En la antesala de la casona del Obispado de Río Cuarto, en Buenos Aires al 200, una de las paredes está cubierta por los retratos, a escala natural, de cada uno de los hombres que encabezaron la Diócesis de Río Cuarto. El último en ser inmortalizado por el pintor fue Eduardo Eliseo Martín, hoy arzobispo de Rosario.
El 9 de abril de 2013, el cuadro de Martín no ocupaba la galería de exobispos. Aún estaba en funciones. Ese día, Mauricio Ruybal acudió a la audiencia que le había concedido el obispo. Apenas traspuso la puerta, descubrió que en lugar de una reunión privada como la que pensaba que tendrían, Martín lo esperaba junto otros sacerdotes, un escribiente listo para tomar nota de cada una de sus palabras y el vicario judicial de la Diócesis de Córdoba, Dante Simón, el equivalente a lo que en la Justicia es un fiscal.
El encuentro resultó tenso y extenuante para todos. Ruybal se sentía incómodo con la situación. “Esperaba que el obispo me contuviera y me escuchara, y lo que tenía enfrente era un verdadero tribunal”, evocó.
Fue el vicario judicial quien condujo las riendas de aquella audiencia durante las más de tres horas que duró.
El episodio dejó una huella en la memoria de Simón porque, a pesar del paso de los años, el apellido Ruybal le resultó familiar apenas Puntal se lo mencionó. “Ah, sí”, dijo cortante, en el inicio de la charla telefónica.
-Tenemos entendido que se ha confeccionado un acta de ese día.
-Sí.
-¿Qué decidió el Obispado?
-Le cuento. Siempre que el obispo tiene noticia de que se ha cometido algún delito, lo primero que tiene que hacer es investigar para ver si realmente pudo o no haber sucedido este hecho que se denuncia. Para que sea más fácil de entender, es lo que hace la fiscalía en el Estado, ¿no es cierto?. El fiscal investiga y de acuerdo al mérito que tenga la denuncia pasa o no al proceso judicial. Acá se hizo exactamente lo mismo.
-¿Qué es lo que se hizo?
-Se lo interrogó a él, se interrogó a otras personas. Él presentó la denuncia. Pero se hacía difícil relacionarse con él porque es una persona sumamente nerviosa. Se le hizo un interrogatorio largo, se labró un acta, se le leyó esa acta... ¡y todo lo que había dicho, luego no lo quiso firmar!
- Ruybal sostiene que no firmó porque no estaba con un abogado, ni esperaba estar frente a una comitiva.
-Pero no estábamos en una instancia judicial. Él declaró, se le tomó nota. No cuestionó lo escrito, pero tampoco lo firmó. De todos modos, esta causa también fue archivada en la Justicia penal del pueblo de donde era él (Corral de Bustos). Tanto en un fuero como en otro se hicieron pericias y no se llegó a demostrar la verosimilitud del hecho. ¿Qué quiero decir con que sea verosímil?: que pudo suceder. Entonces, ante la inconsistencia de la denuncia y que él ni siquiera quiso firmar lo que había dicho, la causa se archiva hasta que aparezcan nuevas pruebas.
Simón aseguró que Ruybal fue informado de esa situación y como no llevó nuevas pruebas, la causa no se modificó. Pero aclaró: “Si hay alguna novedad, se reabrirá de nuevo”.
- En la Justicia la causa no avanzó, pero sigue abierta y Ruibal busca ser querellante.
-De todos modos, esto es algo viejo porque son varios años que han pasado. Lo que hizo el obispo (Eduardo Eliseo Martín) es lo que manda el derecho, inmediatamente ordenó una investigación y esa investigación no dio eso...
-Ruybal sostiene que pidió una audiencia personal con el obispo y se topó por sorpresa con un tribunal eclesiástico que, entre otros sacerdotes, estaba integrado por usted.
-No, no es una instancia judicial. Es una instancia administrativa en la que se escucha a la persona bajo juramento de decir la verdad. Él jura y después no quiere firmar lo que dice, entonces no hay consistencia en la denuncia, ¿me explico? Yo puedo decirte que vos sos un delincuente y luego no lo firmo, ¿dónde va a valer eso?
-¿Con qué motivo alguien se expondría a hacer una falsa denuncia?
-No, no, no, no... Este hecho pudo haber sucedido... Por ejemplo, yo denuncio que fulano de tal me ha robado tal día y resulta que yo traigo un pasaje que demuestra que ese día estaba en Estados Unidos, entonces no es verosímil, ¿verdad? La causa está archivada porque lo que se ha presentado hasta este momento no tiene consistencia como para que prospere un proceso. ¿Quiere decir que finalmente no irá a un proceso? No, quiere decir que esto puede variar si hay algún elemento más contundente. No nos olvidemos del principio del derecho romano: todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, si no sería terrible la vida.
-Retomando la falta de verosimilitud que usted mencionó, Ruybal vivía en la misma casa con el sacerdote, contigua a una parroquia, las fechas son coincidentes...
-¡Pero si no quiso firmar lo que dijo! Además, se hicieron pericias y esas pericias no le salieron favorables.
-¿A qué pericias se refiere?
-Y... yo me puedo ayudar con un perito. Puedo hacer inspecciones, puedo pedir un psicólogo...
-El sacerdote denunciado hoy cumple funciones en el Obispado de Río Cuarto. Es claro que, como dice usted, no se tomó ninguna medida sancionatoria.
-Le repito, el denunciante no se hizo cargo de lo que decía. Eso es grave. Si yo no me hago cargo de lo que digo, no puede prosperar la denuncia, ¿me explico? Eso es de sentido común.
