Producto de la abrupta caída en la actividad económica y de la asistencia estatal a las familias y empresas afectadas por la pandemia de coronavirus, el déficit fiscal primario de abril alcanzó los $ 228.821 millones, de acuerdo con lo informado ayer por el Ministerio de Economía.
El gasto del Estado prácticamente se duplicó en comparación con abril de 2019 y totalizó $ 545.070 millones; el gasto corriente, que representa el 95% del total, mostró un crecimiento del 100%, muy por encima de una inflación del 45,5% para el mismo período, según datos del Indec.
Por el lado de los ingresos, se observó una suba de apenas el 14%.
El rojo fiscal de abril se compara con un superávit de $ 500 millones del mismo mes de 2019.
A su vez, cuando se suma el pago de $ 37.227 millones en concepto de intereses de la deuda pública, el déficit financiero trepó hasta los $ 266.049 millones.
Abril fue el primer mes en el que la cuarentena impactó de lleno en las cuentas fiscales, con el parate en la actividad derivado del aislamiento social y obligatorio: mientras que los ingresos fiscales crecieron sólo un 14% (en comparación con abril del año pasado), por debajo de la inflación del período, el gasto primario lo hizo a un ritmo de 96,8%, se detalló desde la cartera a cargo de Martín Guzmán.
El gasto primario totalizó $ 525.070 millones, una suba de 96,8% frente a abril de 2019. “A diferencia de los ingresos, donde la mayor parte de la caída resultó inducida, este impulso es el reflejo del paquete de medidas que el gobierno nacional adoptó frente a la emergencia económica y sanitaria con el fin de cuidar el ingreso de las familias, proteger la producción y el empleo, garantizar el abastecimiento y asistir financieramente a las provincias”, se explicó en el comunicado oficial.
De hecho, según contabilizaron, estas medidas significaron erogaciones por más de $ 132.000 millones en abril. “Las transferencias corrientes y las prestaciones a la seguridad social explican la totalidad del incremento absoluto del gasto primario”, agregaron.
Entre las transferencias corrientes, que treparon un 227% en comparación con abril del año pasado, se destacan las destinadas al sector privado, como el pago de gran parte del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), el del bono de $ 3.000 de haberes mínimos correspondientes a marzo, la continuidad del congelamiento tarifario, la entrega de tarjetas alimentarias en el marco del programa Alimentar ($ 16.300 millones) y el refuerzo asignativo en materia de Apoyo al Empleo de casi $ 4.000 millones, se enumeró en Economía.
También crecieron 220% las transferencias destinadas al sector público. “Esto se debe a que las transferencias a las provincias experimentaron un incremento de 906% interanual”, se resaltó. En ese sentido, durante abril, las administraciones provinciales recibieron adelantos transitorios del tesoro por $ 23.346 millones, $ 12.142 millones en virtud de los convenios de asistencia vigentes, a lo que se sumó un incremento de alrededor de $ 8.300 millones de las transferencias provenientes de las instituciones de la seguridad social a fin de cubrir necesidades extraordinarias de las cajas previsionales.
También las prestaciones a la seguridad social se incrementaron 50,5% interanual, como consecuencia del impacto de lo dispuesto por el decreto 163 que en febrero dio un aumento para el segundo trimestre a los jubilados compuesto por una suma fija de $ 1.500 más un 2,3%.
En abril los gastos de capital crecieron 45,4%. “Este impulso está explicado mayormente por la asistencia financiera a Aysa para realizar obras de infraestructura esenciales y transferencias para la construcción de hospitales modulares por casi $ 2.000 millones en el marco de la emergencia sanitaria”, se comunicó.
Desde los ingresos, los recursos fiscales totalizaron $ 316.248 millones durante abril, lo cual representa un aumento de 14% respecto de igual período de 2019. Mientras que los tributarios crecieron a un 22,5% y las rentas de la propiedad cayeron un 51,1%.

