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Aborto: segunda audiencia con más exposiciones antagónicas

Los que apoyan la despenalización consideraron que el derecho penal no es eficaz para disuadir; quienes la rechazan insistieron en igualar el embrión humano con una persona ya nacida

En un plenario de comisiones, continuó ayer en la Cámara de Diputados el debate en torno del proyecto de despenalización del aborto, con un primer bloque de oradores que esgrimieron que el derecho penal es "ineficaz" en la tarea de disuadir una práctica que "es una realidad", mientras que los disertantes en contra de la iniciativa insistieron en igualar el derecho del embrión al de una persona ya nacida.

Al igual que el martes pasado, se repitió la estructura del debate con un primer bloque de oradores por la mañana en defensa del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y una segunda ronda de expositores por la tarde que se oponen a un cambio en la legislación que les dé carácter legal a los abortos inducidos.

El primer bloque de discursos fue abierto por la psicóloga, docente y militante feminista de la agrupación Pan y Rosas (PTS) Andrea D´Atri, quien destacó que la campaña a favor del aborto legal dio sus frutos en la sociedad argentina, en la que "una mayoría ya se ha expresado a favor" de la propuesta, de acuerdo a las últimas encuestas.



La mujer como una cosa



En segundo lugar, tomó la palabra la exdiputada nacional del Partido Socialista María Elena Barbagelata, para quien la penalización del aborto "es una figura que ya va a cumplir 100 años", "implica considerar que la mujer no es un sujeto de derechos sino una cosa, que no puede decidir sobre su cuerpo".

A continuación, el ensayista y docente universitario Alejandro Katz resaltó que "un cambio en la legislación no provocará un cambio en las prácticas sino en las condiciones en que éstas se realizan, permitiendo que sean sanitarias y efectivamente adecuadas, y suprimiendo parcialmente la inequidad".

Por su parte, el médico Mario Sebastiani, de la División Ginecología y Obstetricia del Hospital Italiano, consideró que "la prevención de la vida y la salud de la mujer debe estar por encima de la prevención de la vida y la salud del feto".

La directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), Natalia Gherardi, también defendió la legalización del aborto al sostener que el uso del derecho penal para regular estas prácticas se ha revelado "ineficaz" a la hora de "disuadir" a las mujeres que desean interrumpir sus embarazos, lo cual queda evidenciado en las "elevadas" tasas de abortos clandestinos en el país.

A su turno, la secretaria de Género de la CTA de los Trabajadores, Estela Díaz, apuntó contra los que denomina "sectores antiderechos", a quienes acusó de "engañar" cuando sostienen que "priorizan las dos vidas".

“La vida empieza en el momento de la fecundación”

En la segunda ronda de exposiciones, se destacó el discurso del exsenador y constituyente de 1994 Eduardo Menem, quien se ubicó entre los que sostienen que "la vida humana comienza en el momento de la fecundación" y sostuvo que "éste es un dato científico con demostración experimental" y "no un argumento metafísico o una hipótesis teológica".

Por otra parte, apeló al campo del derecho para sostener que para "despenalizar el aborto tendrían que desmontar todo un sistema jurídico" y agregó que "hay tratados de derechos humanos que determinan cuándo empieza la vida" y que fueron incorporados a la Constitución Nacional.

"El Código Civil le da derechos a la persona por nacer. Inclusive puede gozar de los derechos sucesorios de sus progenitores", puntualizó el hermano del expresidente Carlos Menem. 

En tanto, la referente del Frente Joven Camila Duro destacó que en 2016 un total de 31 mujeres argentinas murieron a causa de abortos voluntarios "a manos de inescrupulosos médicos a quienes no les importó mancharse las manos de sangre".

"El misoprostol es una droga que no fue diseñada como abortiva, sino que éste es un efecto secundario. Francia la prohibió hace muy poco y en Estados Unidos está en franca decadencia luego de que se registraran varias muertes por esa droga", aseguró.

El psiquiatra Juan Arquiaga basó su intervención en demostrar los efectos psicológicos en las mujeres que se someten a abortos voluntarios: a su criterio, son comparables con "la neurosis de guerra o con el llamado trastorno de estrés postraumático".

"En primer lugar, el aborto le impide a la mujer hacer el duelo. Si es un procedimiento menor, y no se pierde nada, se le niega a la mujer esta reacción natural ante una pérdida", consideró.

El rabino Fishel Szlajen resaltó que la Biblia "reconoce la vida desde la concepción, todo ello hoy respaldado por la actual bibliografía embrionaria, biológica y genética" y agregó: "En un solo caso la Biblia exige abortar, que es cuando la vida del embrión amenace inexorablemente la de su madre, priorizando la vida de ésta por ser primera".

María del Carmen Martínez Pereda, del Observatorio Internacional de Políticas Públicas y Familia, comparó la práctica del aborto con la "pena de muerte".