La creciente del sábado por la noche arrastró gran cantidad de sedimentos y gran parte de ese sector quedó cubierto de lodo, arena y cenizas de los últimos incendios.
"Ingresamos con una pala frontal. Arrastramos el agua de color negro por la compuerta y luego comenzamos a sacar todo el barro acumulado", explicaron.
Limpiaron la zona del quincho y toda la ribera del río. Además la presa subió desmesuradamente y el vertedero arrojaba miles de litros de agua con restos de las cenizas de los campos.

