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¿Un Estado garante de los poderosos?

Por Raúl Frega, sacerdote.

Comparto unos breves pensamientos en torno a la presentación del Presidente en referencia al aborto; no se trata de un escrito estructurado sino más bien la suma de percepciones.

Ante las argumentaciones presidenciales pienso: si es por cumplir promesas de campaña, hay varias que aún no se cumplen. Si es por responder a realidades ocultas donde el Estado debe hacerse cargo, la lista es larga.

Que digan que deben cumplir con las presiones del FMI y del lobby proaborto de las multinacionales, que digan que traicionan lo más genuino del movimiento popular que dicen representar. Así serán más sinceros, como dicen que quieren dar el debate.

Parece que tienen coraje para enfrentar a un ser indefenso en el vientre, pero no hay coraje para enfrentar a los poderosos económicos y políticos que explotan y hacen negociados. Parecen funcionarios del FMI promoviendo el descarte de niños y ancianos.

Lo más llamativo es que hay una contradicción peligrosa en la presentación de los proyectos de legalización del aborto y el plan de los 1000 días acompañando a una embarazada: la absolutización del poder individualista ante la realidad del otro. Y el Estado como garante de esa elección.

Entonces... ¿seguirán la misma lógica cuando el poder individualista decida qué hacer ante un pobre, una anciana, una empleada doméstica explotada, un joven adicto? Esto es peligroso.

Pareciera que esa es la opción porque hasta ahora el poder individualista sigue generando pobres, las ancianas siguen con una mínima denigrante, las mujeres siguen siendo explotadas por señoras ricas y los adictos esperan programas de mayor inserción.

¿Un Estado garante de los poderosos? ¿Esa es la opción?

Nosotros siempre defenderemos toda vida humana, en toda circunstancia y en cualquier etapa. Se trata de una convicción que brota de una certeza científica: desde la concepción hay un nuevo ser, una persona sujeto de derecho según pactos internacionales con jerarquía constitucional.

Cualquier otro camino es un fracaso social y humano. Debemos crecer en acompañar situaciones complejas y dolorosas pero nunca promoviendo elegir entre dos vidas sino protegiéndolas.