Dos excelentes artistas plásticos y escultores, como son Edgardo García Nieto y su esposa Liliana Fernández, decidieron organizar un galpón cultural en su propia vivienda. La propuesta consiste en mostrar parte de sus obras que son magníficas (varias de ellas premiadas), agregando un contenido de arte y buen gusto a las ofertas turísticas que presenta Achiras.
“Pensamos que no era imposible armar un lugar para exponer nuestras obras y, de paso, ofrecer a los turistas esta posibilidad diferente, en el ámbito cultural que pueda contar Achiras en este tiempo de vacaciones”, dijo Edgardo.
Explicó que su casa se encuentra prácticamente en la salida del puentecito “de los Rosarinos”, como se lo conoce a este lugar, obligado sitio de partida para los cientos de veraneantes que provienen del popular balneario achirense.
“La idea es mostrar obras y piezas de arte y, pensando a futuro, invitar a colegas que les guste dibujar o pintar para que vengan también. Con Liliana tenemos esculturas que son muy atractivas, que han sido fruto de este tiempo de pandemia y, a la vez, consideramos que puede ser un reducto ideal para aquellos a quienes les gusta observar pinturas o esculturas sin costo alguno”, expresó el artista.
De colores
El llegar a la casa de estos artistas es potenciar el valor afectivo por los murales, que son varios, además de admirar la expresión pictórica, como una manera de dar a conocer porqué a Achiras se le dice “la linda del sur cordobés”.
“A esto lo creamos de una forma espontánea; decimos que nuestro patio se ha llenado de nuevos colores, amamos lo que hacemos. Cada obra es algo a lo que queremos mucho y, por lo tanto, también lo queremos compartir. Es mucha la gente que nos ha visitado, no sólo del pueblo, sino visitantes que han venido a vacacionar. También aprovechando el atardecer, cuando baja el sol, ponemos los atriles con más obras en el patio por lo que sin pensarlo podemos recorrerlo con total comodidad”, aseguró Edgardo García Nieto, un bonaerense que desde hace años decidió dejar el ruido y el bullicio de Buenos Aires para optar por la paz y el aire puro de las sierras de Achiras.
Liliana Mabel Fernández, en cambio, proviene de Tandil y es la compañera ideal de Edgardo para dar libertad a tantas obras escultóricas que han quedado para la posteridad en Achiras.
Lo que redujo la pandemia
Tras resaltar que este espacio cultural debe desenvolverse siguiendo los lineamientos preventivos que imponen las condiciones de la emergencia sanitaria vigente, García Nieto indicó que tienen previsto invitar a otros cultores de las artes para que vengan a exponer sus ideas, sus sueños y proyectos ,“siempre que las medidas de prevención así lo permitan”.
Al consultarle sobre su labor como escultores, señaló que quedaron pendientes unos trabajos en Tucumán (allí, confeccionaron esculturas de animales prehistóricos), en San Juan y en otras provincias. Los mismos se vieron frenados por la pandemia del coronavirus.
En tanto, en Achiras hubo obras escultóricas, tales como la firma de convenio entre San Martín y don Gigena, en la Posta de Los Nogales, la recreación del maestro Miguel Gutiérrez en el acceso este del pueblo; el monumento al jinete, en el ingreso a Achiras; el Santo Cura Brochero, en la Plaza del Fuerte, frente a la histórica Iglesia de la Merced; homenaje al Bombero Voluntario, y al cantante León Gieco, cuando compuso una canción mientras paseaba en Achiras.
“Como a muchos, la pandemia nos inmovilizó, pero no dejamos de dar rienda suelta a nuestro arte. Para quien desee venir a visitarnos, las puertas de nuestra casa están abiertas para aquellos que, como nosotros, aman el arte en general”, subrayó finalmente.

