Edgardo García Nieto y su esposa Liliana Mabel Fernández, eran de Buenos Aires, pero hace unos pocos años eligieron Achiras para su residencia. Ambos son exquisitos pintores y brillantes escultores, de allí que la bella villa serrana es el sitio ideal para “crear arte en medio de las sierras”.
Para el visitante que arriba por primera vez, el recibimiento no puede ser mejor: un cartel identificado con el nombre de Achiras instalado hace poco tiempo en ruta 30 exhibe vivos colores.
Al respecto, Edgardo comentó: “Sé que alguien expresó comentarios sobre como quedó pintado este cartel, con colores vivos, pero si lo miramos en cierta perspectiva, se verá el cielo y los rayos del sol en el extremo superior, un poquito más abajo el cordón de las sierras; ya en la parte inferior, el agua de nuestro río y el verde de los campos”. “Tiene todo un significado, no es que tenga colores porque sí”, relató el artista nacido en Lanús pero que hoy es vecino de Achiras, localidad a la que calificó como “un lugar de ensueño con naturaleza pura, historia, agua y sierras, además de mucha paz”.
“Contribuimos con nuestras obras porque Achiras es maravilloso, es nuestro lugar en el mundo”, manifestó el matrimonio.
Liliana, en cambio, proviene de la lejana Tandil, también zona de sierras por eso se siente muy a gusto en la población del sur cordobés.
Arte con aires serranos
Junto al histórico monumento al indio comechingón que ya lleva decenas de años vigilando la puerta de la antigua Achiras -que hace 4 siglos fuera el hogar de estos reyes de las sierras, ríos y arroyos- se encuentra un maravilloso jinete con su lazo, rebenque, caballo y a su lado ondeando la bandera de Achiras con la flor tradicional en el centro. La figura se erige como una obra emblemática del matrimonio.
Unos 700 metros hacia el pueblo, ingresando desde el este del lado de Río Cuarto por un serpenteante bulevar pavimentado, se encuentra un mural en relieve con el rostro sabio y la pluma inquieta del maestro Miguel Ángel “Pirulo” Gutiérrez. Este abuelo quien fue docente de nivel primario y nivel medio es ciudadano ilustre, maestro, poeta, escritor e historiador; a sus casi 90 años.
Frente a la plaza, la figura de San José Gabriel Brochero bendice a cada uno de los fieles que asisten a misa en el también histórico templo en honor a Nuestra Señora de la Merced. “Es una imagen muy bella”, expresó orgulloso Hugo Bustos párroco del lugar.
Y las obras escultóricas se multiplican. Sobre avenida del Libertador, el monumento a Bomberos vigila hacia el sur, en tanto que la imagen de la Virgen desde el centro de la arteria recibe al caminante. No sólo eso, hace pocos meses fue inaugurada la escultura en la que el General San Martín en uno de sus viajes, firma la compra de varios caballos en la histórica Posta de los Nogales, con el propietario del lugar don José Gigena.
Siete monumentos
Las manos hábiles de este matrimonio ya radicado en forma definitiva dan forma a los más delicados trabajos en mármol, roca, concreto, sobre una tela, un trozo de madera o un mural.
En su casa de calle Cabrera a metros del puente “Los Rosarinos”, Edgardo y Liliana reciben al enviado de este diario. El recinto habla de arte. Cuadros en blanco y negro por acá, esculturas por allá; todas son sutilezas que hablan de la infinita delicadeza de esta pareja que de a poco va sembrando de arte puro a uno de los pueblos más antiguos y tradicionalistas del sur cordobés.
“Ya llevamos siete monumentos creados en el pueblo”, expresaron, mencionando entre ellos además una imagen de la Virgen Morena destinada a un particular. El trabajo artístico no se detiene, murales y sectores del balneario van conociendo la delicadeza de las paletas y pinceles y de a poco este sitio emblemático que identifica a los achirenses también se llena de colores y figuras.
La pareja, que en su atelier ha creado las más hermosas figuras que ya forman parte del paisaje serrano, dice que nada se hubiera podido hacer de no haber contado con el apoyo del exintendente Elio Poffo y el actual mandatario municipal Jorge Luis Otamendi.
