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La Justicia intervino de oficio tras las denuncias por desatención de abuelos

Desde la Unidad Judicial de Laboulaye se inició una investigación para determinar el estado de los ancianos de la residencia municipal "Santa Inés". Ayer familiares fueron convocados a prestar testimonio y sumar pruebas

La Unidad Judicial de Laboulaye dispuso iniciar ayer actuaciones de oficio e intervenir ante las denuncias públicas por “desatención y negligencia” que hicieron familiares de abuelos de la residencia municipal “Santa Inés”, de Serrano.

Tras tomar estado público los dichos de los nietos de dos abuelas que terminaron internadas con signos de desnutrición, deshidratación y escaras en su piel, la Justicia labró actuaciones de oficio. Ayer fueron contactados los vecinos denunciantes a los fines de que informen la situación y sumen los elementos de prueba que tengan en su poder.

Los testimonios de Joel Ollo y Celeste Quiñonez, en los que expusieron el estado en que encontraron a sus abuelas tras haber sido trasladadas desde la residencia al Hospital, fueron determinantes para el inicio de las actuaciones judiciales.

José Tolosa, prosecretario de la Fiscalía de Instrucción, confirmó a Puntal que se inició una investigación y entre las medidas probatorias dispuestas se citó a personas para que presten su testimonio “en procura de establecer qué fue lo que pasó y qué es lo que está ocurriendo”. Al tiempo que el funcionario aclaró que rige el secreto de sumario.

Los hechos se remiten a lo ocurrido tras la internación de dos de las residentes del geriátrico municipal, quienes habrían llegado al Hospital con signos de desnutrición y deshidratación. En el caso relatado por Quiñonez, su abuela estuvo con riesgo de muerte, puesto que además tenía una infección.

Según los familiares, en la residencia hubo “negligencia” por parte de la encargada del lugar y también desatención a los ancianos.

“Había 3 personas para asistir a los 18 abuelos. Este personal estuvo con ellos más de 10 días sin salir”, señalaron los denunciantes. A su vez, resaltaron que sus cuestionamientos no eran hacia las trabajadoras, sino en contra del accionar de las autoridades responsables de la residencia.

Por su parte, desde el gobierno municipal, el intendente Enrique Busso y la secretaria Gisela Cano desestimaron que existiera tal desatención y días atrás, en conferencia, expusieron que se actuó tal lo dispuesto por protocolos que rigen por la emergencia sanitaria.

Sobre los reclamos

Ayer, y tras los dichos de los familiares en Puntal, cuando Cano fue consultada dijo que los denunciantes “van cambiando” los cuestionamientos: “Primero, porque las querían reingresar (a las abuelas) y nosotros no queríamos; después, porque los abuelos estaban lastimados y desnutridos, luego que reclaman por la seguridad de todos los abuelos. No se sabe en sí cuál es el reclamo, porque lo van cambiando”. Además, agregó que durante toda la semana pasada estuvo en contacto con los familiares ofreciéndoles ayuda para la asistencia de las abuelas, que por el momento permanecen con sus familias.

La secretaria municipal insistió en que, aunque hay reducción de personal en la residencia por la emergencia sanitaria, no se resintió la atención de los ancianos. “Hay 16 abuelos, trabajan 4 días cuatro cuidadoras y descansan 8 días. A su vez, detalló que “la cocina se tercerizó y la lavandería también” para reducir la labor del personal.

En esta línea, Cano respondió a las familias reclamantes y señaló que se les brindó todo el apoyo y que actualmente se les acercan las viandas alimentarias para los abuelos.

Respecto de la intervención de la Justicia, Cano mencionó que se comunicó con la Unidad Judicial y se puso a disposición para brindar toda la información que ésta requiera.

En tanto, y consultado también por este medio, el doctor Sebastián Carranza, del Hospital de Serrano, respecto del estado de los abuelos y sobre si se hacen controles periódicos en la residencia, indicó: “Se trabaja según lo que dice el protocolo vigente por esta emergencia”.

El doctor admitió que llegaron deshidratadas, no así desnutridas, y sostuvo que estos cuadros suelen desarrollarse en pocas horas en personas de edad avanzada. En cuanto a las lastimaduras (escaras), manifestó que son recurrentes en ancianos con escasa movilidad, pero que son tratadas permanentemente. “Las escaras son muy difíciles de tratar”, remarcó.

Carranza dijo que, debido a la emergencia sanitaria por Covid-19, los controles a los internos de la residencia se espaciaron en los últimos tiempos para evitar cualquier posible contagio. “No obstante, es permanente el contacto por teléfono ante cualquier caso, sea desde un resfrío hasta una conjuntivitis. No hay desatención como se dijo”, declaró.