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Achiras: los artistas que atrapan con sus obras pintadas en las paredes de su casa

En tiempos de aislamiento, Edgardo García Nieto y Liliana Fernández dan vuelo a su creatividad y convierten su hogar en una galería de arte. Con la técnica "trampa de ojo", realizaron murales que recrean escenas porteñas y paisajes serranos.

En Achiras Edgardo García Nieto y su esposa, Liliana Fernández, pasan la cuarentena dando vuelo a su creatividad y demostrando con sus obras su pasión por el arte.

En las paredes de su casa han recreado en grandes murales paisajes serranos y porteños con la perfección de cada detalle.

"Nos pasó, como a tantos, que quedamos atrapados en la cuarentena, de la que ya llevamos un par de meses. Como aún no podemos irnos a trabajar a otros lugares, aprovechamos los espacios que tenemos en casa y nos dedicamos a pintar”, comenzó diciendo Edgardo.

A pocos metros del puentecito de "Los Rosarinos", que hoy luce remozado con luminarias de época y a muy corta distancia, se encuentra el domicilio de estos artistas. Y cada rincón de ese hogar esconde una verdadera obra de arte.

Desde la vereda se pueden apreciar los trabajos que, en fresco y con técnica de "trampa de ojo", recrearon en las paredes. Una escena de los clásicos conventillos de Buenos Aires de los años 20 deslumbra por los detalles. Pero también la ventana al río, que recrea el paisaje serrano como una fotografía y confunde al observador, que cree estar en el balcón mirando al río.

"Utilizamos esta técnica de trampantojo (de 'trampa ante el ojo') para que las figuras adquieran mayor realismo", explica el artista.

Esta técnica pictórica intenta "engañar" a la vista jugando con el entorno arquitectónico (real o simulado), la perspectiva, el sombreado y otros efectos ópticos y de fingimiento, consiguiendo una "realidad intensificada".

Cualquier visitante desprevenido en la vereda de calle Cabrera puede apreciar desde el balcón del conventillo hasta la clásica pileta de lavar ropas que habitualmente era compartida por las varias familias que allí vivían e incluso una canilla proveedora de agua que fue recreada a la perfección.

Ventana al río

También los artistas pintaron en un fresco un paisaje de Achiras. La obra recrea un balcón y una ventana con las viejas cornisas derruidas y, de fondo, parte del río, cuyas aguas bañan las costas de la villa serrana en una imagen típica de primavera o verano.

"Estamos en otoño y, ya con el invierno encima, nos contentamos con mirar el río desde acá", dicen entre sonrisas, mientras posan como apoyados en el balcón que forma parte de la pintura.

Los largos días del aislamiento domiciliario no han sido un impedimento para estos artistas que tratan de generar espacios que son muy agradables a la vista y, muy en particular en ese sector, paso obligado de quienes provienen del balneario en verano o se detienen en el puentecito de "Los Rosarinos" para las clásicas fotografías.

El arte en cada rincón

Edgardo y Liliana eran de Buenos Aires pero hace unos pocos años eligieron Achiras para su residencia. Ambos son exquisitos pintores y brillantes escultores.

El arte es su sello y quedará para la perpetuidad en Achiras.

Son los autores de numerosas esculturas: el mural de ingreso con la imagen del escritor y poeta Miguel Ángel Gutiérrez, el jinete a caballo frente a la rotonda de las rutas E86 y 30, la firma de una compra de caballos que realizó el general San Martín en alguno de los 9 viajes que realizó a la Posta de Nogales, el monumento a José Gabriel Brochero frente a la iglesia. Así también, de sus manos creativas surgió el homenaje al cantante León Gieco sentado en una verja cuando hace varios años atrás creó uno de sus grandes éxitos musicales en la villa serrana y el Monumento al Bombero Voluntario sobre avenida del Libertador es otra de sus obras.

“Achiras es muy rica en paisajes y su entorno, para cualquiera que ama el arte, es una fuente inagotable de inspiración", expresan.