En el cierre de las actividades de la Semana de la Esperanza, organizada por la Fundación Santiago Yuni, disertó la científica Claudia Angeli, quien presentó los avances en los últimos años de su equipo de la Universidad de Louisville (Estados Unidos) sobre tratamientos para lesionados medulares que por sus buenos resultados han despertado muchas expectativas en todo el mundo.
En el último día de las charlas enfocadas a los avances científicos y tecnológicos sobre tratamientos para los lesionados, Angeli hizo un resumen de los últimos 8 años de su trabajo, desde que comenzaron con la estimulación epidural. “En la última visita a Río Cuarto, hace 3 años, dimos a conocer los resultados en el retorno de movimientos voluntarios y la posibilidad de pararse, pero ahora informamos sobre el marco completo de la investigación que estamos terminando”, indicó en diálogo con PUNTAL.
Su investigación consiste en la colocación de una combinación de 16 electrodos, con forma de paleta, sobre la médula espinal a nivel lumbar. La misma está conectada como un marcapasos que ayuda a estimular la médula de manera constante para que se encuentre atenta a todas las señales sensoriales del cuerpo.
“Implantamos a la última persona del grupo de trabajo hace 2 semanas, con quien concluiremos los estudios”, sostuvo la especialista, y agregó: “Cuando empezamos implantamos a 4 personas, y en la segunda fase se implantaron a otras 4 con lesiones parecidas. Para tres de estos individuos fue sencillo encontrar a alguien con características similares, pero para la cuarta nos llevó un poco más de tiempo e implantamos a una mujer, la primera que ha formado parte de estos trabajos”.
Explicó que ahora deben esperar los resultados de esta paciente, y precisó: “Los primeros tres tuvieron resultados similares a los primeros cuatro, incluso con mejoras a partir de un cambio en el protocolo de cómo se los entrenaba. Se hizo una modificación en los entrenamientos posteriores al implante y también en los previos para poder comparar cómo era la respuesta de los pacientes”.
- ¿En qué consistieron estos cambios?
- Fue algo simple. Al primer grupo de 4 personas los entrenamos para pararse durante 80 sesiones (1 hora parados) y, después de una serie de estudios, continuamos con 80 sesiones de marcha (1 hora caminando). En este segundo grupo se intercalaron las actividades, un día se paran y otro marchan.
Angeli comentó que el objetivo de los entrenamientos también ha cambiado y lo que antes era una hora en la que se debían mantener parados, con descansos, ahora se establece cuál es el objetivo para cada paciente antes de la sesión. Y ejemplificó: “Les decimos que deben usar las rodillas de manera independiente, pararse sin ayuda, y mantener una hora de ese objetivo”.
- En el caso de la mujer, ¿se modifica el entrenamiento y el protocolo?
- No, no tendrá un tratamiento diferente. Uno de los cuestionamientos a la investigación estaba vinculado a que no se había realizado con mujeres, no se había elegido a hombres por algo especial, sino que en Estados Unidos el 80% de los lesionados medulares son hombres y justo coincidían los hombres con las características que buscábamos.
- Las mejoras que se dieron en los estudios, ¿están vinculadas con mejoras en tecnologías?
- No se ha dado por cambios en tecnología, porque es la misma que venimos usando con todos los implantados, pero se ha dado un avance en conocimientos que fue clave para este desarrollo. En tanto, mientras más intensivo sea el entrenamiento, más rápido se verán las mejoras.
- ¿Cómo ha sido la respuesta de los pacientes en estos nuevos grupos?
- Depende de la característica de cada uno, hay pacientes que ponen esfuerzo en cada segundo y otros no tanto, depende de animarse, de soltarse cuando están parados, es el desafío del sistema nervioso.
La especialista comentó que, luego de concluido el tratamiento, se realiza un control cada 6 meses. “Y vemos que la rutina en su casa no es de la misma intensidad que nosotros podemos llegar a darles, pero vemos que se recuperan”, detalló.
- ¿Cómo es el día a día de los pacientes que ya terminaron su tratamiento?
- Los primeros 4 siguen en sillas de ruedas, tienen un aparato con el que se pueden parar. Quizás no con la misma frecuencia que con nosotros, pero mantienen el beneficio de poder utilizar la estimulación diaria.
Un trabajo articulado
En el marco de las jornadas organizadas por la Fundación Santiago Yuni, Angeli consideró clave el trabajo articulado entre los especialistas que se ocupan de la temática. “Sabemos que lo que estamos haciendo no es la solución total, es una pieza de un gran rompecabezas, pero al definir una investigación no se puede comenzar con todos los trabajos juntos porque después no se sabe qué dio resultado”, dijo y agregó: “Creemos que se debe mantener el contacto con quienes estudian a las células madre, u otras iniciativas que nos ayuden a subir a un próximo nivel”.
- ¿Cómo continuarán los trabajos?
- Tenemos otro estudio vinculado a la estimulación para mejorar la regulación de la presión sanguínea, enfocado en aspectos cardiovasculares. Esto ha lanzado la aprobación de la FDA para hacer 36 estudios más. Después, para la marcha y el parado comenzaremos a trabajar con lesionados incompletos para ver si podemos ayudar a mejorar su situación.
