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¿Había inflación en Argentina antes de la pandemia?

El ministro Martín Guzmán dijo que el efecto del encierro alentó el consumo de alimentos y recalentó los precios. Sin embargo, no es lo único que sube, ni tampoco el proceso comenzó con el coronavirus. Esta semana desembarca en Córdoba

El ministro de Economía, Martín Guzmán, abandonó su oficina en los últimos días y se metió de lleno en la campaña electoral, dejando de lado su perfil más técnico y abrazando uno más político y menos conocido. Llegó a Tucumán y Mendoza en ese primer tramo, pero tiene una parada brava para esta semana: llegará el miércoles a Córdoba.

Se sabe que la provincia es un territorio hostil para el kircherismo y en particular para quien define la política económica, aunque eso no siempre es posible de asignar a Guzmán. De hecho, el ministro tuvo en reiteradas oportunidades encontronazos puertas adentro delGobierno, con el ala más dura, por la mirada de la economía.

La presencia del ministro Guzmán en las provincias tiene claramente un blanco particular: hablarles a los hombres de negocios del interior.

Guzmán no sólo subió su perfil político al viajar a distintas jurisdicciones, sino también desde su gestión. Todo el arco de economistas reconoce que en el primer tramo del año el ministro apretó con fuerza el gasto y logró resultados positivos en la búsqueda del equilibrio de las cuentas, una materia pendiente desde hace años en la Argentina y que se reconoce como un talón de Aquiles para combatir con efectividad la inflación. El desequilibrio entre el gasto y los ingresos lleva al país a optar entre dos males para tapar el bache: emisión o deuda. Y de las dos hay ejemplos cercanos. Pero aquel apretón fiscal se relajó a medida que las urnas se acercaron en el horizonte.

El propio Guzmán, tal vez más en tono político que de la Ciencia Económica, atribuyó en su paso por la tierra del vino a que la pandemia era responsable del incremento de los precios. Y argumentó esa definición con que el encierro había provocado una sustancial baja en consumos de esparcimiento y una mayor en los alimentos que recalentó los precios.

Claro que la explicación del ministro deja algunos interrogantes abiertos: ¿había inflación antes de la pandemia en Argentina o es un fenómeno que se encapsula en este período de crisis sanitaria?, ¿cómo impactó en las góndolas de los otros países la llegada del virus?

Justamente en el plano internacional, Guzmán apuntó que “en el mundo la inflación de alimentos está arriba del 30% interanual” y puntualizó que “con la pandemia cayó la demanda por servicios; la gente va menos al teatro, menos al cine y se consumen más alimentos”. Claramente las commodities vieron un alza importante durante el año pasado y eso impone un piso de alza en los alimentos. Pero sin dudas que la Argentina transita un proceso mucho más complejo y extenso de inflación que estira sus raíces hacia fines del mandato de Néstor Kirchner y comienzos de la doble gestión de Cristina. Primero fueron dos dígitos al año, luego pasó la barrera del 20% y en dos de los últimos tres años rondó el 50%: el 2019 con Macri y los últimos 12 meses de Alberto Fernández.

Pero no es ese el tema que Guzmán prefiere mencionar en su gira por las provincias, sino que su presencia tiene claramente un blanco particular: hablarles a los hombres de negocios del interior. Eso hizo en Tucumán, Mendoza y lo hará este miércoles en una cena con empresarios cordobeses. Hay para eso un vínculo directo: Roberto Urquía.

El titular de la Aceitera General Deheza se mostró ya durante la campaña electoral de 2019 junto a Alberto Fernández en una recorrida por la planta ubicada sobre la ruta 158. Y apareció hace dos semanas otra vez fotografiado en un despacho oficial cuando se reunió con el secretario de Energía, Darío Martínez, el senador Carlos Caserio (candidato a su reelección) y un grupo de industriales ligados a los biocombustibles. La intención era acercar las partes tras la sanción de la nueva ley del sector y confirmar la intención de corregir algunas cosas de la normativa (que a los empresarios les hacían ruido) durante su proceso de reglamentación. Allí estuvo sentado Urquía. Y volvió en estos días a ser retratado con Caserio, pero esta vez junto al Presidente, en el despacho de Casa Rosada. La presencia de Urquía se da luego de que el Gobierno avanzara en tomar el control de los ramales de trenes, entre los que estuvo el Nuevo CentralArgentino que AGD explotaba desde los 90 y que fue estratégico para su consolidación. Sin embargo, el empresario aceitero no hizo olas.

Del encuentro con Fernández y Caserio, este último contó que tuvo como finalidad seguir avanzando en el tema biocombustibles y en particular en el etanol de maíz. Sin embargo, hay fuentes que aseguran que la campaña no quedó de lado y “el puente Urquía” para que Guzmán pueda cenar con importantes empresarios este miércoles en un hotel de la capital provincial también habría sido objeto del encuentro.

“Hay dos nombres de empresarios cordobeses que salen inmediatamente a nivel nacional, uno es Urquía y el otro, Pagani (de Arcor)”, explicó un dirigente empresarial.

Es que, además, el mundo empresario ve con buenos ojos a Guzmán, en especial si se lo contrapone a otros funcionarios de la Nación. No es casualidad que el otro ministro que estuvo hace pocos días atrás sea Kulfas, el otro más valorado.

El kirchnerismo ve en ellos -con el respaldo de Urquía- la posibilidad de limar asperezas con el empresariado cordobés; una misión difícil. Guzmán va a escuchar planteos por la inflación, la brecha cambiaria, dificultades para la importación, retenciones y hasta el cepo a la carne. Allí el ministro deberá pulir su nuevo rol político en una noche de seducción.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal