana caiga alguna lluvia, pero el pronóstico es abierto todavía. No está muy claro. Pero en principio, no es de las zonas donde los cultivos estén más expuestos, aunque tuvimos un comienzo de enero que realmente ha sido muy bravo. Pero cuando los cultivos no están expuestos en etapas críticas, no es tan grave. Por eso, en general, yo creo que la situación de exposición zonal respecto a otras regiones no es muy alta.

La zona núcleo la está pasando peor...

Sí, parte de la zona núcleo la está pasando peor, y el oeste de Buenos Aires. Hay lugares del noroeste de Buenos Aires que están pasando relativamente mal, entre otras cosas porque hubo alguna estrategia de forzar siembras tempranas de maíz por el riego de la chicharrita.

Es decir que para escaparle al riesgo de la chicharrita se asumió un riesgo climático que se está pagando; era una encrucijada difícil...

Esa incertidumbre llegaba en algún punto al sur de Santa Fe y al norte de Buenos Aires y de hecho causó algún error. O sea, era razonable forzar a maíz temprano pero no es razonable forzar a temprano lotes malos o lotes con muy mala recarga. Casi que era preferible, si no se tenía lotes para maíz temprano, saltear el maíz. Hoy tenemos una creciente escasez de agua. Pero insisto que en la zona, en general, es una escasez que hoy por hoy no está impactando en etapas críticas. Todavía no está para nada jugado. Yo diría que el partido se está empezando a jugar y para los maízes todavía incluso ni siquiera.

Estamos a tiempo de que en la zona termine bien...

Sí, claro. Yo trabajo en la agencia de Inta de San Luis pero siempre tengo un involucramiento en cosas nacionales, en dinámica del agua, manejo del agua y también participo del grupo del SEPA, del grupo que hace los informes de todas las cuestiones agrometeorológicas, y yo trabajo más bien en el balance de agua que elabora y trabaja el Inta Castelar, pero que tiene algunos miembros en otro lado, uno de esos soy yo. En ese balance se parte de un almacén de agua en el suelo, que está mapeado en toda esta región agrícola donde se hace agricultura extensiva, la región chaqueña y pampeana. Una de las cosas que se ve es un mapa con la cantidad de milímetros que hay en el suelo hasta 2 metros, de la capacidad de almacenar que tiene el suelo. Si uno mira la región, los alrededores del Río Cuarto, se ven zonas con recargas ya relativamente bajas. En esa zona, cuando el almacén está lleno los suelos tienen unos 200 a 260 milímetros digamos; un suelo muy arenoso podrá tener 150. En este almacén, más o menos la mitad de la zona está consumiendo. Como decía, arrancó bastante mal allá por septiembre y luego se recargó mucho en octubre y noviembre y esto dio lugar a un inicio relativamente bueno y durante diciembre se ha venido reduciendo, sobre todo la segunda mitad de diciembre y ahora en este principio de enero se gastó más de lo que ingresó. Se está consumiendo más agua de la que viene lloviendo, que normalmente es la historia del verano. Lo que pasa es que en algunos momentos llega un umbral complicado, y en la zona nuestra está llegando a un umbral complicado aunque hay zonas que están muy bien todavía.

Dentro de la región, ¿hay zonas que aún están bien?

Sí. Para estar más o menos tranquilos con un cultivo y no le falte agua tiene que estar arriba del 50% de agua en el perfil de ese almacenaje que contaba antes. Si está debajo del 50%, seguramente a las horas del mediodía probablemente lo vea triste al cultivo. Eso en etapas que no son críticas, no pasa nada; en etapas críticas es una reducción de rinde.

Se paga con kilos...

Exacto, se lo paga con kilos, sí. Pero hoy tenemos zonas relativamente buenas, arriba del 50%, hacia San Luis y también hacia el sudeste de Río Cuarto. En la medida que avanzamos hacia Río Cuarto, y Río Cuarto un poquito al norte, ya está un poco peor. Igual no creo que haya muchos cultivos en etapas críticas en esas zonas.

Eso se combinó en estos días con muy altas temperaturas...

Ahí vamos a un tema que llamamos confort hídrico. El cultivo tiene como dije antes una demanda atmosférica que se estima con la radiación, con la temperatura, con lo seco y el viento. Ahora bien, el cultivo no siempre, como mencioné, puede transpirar lo que demanda, entonces transpira una proporción, que respecto a la demanda transpiratoria es el confort hídrico. Un cultivo con un confort hídrico del 60% quiere decir que transpiró el 60% de la demanda, con lo cual en algunos momentos de este período de 10 días, le faltó, no pudo transpirar y ahí al no poder transpirar pasan dos cosas: no puede ganar carbono, con lo cual no puede crecer, deja de fotosintetizar o fotosintetiza menos y crece menos, y esto en un período crítico se relaciona bastante directamente con el rendimiento. La otra cosa muy importante que hace la transpiración, es que le permite a las plantas mantener abiertos los estomas y ganar carbono si cierran los estomas la fotosíntesis no puede fijar el carbono del aire y se reduce el crecimiento. Ahora, la otra cosa que hace la transpiración es enfriar. Las plantas no se pueden correr a la sombra; el único mecanismo que tienen las plantas para mantener su temperatura es transpirar en días de calor. Pero los tejidos con más de 35 grados además de que no crecen bien, las plantas se dañan. De vuelta, en los cultivos que están en etapas críticas es como que se potencia el daño; en los cultivos que no están en etapas críticas estos daños por alta temperatura no son gratis pero por lo menos no están reduciendo los rendimientos.