Otras charlas de referentes nacionales
En la jornada de ayer también disertaron: Diego Uberti, con la presentación de la Asociación Argentina de Lesión de Médula Espinal; y Oscar Gershanik, que se refirió a: “Dónde estamos y hacia dónde vamos en enfermedad de Parkinson”.
Su investigación consiste en la colocación de una combinación de 16 electrodos, con forma de paleta, sobre la médula espinal a nivel lumbar. La misma está conectada como un marcapasos que ayuda a estimular la médula de manera constante para que se encuentre atenta a todas las señales sensoriales del cuerpo.
“Implantamos a la última persona del grupo de trabajo hace 2 semanas, con quien concluiremos los estudios”, sostuvo la especialista, y agregó: “Cuando empezamos implantamos a 4 personas, y en la segunda fase se implantaron a otras 4 con lesiones parecidas. Para tres de estos individuos fue sencillo encontrar a alguien con características similares, pero para la cuarta nos llevó un poco más de tiempo e implantamos a una mujer, la primera que ha formado parte de estos trabajos”.
Explicó que ahora deben esperar los resultados de esta paciente, y precisó: “Los primeros tres tuvieron resultados similares a los primeros cuatro, incluso con mejoras a partir de un cambio en el protocolo de cómo se los entrenaba. Se hizo una modificación en los entrenamientos posteriores al implante y también en los previos para poder comparar cómo era la respuesta de los pacientes”.
- ¿En qué consistieron estos cambios?
- Fue algo simple. Al primer grupo de 4 personas los entrenamos para pararse durante 80 sesiones (1 hora parados) y, después de una serie de estudios, continuamos con 80 sesiones de marcha (1 hora caminando). En este segundo grupo se intercalaron las actividades, un día se paran y otro marchan.
Angeli comentó que el objetivo de los entrenamientos también ha cambiado y lo que antes era una hora en la que se debían mantener parados, con descansos, ahora se establece cuál es el objetivo para cada paciente antes de la sesión. Y ejemplificó: “Les decimos que deben usar las rodillas de manera independiente, pararse sin ayuda, y mantener una hora de ese objetivo”.
- En el caso de la mujer, ¿se modifica el entrenamiento y el protocolo?
- No, no tendrá un tratamiento diferente. Uno de los cuestionamientos a la investigación estaba vinculado a que no se había realizado con mujeres, no se había elegido a hombres por algo especial, sino que en Estados Unidos el 80% de los lesionados medulares son hombres y justo coincidían los hombres con las características que buscábamos.
- Las mejoras que se dieron en los estudios, ¿están vinculadas con mejoras en tecnologías?
- No se ha dado por cambios en tecnología, porque es la misma que venimos usando con todos los implantados, pero se ha dado un avance en conocimientos que fue clave para este desarrollo. En tanto, mientras más intensivo sea el entrenamiento, más rápido se verán las mejoras.
- ¿Cómo ha sido la respuesta de los pacientes en estos nuevos grupos?
- Depende de la característica de cada uno, hay pacientes que ponen esfuerzo en cada segundo y otros no tanto, depende de animarse, de soltarse cuando están parados, es el desafío del sistema nervioso.
La especialista comentó que, luego de concluido el tratamiento, se realiza un control cada 6 meses. “Y vemos que la rutina en su casa no es de la misma intensidad que nosotros podemos llegar a darles, pero vemos que se recuperan”, detalló.
- ¿Cómo es el día a día de los pacientes que ya terminaron su tratamiento?
- Los primeros 4 siguen en sillas de ruedas, tienen un aparato con el que se pueden parar. Quizás no con la misma frecuencia que con nosotros, pero mantienen el beneficio de poder utilizar la estimulación diaria.
Un trabajo articulado
En el marco de las jornadas organizadas por la Fundación Santiago Yuni, Angeli consideró clave el trabajo articulado entre los especialistas que se ocupan de la temática. “Sabemos que lo que estamos haciendo no es la solución total, es una pieza de un gran rompecabezas, pero al definir una investigación no se puede comenzar con todos los trabajos juntos porque después no se sabe qué dio resultado”, dijo y agregó: “Creemos que se debe mantener el contacto con quienes estudian a las células madre, u otras iniciativas que nos ayuden a subir a un próximo nivel”.
- ¿Cómo continuarán los trabajos?
- Tenemos otro estudio vinculado a la estimulación para mejorar la regulación de la presión sanguínea, enfocado en aspectos cardiovasculares. Esto ha lanzado la aprobación de la FDA para hacer 36 estudios más. Después, para la marcha y el parado comenzaremos a trabajar con lesionados incompletos para ver si podemos ayudar a mejorar su situación.
Otras charlas de referentes nacionales
En la jornada de ayer también disertaron: Diego Uberti, con la presentación de la Asociación Argentina de Lesión de Médula Espinal; y Oscar Gershanik, que se refirió a: “Dónde estamos y hacia dónde vamos en enfermedad de Parkinson”.

