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Una escalofriante trama de abusos detrás del femicidio en el Andino

Soledad Ordóñez, una de las hermanas de Mónica, denunció que tres integrantes de la familia fueron víctimas de delitos sexuales por parte de quien hoy espera ser querellante. El fiscal deberá definir a quién le asigna ese rol

Desde hace tres días, Soledad Ordóñez (38) lleva consigo un botón antipánico. Después del femicidio de su hermana Mónica, en la piecita donde funcionaba la báscula, en el predio del Andino, tomó coraje para contar en la Justicia lo que calló por años: que tanto ella como sus cuatro hermanas habían sido víctimas de abuso sexual y de todo tipo de maltrato, desde hace largos años.

Además de entregarle a Soledad el aparato para alertar a la Policía, la Justicia fijó una perimetral en contra del padre biológico de Mónica, Teobaldo Ordóñez.

Así, el hombre de avanzada edad que fuera entrevistado por Puntal AM, poco después del femicidio de su hija, pasó de reclamar justicia por el crimen a quedar en el foco de los investigadores por reiterados hechos de violencia de género.

Es tal la tensión y los recelos en la familia de Mónica Ordóñez que el fiscal que quedó a cargo de desentrañar el crimen, Fernando Moine, aún no determinó quién será el querellante en esta causa, es decir, quién será el familiar de Mónica que colaborará con la investigación y podrá acceder al expediente.

Hoy ese rol se lo disputan Teobaldo Ordóñez y su hija adoptiva, Soledad, y, como existen intereses contrapuestos, no pueden ser los dos de manera conjunta.

Quien explicó a Puntal el entramado judicial y el escalofriante pasado de las hermanas Ordóñez fue la abogada Cecilia Lalli.

La letrada confió que es tanto el temor que el padrastro le inspira a Soledad, que teme mostrar su imagen o hablar públicamente. Por ese le pidió a su abogada que actuara como su vocera y contara la verdad sobre quién era su hermana y lo que sufrieron como familia.

“Porque se dijeron muchas cosas que no eran verdad: se dijo que Mónica ejercía la prostitución y no era así, se dijo que era violenta y tampoco era cierto”, dijo Lalli.

Para aclarar la cuestión, hay que recordar que Teobaldo Ordóñez es el padre biológico de Mónica y de dos hermanas menores de 20 años, y a la vez les dio su apellido a Soledad y a una melliza de ella, que optó por radicarse en otra provincia para huir de los abusos, según confió Lalli.

Agregó que fueron las mellizas y Mónica las que sufrieron los peores abusos de parte de Teobaldo Ordóñez. “Sufrieron desde abuso sexual y abuso psicológico hasta esclavitud laboral: tanto él como la madre de las chicas las obligaban a trabajar desde los 12 años y les imponían la obligación de entregarles todo el dinero que obtenían para mantener la casa”, relató Lalli.

Dijo que la madre de las 5 mujeres estaba al tanto de las situaciones aberrantes que sucedían, pero las negaba. “Nos decía que no era cierto y nos daba un paquete de caramelos para que no molestemos”, le confesó Soledad Ordónez a la abogada.

“Cuando Soledad cumplió 24 años obtuvo la custodia de sus dos hermanas menores, que hoy tienen 20 y 17 años. Lo hizo para que no sufrieran lo mismo que sufrieron las más grandes. Mónica las acompañó en ese proceso y, según dijeron los médicos, ese shock emocional le despertó el cuadro de esquizofrenia”.

-¿Nunca antes habían denunciado los abusos?

-Ellas venían sufriendo los abusos desde los 4 años, y nunca antes fueron denunciados porque tenían mucho miedo. Este señor las amenazaba con hacerles daño a sus abuelos; es al día de hoy que le tienen terror. Fue la muerte de Mónica lo que la animó a denunciarlo y a pedir una perimetral -aseguró Lalli.

-¿Saben si está siendo investigado?

-Obviamente que se lo va a investigar, en un expediente paralelo por violencia. Va a ser en la misma fiscalía del doctor Moine, porque es la que está de turno.

La abogada contó que 8 años atrás, Soledad visitó a Mónica en la pensión donde vivía y la vio mal. Cuando le preguntó qué le pasaba, Mónica le dijo que acababa de pasar su padre por ahí. “Vino el papá, me dio unos besos en el cuello y me quiso besar la boca”, le habría dicho.

“Soledad le dijo que eso no podía suceder y que tenía que denunciarlo, pero no quería alejarse de él. Ella quería estar bien con todos, tal vez esa reacción tuviera que ver con su patología”, comentó Lalli a este diario.

Dijo que desde ese momento, el vínculo entre Mónica y sus hermanas se fue haciendo más distante y con su padre sólo mantenía visitas periódicas porque era él quien le proveía los medicamentos, por estar a cargo de la curatela. “El último tiempo con vida de ella se puso de manifiesto el gran abandono por parte de sus padres, quienes estaban a cargo de su medicación. Eso la hizo vulnerable y la expuso a este terrible final”, aseguró la letrada.

Lalli dijo desconocer los pormenores de la causa judicial porque aún no fue aceptada como querellante. Remarcó que ignora las identidades de los dos hombres detenidos y si existía algún vínculo sentimental con uno de ellos.

“Desconozco todo lo que tenga que ver con la pareja, sus allegados nos dicen que se llevaban muy bien, pero no lo podemos afirmar”, dijo.

-¿Cree que el rumbo de la investigación es el acertado?

-Mi clienta busca la verdad y la justicia, sin importar quién haya sido. Si los que están detenidos son los que cometieron este hecho, que cumplan y paguen por eso. Pero no queremos que se deje de investigar ninguna línea. Que se investigue a todo el mundo y averigüen entre todas las personas que vieron a Mónica en sus últimos días.