Este tipo de mosquito prefiere vivir y reproducirse en las casas, en lugares frescos y oscuros. La hembra es la que pica para obtener las proteínas necesarias para poner los huevos, que luego deposita en reservorios de agua, preferentemente limpia, clara y a la sombra. Estos pueden ser: tachos, baldes, latas, botellas, neumáticos, juguetes, tapitas de gaseosa, entre otros.
Esos recipientes, si están al aire libre, deben ser desechados, tapados o dados vuelta, para que no puedan acumular agua. Otra opción es tratarlos con larvicidas.
Es preciso prestar atención también a floreros y plantas de agua, que es mejor reemplazar por arena, o cambiar el agua diariamente y limpiar las paredes del recipiente con un cepillo. Esto mismo es necesario hacer con los bebederos de mascotas y con los platos que suelen colocarse debajo de las macetas.
“Esto es porque las hembras colocan sus huevos pegados en las paredes del recipiente y cada vez que se agrega agua y sube el nivel en el mismo, eclosiona un grupo de huevos. Así, con esta eclosión escalonada, se aseguran la supervivencia aún en condiciones de sequía”, detalló Laura López, referente del Programa de Zoonosis.
Otro lugar que es necesario revisar y limpiar con frecuencia son los desagües y canaletas. También es importante tapar los tanques de agua y mantener desmalezados los patios y jardines.
Si bien el saneamiento de los espacios públicos es muy importante, resulta fundamental tomar estas precauciones en las viviendas, por sus hábitos domiciliarios. “Si las condiciones son propicias dentro de las casas y la hembra encuentra un lugar en el cual depositar los huevos, no se aleja de allí”, advirtió López.