Luego de 30 años, Nuevo Central Argentino dejará de ser de AGD
En el mercado de granos y oleaginosas muchos aseguran que la concesión del Nuevo Central Argentino (NCA) a la empresa Aceitera General Deheza, propiedad de la familia Urquía, fue un envión que le permitió dar un salto para escalar y convertirse definitivamente en un jugador de primera línea en el comercio de commodities. A ese paso clave, logrado en 1992, bajo la gestión del expresidente Carlos Menem y su ministro de Economía, Domingo Cavallo, muchos le suman la aduana seca de Deheza obtenida durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Ahora, tres décadas más tarde, el Gobierno de Alberto Fernández decidió avanzar en cortar las concesiones de tres líneas centrales de trenes en el país. Se suman en la lista las operadas por Techint y Loma Negra, otros dos pesos pesados de la industria en argentina, aunque la última en manos del grupo brasileño Camargo Correa.
En realidad lo que ocurrió es que los permisos de explotación llegan a su fin y la determinación del Ministerio de Transporte que conduce Alexis Raúl Guerrera es que toda la operatoria pase a manos del Estado.
La primera argumentación fue que las concesiones terminaron con un balance negativo y en muchos casos los operadores no cumplieron con sus obligaciones. También se observó en los balances de los últimos años que las cargas transportadas por los ramales en manos del Estado crecieron en contra de lo que ocurría por ejemplo con los operados por AGD, Techint y Loma Negra.
Concretamente se dispuso rechazar la prórroga de las concesiones ferroviarias de las líneas de carga Sarmiento, Mitre y Roca, tras 30 años de administración “con balance negativo”. Dichas operaciones cargueras pasarán, en una primera instancia de transición y a partir de 2022, a la empresa Trenes Argentinos Cargas, mientras que la administración de la infraestructura ferroviaria y de la totalidad de los bienes estará a cargo de Trenes Argentinos Infraestructura.
Cabe destacar que los vencimientos de actuales concesiones son: 31 de octubre 2021 para Ferroexpreso Pampeano (Techint); 21 de diciembre 2022 en el caso de Nuevo Central Argentino (AGD) y para Ferrosur Roca (Loma Negra) la extinción de la concesión es el 10 de marzo 2023.
El rechazo de las prórrogas de los contratos de concesión “implica la reasunción de la administración de la infraestructura ferroviaria nacional y la totalidad de los bienes que forman parte de los contratos de concesiones, una vez vencido el plazo de cada una de ellas, por parte de Trenes Argentinos Infraestructura. Al mismo tiempo, deberá proponer para aprobación del Ministerio de Transporte el canon a abonar, durante la etapa de transición, por los operadores ferroviarios de cargas y de pasajeros, cargadores o terceros, como retribución por derecho de paso -uso de vía o reserva de capacidad- junto con la definición de su metodología de cálculo y actualización”, explicaron desde el Ministerio que lidera Guerrera.
Muchos creen que hay en estas iniciativas una matriz vinculada a la situación de la Hidrovía, que también pasará a ser controlada por el Estado y que ya generó la reacción de los sectores exportadores. Por la Hidrovía pasa el 80% de las exportaciones nacionales de granos. De esta manera, no sólo controlará la circulación en agua, sino también sobre rieles.
Otros operadores, en cambio, recordaron lo ocurrido hace dos meses atrás con AGD y la sanción para exportar maní a los Estados Unidos. En ese momento, Agricultura emitió una resolución con los cupos asignados a cada exportador y allí se dejó fuera del listado a la empresa de Urquía como sanción por haber incumplido cuotas previas. La duda radica en si las decisiones responden a políticas de fondo o a diferencias con la empresa de Deheza.