-El denunciante también expuso que en la parroquia de Corral de Bustos desfilaban hombres que tenían relaciones con el cura de la parroquia San Roque. Si eso fuese cierto, ¿configura un delito?
-Todo delito tiene una sanción proporcional a la gravedad. Aunque sean mayores de edad es un delito, y si son menores el delito es aún más grave y se interviene de oficio. Hay que ver si fue consentido o no fue consentido. A los delitos hay que tipificarlos.
Alejandro Fara
Redacción Puntal
El encuentro resultó tenso y extenuante para todos. Ruybal se sentía incómodo con la situación. “Esperaba que el obispo me contuviera y me escuchara, y lo que tenía enfrente era un verdadero tribunal”, evocó.
Fue el vicario judicial quien condujo las riendas de aquella audiencia durante las más de tres horas que duró.
El episodio dejó una huella en la memoria de Simón porque, a pesar del paso de los años, el apellido Ruybal le resultó familiar apenas Puntal se lo mencionó. “Ah, sí”, dijo cortante, en el inicio de la charla telefónica.
-Tenemos entendido que se ha confeccionado un acta de ese día.
-Sí.
-¿Qué decidió el Obispado?
-Le cuento. Siempre que el obispo tiene noticia de que se ha cometido algún delito, lo primero que tiene que hacer es investigar para ver si realmente pudo o no haber sucedido este hecho que se denuncia. Para que sea más fácil de entender, es lo que hace la fiscalía en el Estado, ¿no es cierto?. El fiscal investiga y de acuerdo al mérito que tenga la denuncia pasa o no al proceso judicial. Acá se hizo exactamente lo mismo.
-¿Qué es lo que se hizo?
-Se lo interrogó a él, se interrogó a otras personas. Él presentó la denuncia. Pero se hacía difícil relacionarse con él porque es una persona sumamente nerviosa. Se le hizo un interrogatorio largo, se labró un acta, se le leyó esa acta... ¡y todo lo que había dicho, luego no lo quiso firmar!
- Ruybal sostiene que no firmó porque no estaba con un abogado, ni esperaba estar frente a una comitiva.
-Pero no estábamos en una instancia judicial. Él declaró, se le tomó nota. No cuestionó lo escrito, pero tampoco lo firmó. De todos modos, esta causa también fue archivada en la Justicia penal del pueblo de donde era él (Corral de Bustos). Tanto en un fuero como en otro se hicieron pericias y no se llegó a demostrar la verosimilitud del hecho. ¿Qué quiero decir con que sea verosímil?: que pudo suceder. Entonces, ante la inconsistencia de la denuncia y que él ni siquiera quiso firmar lo que había dicho, la causa se archiva hasta que aparezcan nuevas pruebas.
Simón aseguró que Ruybal fue informado de esa situación y como no llevó nuevas pruebas, la causa no se modificó. Pero aclaró: “Si hay alguna novedad, se reabrirá de nuevo”.
- En la Justicia la causa no avanzó, pero sigue abierta y Ruibal busca ser querellante.
-De todos modos, esto es algo viejo porque son varios años que han pasado. Lo que hizo el obispo (Eduardo Eliseo Martín) es lo que manda el derecho, inmediatamente ordenó una investigación y esa investigación no dio eso...
-Ruybal sostiene que pidió una audiencia personal con el obispo y se topó por sorpresa con un tribunal eclesiástico que, entre otros sacerdotes, estaba integrado por usted.
-No, no es una instancia judicial. Es una instancia administrativa en la que se escucha a la persona bajo juramento de decir la verdad. Él jura y después no quiere firmar lo que dice, entonces no hay consistencia en la denuncia, ¿me explico? Yo puedo decirte que vos sos un delincuente y luego no lo firmo, ¿dónde va a valer eso?
-¿Con qué motivo alguien se expondría a hacer una falsa denuncia?
-No, no, no, no... Este hecho pudo haber sucedido... Por ejemplo, yo denuncio que fulano de tal me ha robado tal día y resulta que yo traigo un pasaje que demuestra que ese día estaba en Estados Unidos, entonces no es verosímil, ¿verdad? La causa está archivada porque lo que se ha presentado hasta este momento no tiene consistencia como para que prospere un proceso. ¿Quiere decir que finalmente no irá a un proceso? No, quiere decir que esto puede variar si hay algún elemento más contundente. No nos olvidemos del principio del derecho romano: todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, si no sería terrible la vida.
-Retomando la falta de verosimilitud que usted mencionó, Ruybal vivía en la misma casa con el sacerdote, contigua a una parroquia, las fechas son coincidentes...
-¡Pero si no quiso firmar lo que dijo! Además, se hicieron pericias y esas pericias no le salieron favorables.
-¿A qué pericias se refiere?
-Y... yo me puedo ayudar con un perito. Puedo hacer inspecciones, puedo pedir un psicólogo...
-El sacerdote denunciado hoy cumple funciones en el Obispado de Río Cuarto. Es claro que, como dice usted, no se tomó ninguna medida sancionatoria.
-Le repito, el denunciante no se hizo cargo de lo que decía. Eso es grave. Si yo no me hago cargo de lo que digo, no puede prosperar la denuncia, ¿me explico? Eso es de sentido común.
-El denunciante también expuso que en la parroquia de Corral de Bustos desfilaban hombres que tenían relaciones con el cura de la parroquia San Roque. Si eso fuese cierto, ¿configura un delito?
-Todo delito tiene una sanción proporcional a la gravedad. Aunque sean mayores de edad es un delito, y si son menores el delito es aún más grave y se interviene de oficio. Hay que ver si fue consentido o no fue consentido. A los delitos hay que tipificarlos.
Alejandro Fara
Redacción Puntal

