Con gran presencia en las redes sociales, se convirtió en una referencia del agro en X e Instagram.
En diálogo con Tranquera Abierta, recordó su paso como ateneísta y destacó ese ámbito de encuentro “en los que el sector agropecuario puede fomentar y potenciar futuros dirigentes”.
Un semillero de la dirigencia agropecuaria que sigue dando frutos...
Sin dudas. El agro es uno de los sectores más importantes del país; en materia económica es uno de los más fuertes y no puede ser que no tenga dirigentes que estén representando al sector en las cámaras, tanto diputados como senadores o en funciones claves del país.
Igual no es habitual el salto de la dirigencia del agro a la política, ¿por qué?
Es que a la política en la Argentina la vemos como algo malo, como una mala palabra. Y las personas que vienen del campo prefieren no participar. El campo no solamente es una actividad económica, es una escuela en la que te inculcan principios y valores muy naturales y profundos cuando sos chico. Y mucha gente que realmente vive en el campo, del campo, medio que le saca el cuerpo a esto. Pero Argentina es uno de los más ricos del planeta, es hermoso, pero hoy en día estamos inmersos en una realidad que es muy compleja, muy difícil, en la que tenemos más del 30% de pobreza y tenemos que acabar con eso. Y la única forma de acabar con eso es involucrándose en política y sacando esto adelante, porque de esto se sale con más política, no con menos política.
El domingo hay un mojón importante, ¿cómo analiza el momento actual, político y económico?
En Argentina vemos a las elecciones de medio término como el fin del mundo y no debería ser así. Pero creo que es una oportunidad importante y clave para marcar el rumbo del país. Yo creo, si bien por ahí estoy un poco en desacuerdo con las formas que ha tenido el Gobierno en varias acciones que ha tomado, que a grandes rasgos este es el rumbo y no podemos volver atrás. No podemos volver atrás porque la forma que han tenido de hacer política los políticos tradicionales en la Argentina ha fracasado y eso nos llevó al estado actual que tiene Argentina. Los problemas no nacieron hace un año y medio. Hay que ser sinceros y tener un poquito de memoria sobre lo que fue diciembre del 2023, cuando Argentina estaba al borde de una hiper. Se dejó al país, te podría decir, en una ola que era un tsunami y hoy en día la estamos surfeando. No la está pasando bien la sociedad, sé que es compleja la situación, pero no podemos parar porque si no esa ola nos lleva por delante.
¿Qué no comparte del Gobierno de Milei?
La confrontación permanente. Un presidente como Javier Milei, por ejemplo, no puede confrontar con Macri. A grandes rasgos son lo mismo y pelear con personas que te han ayudado, pelear con gobernadores que se han puesto la camiseta y te han ayudado también, no te lleva a ningún lado. Creo que ese mensaje lo penetró al Gobierno en septiembre en la elección de la provincia de Buenos Aires y ojalá cambie. Creo que lo hará a partir del lunes, después de la elección. Va a haber cambios en el gabinete y anhelo que así sea y que vuelvan a reivindicar la política, la política de bien.
¿Se dio cuenta por necesidad el Gobierno que debía cambiar y no agredir a los que puede necesitar?
Sí. Pero bueno, que se haya dado cuenta es importante y que invite a personas que hoy en día creo que son claves para la transformación de la Argentina, también. Creo que Mauricio Macri es una persona con experiencia, que ha aprendido de muchos errores que ha cometido en su Presidencia y que hoy no los cometería. Y tiene personas en su equipo que son capaces de ocupar cargos importantes. Yo vine a Río Cuarto por la Ruta 8 la vi destrozada y tenés a un Dietrich sentado en el banco suplentes, una persona que ha demostrado, junto con Iguacel, que se puede hacer obra pública sin demandar tanto costo al Estado. Son personas que hay que involucrar en el futuro Gobierno nacional.
Mencionó la obra pública, ¿hay que reactivarla?
Sí, como lo hizo Mauricio en su mandato, como lo hago yo en Viamonte. En Viamonte no paramos la obra pública, lo hacemos con recursos propios pero en la medida que podemos. Es decir, hay necesidades y situaciones por las que un privado no va a ir a invertir a un pueblo de 1.800 habitantes como Viamonte. Por eso hicimos con fondos públicos un hospital nuevo. Estamos interviniendo en un colegio primario, estamos haciendo la obra del Paicor con todas las instalaciones nuevas. Hemos hecho adoquinado, cordón cuneta, luminaria. Hemos invertido en el parque automotor. Invertimos también en educación con becas educativas. Chicos que estudian acá en la ciudad de Río Cuarto, y se los beca. Hay cosas en las que el Estado tiene que estar presente. Pero siempre con responsabilidad. Y creo que ya habiendo hecho un ajuste importante, que tal vez se debía hacer en varios puntos que son sensibles y que una persona normal tal vez no lo hubiese hecho.