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La sospecha de que su nieto fue abusado la tiene en vilo

En febrero denunció que el niño de 9 años podría sufrir abuso intrafamiliar y acompañó fotos de lesiones en la zona genital. Dijo que, en lugar de examinar al niño, la Justicia le impidió el contacto con su nieto

“En lugar de investigar, están tapando todo con tierra”. Es la una de la tarde del domingo y la angustia de la enfermera jubilada de 60 años no tiene fin. Hace un puñado de horas le dejaron en su casa una notificación judicial: hasta nueva orden, le impiden acercarse al domicilio de su nieto de 9 años, en barrio Alberdi.

Eso es todo lo que consiguió desde que el 26 de febrero de este año decidiera dejar sentado en la Policía la sospecha que la carcomía desde hacía unos días, cuando advirtió las lesiones genitales que presentaba su nieto.

“Como abuela, me preocupé por la situación de mi nieto, no me quedé de brazos cruzados, pero la Justicia se dio vuelta y me castiga a mí”, confió. Antes de avanzar con el relato, pidió que la difusión de este caso se hiciera sin nombres propios. “No quiero afectar a mi nieto, todo lo contrario, quiero que se investigue a fondo porque temo que haya sufrido una violación”, aclaró.

La sospecha de la mujer se centra contra el padrastro y se inició este verano cuando el niño pasó varias semanas en la casa de su abuela, en el macrocentro de Río Cuarto. “Cuando la madre lo deja me dice que tiene unas paspaduras en la cola y que no me haga problemas. Pero lo que yo vi no eran paspaduras, le tomé fotos, consulté a dos médicos y coincidieron en que podría tratarse de un abuso”.

La angustia de la abuela se acrecentó cuando se acercaba la fecha en la que su nieto regresaría a su hogar. “Estaba molesto, no quería saber nada con volver a su casa”, apuntó.

Desde que hizo la denuncia, viene reclamando que un perito forense examine a su nieto, pero -dos meses y medio después- no ha logrado respuestas.

“He ido en innumerables ocasiones a Senaf para pedir que hicieran el informe y lo llevaran a Tribunales. La última vez lo pedí de malos modos y les dije que no me quedaría de brazos cruzas, así logré que ese mismo día enviaran el informe, pero no sé qué hicieron ni qué dijeron porque no me dieron ninguna noticia”, se preocupó la mujer.

Agregó que con su hija todos los puentes quedaron cortados, a partir de esta denuncia. “Ella defiende a su pareja, pero pasa muchas horas afuera y mi nieto se queda mucho tiempo con ese hombre”, dijo la mujer.

Su abogado, Pablo Romero, dijo que lo que más indignación provoca es la inacción. “En la Unidad Judicial de Alberdi le tomaron la denuncia y le recibieron las fotos, pero nada más. O sea que, desde entonces, esta abuela no pudo lograr que revisen a su nieto”.

La causa quedó bajo la órbita de la Fiscalía de Cuarto Turno, de Daniel Miralles. La intención del letrado es constituirse como querellante para exigir de manera formal un examen forense. 

“Esta situación tan angustiante podría resolverse de manera muy sencilla: se le hace la pericia y si el nene sufrió acceso carnal automáticamente se le hacen pericias psicológicas en cámara Gessell”, resumió.

“Si, por el contrario, no hay vestigio de acceso carnal, perfecto, se trató todo de una alarma, un susto, quizás un problema de comportamiento, de conducta del nene, pero nos sacamos de encima el peso de pensar que estamos frente a un episodio de violencia sexual”, comentó Romero a PUNTAL.

Lo que el abogado consideró inaceptable es que haya transcurrido tanto tiempo sin que se haya ordenado una pericia. “Esta abuela lleva meses peregrinando en la Policía y en la Justicia, y la tienen a las vueltas: imaginemos por un minuto que si esta sospecha es verdad, el nene hoy está viviendo un infierno todos los días”.