“Ambos se mostraron abiertos e interesados en nuestro arte y nos dejaron hacer”, afirmaron casi a coro Edgardo y Liliana. Hoy las obras son admiradas por cientos de turistas que eligen Achiras para su descanso en cualquier época del año y, de acuerdo a los testimonios de los vecinos una de las más visitadas es la estatua del Padre Brochero.
Al respecto, Edgardo comentó: “Sé que alguien expresó comentarios sobre como quedó pintado este cartel, con colores vivos, pero si lo miramos en cierta perspectiva, se verá el cielo y los rayos del sol en el extremo superior, un poquito más abajo el cordón de las sierras; ya en la parte inferior, el agua de nuestro río y el verde de los campos”. “Tiene todo un significado, no es que tenga colores porque sí”, relató el artista nacido en Lanús pero que hoy es vecino de Achiras, localidad a la que calificó como “un lugar de ensueño con naturaleza pura, historia, agua y sierras, además de mucha paz”.
“Contribuimos con nuestras obras porque Achiras es maravilloso, es nuestro lugar en el mundo”, manifestó el matrimonio.
Liliana, en cambio, proviene de la lejana Tandil, también zona de sierras por eso se siente muy a gusto en la población del sur cordobés.
Arte con aires serranos
Junto al histórico monumento al indio comechingón que ya lleva decenas de años vigilando la puerta de la antigua Achiras -que hace 4 siglos fuera el hogar de estos reyes de las sierras, ríos y arroyos- se encuentra un maravilloso jinete con su lazo, rebenque, caballo y a su lado ondeando la bandera de Achiras con la flor tradicional en el centro. La figura se erige como una obra emblemática del matrimonio.
Unos 700 metros hacia el pueblo, ingresando desde el este del lado de Río Cuarto por un serpenteante bulevar pavimentado, se encuentra un mural en relieve con el rostro sabio y la pluma inquieta del maestro Miguel Ángel “Pirulo” Gutiérrez. Este abuelo quien fue docente de nivel primario y nivel medio es ciudadano ilustre, maestro, poeta, escritor e historiador; a sus casi 90 años.
Frente a la plaza, la figura de San José Gabriel Brochero bendice a cada uno de los fieles que asisten a misa en el también histórico templo en honor a Nuestra Señora de la Merced. “Es una imagen muy bella”, expresó orgulloso Hugo Bustos párroco del lugar.
Y las obras escultóricas se multiplican. Sobre avenida del Libertador, el monumento a Bomberos vigila hacia el sur, en tanto que la imagen de la Virgen desde el centro de la arteria recibe al caminante. No sólo eso, hace pocos meses fue inaugurada la escultura en la que el General San Martín en uno de sus viajes, firma la compra de varios caballos en la histórica Posta de los Nogales, con el propietario del lugar don José Gigena.
Siete monumentos
Las manos hábiles de este matrimonio ya radicado en forma definitiva dan forma a los más delicados trabajos en mármol, roca, concreto, sobre una tela, un trozo de madera o un mural.
En su casa de calle Cabrera a metros del puente “Los Rosarinos”, Edgardo y Liliana reciben al enviado de este diario. El recinto habla de arte. Cuadros en blanco y negro por acá, esculturas por allá; todas son sutilezas que hablan de la infinita delicadeza de esta pareja que de a poco va sembrando de arte puro a uno de los pueblos más antiguos y tradicionalistas del sur cordobés.
“Ya llevamos siete monumentos creados en el pueblo”, expresaron, mencionando entre ellos además una imagen de la Virgen Morena destinada a un particular. El trabajo artístico no se detiene, murales y sectores del balneario van conociendo la delicadeza de las paletas y pinceles y de a poco este sitio emblemático que identifica a los achirenses también se llena de colores y figuras.
La pareja, que en su atelier ha creado las más hermosas figuras que ya forman parte del paisaje serrano, dice que nada se hubiera podido hacer de no haber contado con el apoyo del exintendente Elio Poffo y el actual mandatario municipal Jorge Luis Otamendi.
“Ambos se mostraron abiertos e interesados en nuestro arte y nos dejaron hacer”, afirmaron casi a coro Edgardo y Liliana. Hoy las obras son admiradas por cientos de turistas que eligen Achiras para su descanso en cualquier época del año y, de acuerdo a los testimonios de los vecinos una de las más visitadas es la estatua del Padre Brochero.

